Danilo ni ajeno ni distante de la afirmación de Montalvo

Por José Peña Santana lunes 21 de agosto, 2017

La afirmación del ministro de la presidencia licenciado Gustavo Montalvo, de que el presidente Danilo Medina, no pasaría ni un día más ostentando la primera magistratura del Estado al cumplir su segundo mandato al frente de la cosa pública, no es ajeno ni nada distante al conocimiento pleno del presidente.

Esto no significa que el ministro Montalvo esté convencido de su afirmación y menos aun que haya contado con la anuencia del presidente Medina para hacer tal pronunciamiento, sino más bien que entienda que apenas al cumplirse el primer año del segundo mandato del presente gobierno, no es prudente que los politiqueros estén utilizando el nombre del presidente Medina para promover una posible repostulación presidencial.

Decimos que no es ajeno ni distante de Medina, toda vez que se trata de un ministro de entera confianza, sociólogo de profesión, muy ligado a la sociedad civil, que suele advertir al mandatario cuando su popularidad sube o si en cambio tal o cual acción la pudiera exponer a bajar. En consecuencia, lo posiblemente real es que se trate de una estrategia para ganar tiempo y espacio, y por supuesto mejor posicionamiento ante la población y así replantear si es oportuna una posible repostulación con éxito de reelección para un tercer mandato consecutivo.

Si observamos que el propio Montalvo sugiere “rostro nuevo” para aspirar a la presidencia, no es con ningún otro propósito, que no sea mantener el control interno, que permita detener a un rostro nuevo, y,  que el presidente Medina pueda asumir la nominación, en caso que las circunstancias se lo permitan.

Es necesario para ello, a mi humilde entender, que se aclare todo el embrollo que ha suscitado de los contratos con la firma constructora Odebrecht que involucra varios funcionarios y ex funcionarios del gobierno, entre ellos, altos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana. También estaría a la espera de la culminación de su obra cumbre, por igual contratada con la firma brasilera, pero que le garantizaría acabar con los apagones energéticos. Una vez encendido el país, ambos pensarían diferente sobre una nueva reelección, echando para un lado sin trauma alguno, repito, el  “rostro nuevo”.

En cambio, si le tomaran la palabra desde otro ámbito a lo interno del partido, y surgieran las aspiraciones de un rostro no tan nuevo, pero esplendoroso, con carácter democrático y progresista a favor de políticas sociales destinada a la reducción de la pobreza y al desarrollo de la educación e  infraestructura  del país con plena experiencia de Estado, que no se pudiera detener con la facilidad que se detendría un “rostro nuevo”, entonces estaríamos repitiendo la misma situación del año 2016, pero quizás con resultados diferentes y es lo que nadie desearía a lo interno del partido, porque serían funestos para la organización.

Es importante pues, que a tiempo se defina esa situación, aunque para ello se precise de que el comité político haya  de poner en agenda el tema de candidaturas presidenciales con miras al 2020, a pesar de que pudiera resultar extemporáneo. No obstante, los propios dirigentes del PLD y funcionarios del gobierno son quienes han despertado el interés de la población en conocer si el presidente optará o no por la reelección.  Debemos preservar el poder.

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