Cumbre a favor de la vida

Por Kelvin Jiménez miércoles 18 de octubre, 2017

Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de visitar una nación de primer mundo, inmediatamente a su salida del aeropuerto pueden observar orden y respeto en el tránsito vehicular y de personas, destacándose la forma moderada de conducir, y su apego al carril que le corresponde en la vía, y sobre todo el respeto a los peatones. Es admirable ver como niños van camino a sus escuelas, con una confianza y seguridad que asombra; por la sencilla razón de que sus padres tienen la certeza que la ocurrencia de una imprudencia vehicular, son mínimas.

El profesor de la universidad de Yale, Guido Calabresi expone lo siguiente: “el número de accidentes que se producen en una sociedad es consecuencia de una decisión inconsciente de la propia sociedad; esta decisión se toma en función del conflicto existente entre consideraciones económicas y valores morales, entre eficacia y equidad.  Y en ese tenor recomienda la aplicación de una nueva norma jurídica, y a su vez observar la reacción de los sujetos sociales, si aumenta o disminuye el número de accidentes.

Partiendo de lo anterior nuestro país ocupa el primer lugar en accidentes de tránsito en la región, con una tasa de muerte de 29 por cada 100 mil habitantes. En el  año 2016, unas 2,122 personas fallecieron, lo que representó un 8% con respecto a las ocurridas en 2015, y desde el 2011 hasta julio 2015 suman como víctimas fatales 7,608 personas, por estos accidente el país gasta el 1.8% del Producto Interno Bruto.

Un vecino, quien recientemente adquirió un vehículo me confesó lo siguiente: el tiempo que estuvo transitando como peatón fue  un crítico severo de los improperios que se lanzan los conductores públicos y privados en cualquier intercesión. Sin embargo, al cabo de un mes de conducir por nuestras calles sumó en su vocabulario  una serie de “malas palabras”  y empezó a experimentar cambios bruscos de comportamiento e irritabilidad.

Este cuadro refleja una serie de patrones culturas que imperan en nuestras calles,  los cuales son asumidos por una gran parte de la población para no generalizar. De manera que el punto de partida para promover una educación vial efectiva debe  partir de cero e impulsar un proceso de “alfabetización vial” y desaprender conductas inducidas  en la cotidianidad del tránsito.

Ante el desorden institucional del sector transporte y la situación descrita, la nueva Ley de Movilidad, Transporte Terrestre y Seguridad Vial (63-17) que crea el Instituto de Tránsito Terrestre (INTRANT) es una buena oportunidad para promocionar el apego a las normas y el respeto a la autoridad dentro del marco de los derechos ciudadanos como bien recomiendaGuido Calabresi ; y así  garantizar una forma de convivencia colectiva que nos evite contar las miles de muertos que ocurren cada año en calles y carreteras, como resultado de los accidentes de tránsito.

Entidades como el Centro de Estudios de Seguridad y Defensa (CESEDE) de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), orientada al análisis y fomento de los temas de seguridad y defensa nacional, está contribuyendo con la promoción de este nuevo marco legal con la Cumbre de  Seguridad Vial, que será  celebrada los días 25,26 y 27 del presente mes.

Hemos denominado esta actividad como una Cumbre a favor de la vida, primero por la calidad de actores e instituciones que tienen un gran nivel de incidencia en el tema, así como por los expertos nacionales e internacionales que se darán cita, cuya finalidad es contribuir en el fortalecimiento de la seguridad vial. Cabe destacar que la conducción de  los trabajos estará  bajo la responsabilidad de la señora Josefina Reynoso, Directora de CESEDE,  una reserva de la sociedad en materia de seguridad, gracias a su profesionalidad, dedicación y estudio en estos temas.

En ese tenor dada la magnitud del evento y ante el actual contexto que vive la República Dominicana, nos permitimos también hacer las siguientes recomendaciónes  tanto a las autoridades del sector y a la sociedad en sentido general.

1.- Asumir los  compromisos y recomendaciones de la Cumbre, de manera que se constituya un espacio de interacción social tanto nacional e internacional.

2.- Promover la participación de las víctimas como sujetos activos y vivenciales en acciones preventivas, como por ejemplo una marcha anual.

3.- Cambiar las estrategia de publicidad por campañas que eduquen desde lo positivo, evitando reforzar lo trágico con choques fatales y escenas de muertes.

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