Danilo Medina: un liderazgo democrático

Por Francisco S. Cruz

Cierta vez pregunté a un exsecretario general del PLD -2014, ya fallecido- sobre el tipo de liderazgo del expresidente Danilo Medina, y me respondió, pausado y sosegado, al tiro: que era un liderazgo “terrícola” y sumamente diestro como estratega. Inquiriendo un poquito más, por la trayectoria y vivencia política-existencial de aquel emblemático dirigente político, le solicité un diagnóstico, de perspectiva o de coyuntura, a corto plazo -estábamos a año y medio de las elecciones de 2016- y solo atinó a decirme -algo preocupado-: “el PLD ganará…”, pero, el amigo como otros, no vislumbró la ruptura, ni la fijación-ego, ni la oposición, abierta y frontal, a su otrora partido-gobierno, del liderazgo que, para entonces, llamó “visionario”.

Y era que, el 2016, por razones de posicionamiento electoral y buena gestión de gobierno, era una suerte de 2008 -aunque Danilo Medina, estratégicamente o equivocado, quiso aspirar-, con la abismal diferencia, democrática y de partido, que solo hubo una frase “Me venció el Estado” y luego repliegue inteligente-preservador; mientras que, en el 2016, el líder “visionario” se fue de bruces en una carrera desenfrenada tras el poder, sin reparar más que en su relato o narrativa de “fraude” y seudo defensa de la “constitución” -la suya de 2010-, terminando endorsando y franqueando, con “dos millones de votos” (que no aparecieron), al candidato de la oposición, pues, sus posibilidades, y bien lo sabía, eran improbables; o, mejor dicho, imposible en pura matemática electoral.

Así cerró su ciclo político-electoral-2020 el líder-presidente que, hasta yo mismo, creí el más democrático -postdictadura trujillista- aun estando identificado con el líder “terrícola” y de visión programática. Y no me equivoque: Danilo Medina, ha preservado al PLD; y algo más, ha dejado, intacta, su vocación de poder y propiciado relevo de sus liderazgos….

Agreguemos, otro dato-historia: antes de octubre de 2019, surgió, como salida a la ruptura partidaria, Margarita Cedeño, en una suerte de “ni tu ni yo”; pero el líder “visionario”-conceptuoso, dinamitó los puentes rotos y creyó divisar el Rubicón…

 

Hoy Danilo Medina, diga lo que se diga, es el único expresidente que el país tiene con garantías -expresas y constitucionales- de que no podrá aspirar a presidente de la República en 2024; y, probablemente, nunca más. Encima, su propio partido, ha ratificado esa garantía en sus estatutos, entonces: ¿qué partido o líder está enviando ese mensaje democrático y de relevo de liderazgos? ¡Ningún otro!

En consecuencia, si Danilo Medina no es un líder democrático -que lo es-, es, al menos, la negación del egocentrismo-político.

Pretender perseguirlo, como cortina de humo, ante improvisaciones, escarceos-repostulación y trueque-políticos-judiciales -para complacer saña-tránsfuga- no contribuye a una sana gobernanza democrática. ¡Piénselo!

 

Por Francisco S. Cruz

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