¿Danilo Medina, liquidado? ¡Por favor…!

Por Francisco S. Cruz martes 14 de julio, 2020

La percepción mediática o estrategia política-electoral de la oposición -a la que se sumó, con entusiasmo y ahínco, Leonel Fernández- era que el único partido que no podía ganar elecciones, ni en febrero, en marzo o julio, era el PLD, pues si ganaba era “fraude” o impostura del supuesto “partido-único” o “dictadura” (¡cuánta risa!); sin embargo, todos vimos como el PRM y sus aliados estratégico-mediáticos, entre ellos, Leonel Fernández y sus antiguos detractores “hacedores de opinión público”, orquestaron toda una campaña mediática de condicionamiento perceptivo-social de que no podía perder y que si tal posibilidad sucedía desatarían una crisis política y de gobernabilidad.

El pánico-chantaje llegó tan lejos que, hasta la JCE, en cierta forma, quedó atrapada e instrumentalizada por ese predicamento antidemocrático. Y fue tanto así que la misión de la OEA encontró, en sus hallazgos, una serie de fallas; a pesar de reconocer “…el esfuerzo extraordinario de las autoridades electorales” sin dejar de hacerle las mencionadas observaciones que van desde falta “de acción” ante delitos electorales y personal, de colegios electorales, pesimamente “formados” (de seguro a la carrera); entre otros de arraigadas prácticas.

Como se puede observar, el PLD perdió y no ha habido ni crisis política ni desordenes (sencillamente, porque es un partido genuinamente democrático y respetuoso de la voluntad ciudadana expresada en las urnas); solo algunas que otras reclamaciones, pues, como ya dijimos, en el imaginario del PRM y Leonel Fernández -el candidato de los dos millones de votos (que no aparecieron en octubre, en marzo ni en julio), que ahora quiere redondeo para alcanzar el 5%-, el PLD no debía ganar ni una regiduría. Y encima, para un Kamikaze y exrector, parecería que quien sacó el 37% de los votos fue Leonel e igual el que sale, del poder, con una tasa de aprobación de casi un 70%, también es Leonel Fernández. A poco, no es, también, Danilo Medina, el último “caudillo ilustrado” como bien lo llamó -a Leonel- la socióloga Rosario Espinal. Y no como elogio, sino como retranca al desarrollo democrático e institucional de los partidos.

Y nada es o fue improvisado en el recién finalizado proceso electoral, pues, incluso, una parte significativa de la prensa nacional -rehén de oligopolios periodísticos o de medios- se hizo de la vista gorda ante la realidad de un partido -la cosa-PRM- que llevó como candidatos a personeros, infiltrados o cooptados en sus filas, sindicados con vínculos con la delincuencia organizada y de uno pedido en extradición por narcotráfico y pertenecer, según ese pedido, al cartel de Sinaloa. No sé si nuestra prensa olvida que las primeras víctimas, cuando el hampa asalta o penetra los poderes públicos o asume el control de territorios en un determinado país (ejemplo, México), son, precisamente, aquellos valientes periodistas que denuncian y desnudan semejante desgracia-crimen.

El dato que no se olvide, pues esos asomos, latentes, nos podrían conducir, a corto o mediano plazo, a un estado fallido o a algo peor. Luego, que nadie se dé golpes en el pecho.

Finalmente, y sobre el Danilo Medina “liquidado” de un vocero-incendiario, hay una contradicción-mentira que desdice ese deseo-delirio, pues hasta donde sabemos no fue ni es Danilo Medina quien, después de no querer conceptualizar con nadie (en su ego exacerbado de superdotado), andaba afanoso en busca de debatir con cualquiera -¿devaluación electoral o qué?-, llamando a las bases de su otrora partido en vez de llamar a las de su entelequia (en el afán-cuento de segunda vuelta, cuando era evidente que su candidato era Abinader), circulando un spot-video subliminal para atraer peledeístas para engordar su franquicia-entelequia porque no tiene otro publico-nicho; y finalmente, no fue Danilo Medina que terminó haciendo suya la consigna del PRM: ¡Se van!

Definitivamente, el único político que salió fallido y liquidado, en la recién concluida coyuntura electoral, es Leonel Fernández que, de dos supuestos millones de votos, primero, descendió, primarias internas, a ochocientos mil y tantos, luego, en marzo a 122 mil; y ahora, en julio, a 300 mil y algo. Por ello, anda, de plagoso, tras el 5% para mantener a flote su entelequia y vender falsos espejismos de partido “mayoritario”.

Ya el PLD debería desmontarle, a Leonel Fernández, su estrategia de pretender confundir a las bases del PLD y su objetivo de orquestar un zafarrancho interno de cara al Noveno Congreso Ordinario. Porque ése es ahora su objetivo en su fijación-odio hacia su otrora partido y su cúpula actual. A Leonel Fernández, sépanlo todos los peledeístas, hay que enfrentarlo como lo que es: ¡un adversario político…!

Aunque ya desvaluado y hecho triza.

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar