Danio Medina  Acorrala al PLD

Por Francisco Rafael Guzmán sábado 6 de julio, 2019

Danilo Medina acorrala al PLD, sí señor, como dice José Agustín Gell en sus escritos (lo del  sí señor). Nunca se ha visto, por lo menos en la crónica periodística no le registra, a un presidente de un Estado enmudecer tanto. La peor situación que pueda tener partido político alguno, entre todos los partidos de la partidocracia en la República Dominicana, la confronta el Partido de la Liberación Dominicana. Pese a todo lo que haya querido decir algún que otro jurista, la situación legal le impide a Danilo ser candidato a presidente de La República en el 2020, si no hay una modificación de la carta magna.

De sobra debe haberse dado cuenta el presidente Medina de que no tiene la popularidad que se le quiere atribuir, el papel aguanta todo lo que le pongan. Los reeleccionistas manejan lo mediático, el malestar en que vive el país hace imposible que el Presidente de la República tenga tanta popularidad para ganar cómodamente, aunque mercuriales diputados y senadores convertidos en mayoría aprobaran la reelección con una modificación de la constitución, constituyéndose esto último en un relajo de llegar a ese hecho.

El autor no tiene velas en ningún entierro. La oposición al gobierno tampoco tiene ningún buen candidato, ninguno con el discurso plantea una solución racional a los problemas. Abinader, el cual luce aventajar a Hipólito en su partido, aunque todavía eso está por verse, es un empresario candidato a la Presidencia de la República, no luce ser el mejor candidato.

Un candidato moralista, legalista se puede decir, abogado de formación y vinculado a una universidad elitista, plantea la lucha contra la corrupción, como lo hace Abinader. Sin embargo, ese discurso contra la corrupción no plantea soluciones a los problemas, porque la corrupción es endémica, pero además sistémica, es el neoliberalismo el que genera la corrupción con la consiguiente hegemonía del capital financiero. El rábano es un tubérculo no debe tomar por las hojas, para comerlo como se acostumbra.

Hay que acabar con el neoliberalismo y la hegemonía del capital financiero, para poder hablar de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores asalariados, las capas medias, la estabilidad de la pequeña burguesía (propietarios de talleres y pequeñas empresas de como colmados, salones de bellezas, etc.) y la mejoría de vida del campesinado. Hay que acabar con el neoliberalismo para que haya una reforma educativa y la educación superior estatal sea colocada por encima de la educación superior privada,  no a la inversa, como ha pretendido Danilo Medina y los empresarios privados que  quieren invertir capitales en ella.

Hay que acabar con el neoliberalismo y la hegemonía del capital financiero para que haya un sistema de salud pública, el cual casi ha colapsado por completo en la República Dominicana.

Romper con ese modelo que impuso el FMI hace tres décadas y media, a raíz del acuerdo firmado por Jorge Blanco para negociar el pago de la deuda a los grandes bancos  extranjeros y favorecer a las industrias de países desarrollados con la posterior apertura de las importaciones, para proteger el medio ambiente parando la importación de vehículos que consumen combustibles fósiles y enfrentar como país el cambio climático. Hay que enfrentar ese modelo vigente para que las AFP y las ARS desaparezcan y haya un seguro de salud estatal y los fondos de pensión no sean administrados por empresas privadas.  Además, debe ser estatizada la banca y confiscar el dinero de los paraísos fiscales.

 

Ahora bien, ¿Por qué el autor entiende que Danilo acorrala al PLD? El autor no tiene simpatías ni por él, ni por Leonel, ni por ningún otro candidato, por la sencilla razón de que ninguno levanta un programa anti-neoliberal, que enfrente al modelo neoliberal y dé soluciones a los grandes problemas nacionales. Sin embargo, a distancia puede ver que Danilo es menos popular que Leonel, aunque él sea el que esté en el poder y maneje un presupuesto para nombrar gentes y tener una relación clientelar con sus seguidores.

En lo de los escándalos de Odebrecht  Danilo pagaría la peor cuota, lo que podría hacer pensar que el interés del presidente en reelegirse es por retener el poder para ser menos vulnerables de  tales escándalos, lo que parecería lo más lógico. Sin embargo, el estado de malestar social en que vive el país no le permitiría a Danilo Medina reelegirse, aunque se aprobara la infausta reforma de la constitución de La República, a pesar de que los candidatos de la oposición no son tan buenos candidatos.

En el supuesto caso de que el presidente actual se reelija, modificando la constitución y ganando las elecciones (cosa que parece muy, pero muy remota) es casi seguro que el país caería en la ingobernabilidad y en una posterior crisis política. Danilo no es Balaguer, quiero decir, no tiene la capacidad de maniobrar de Balaguer, no tiene Danilo el estilo malsano y factual -basado en la fuerza y no de la voluntad moral- que tuvo el hombre de Navarrete.

La inseguridad social que genera el malestar social en que vive la gente y ella -al mismo tiempo- es parte de ese mismo malestar social, provocado por ese rapaz proceso de concentración de capitales en una economía predominantemente de servicios. Sin embargo, represión política no la ha habido, todavía no ha habido represión de Marcha  Verde, pero si ha habido represión a sectores sociales en protestas y militarización del Congreso.

Leonel  siendo jefe de Estado, al igual que Danilo, ha favorecido la vigencia del modelo neoliberal y de todo el desorden (entropía social) a que conduce el proceso de privatización del patrimonio estatal, pero como en el refrán popular: es un hueso duro de roer. Quizás no sea porque brille por su inteligencia, sino porque tiene una capacidad mediática mayor que la de Danilo Medina, con el perdón de Rodríguez Marchena. Pero además, Danilo está casado con una de las peores obras de gobierno, nada más hay que pensar en la inseguridad ciudadana y el costo de la canasta agropecuaria.

Al entender el autor, cualquier candidato de la oposición puede derrotar a Medina, no porque vaya a solucionar problemas, sino porque se ha cansado a la gente con un gobierno de desaciertos.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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