Cuidando las Cuentas Nacionales

Por Haivanjoe NG Cortiñas martes 13 de junio, 2017

Probablemente los lectores han leído o escuchado mucho más acerca de lo que la economía denomina Producto Interno Bruto (PIB) que de las Cuentas Nacionales, y no es para menos, pues en forma periódica las autoridades dan a conocer la marcha de la economía, su tamaño,  crecimiento, para eso hay que hablar del PIB;  en cambio, sobre las Cuentas Nacionales, solo los economistas poseen los conocimientos que le permite comprender lo relativo a las particularidades para el cálculo del indicador mencionado.

En la República Dominicana el Banco Central siempre ha sido el responsable de implementar el Sistema de Cuentas Nacionales y de divulgar sus resultados, sin importar que la economía haya crecido, ralentizado, o que su comportamiento sea negativo, eso se debe no sólo porque implementa un Sistema que contó con el concurso de los organismos internacionales expertos en la materia; sino también porque estos periódicamente auscultan los resultados oficiales cuando examinan la economía de nuestros países.

Las Cuentas Nacionales como sistema contable permite conocer el estado de la economía,  la dinámica de las actividades que desarrollan los sectores público y privado. El conocer el desempeño de las diferentes áreas de la economía con calidad, su incidencia en ésta y las relaciones que existen entre ellas, permite hacer una evaluación de las necesidades existentes y definir la política económica, factor vital en una estrategia de desarrollo.

No por capricho el Banco Central es el organismo estatal que lleva a cabo las cuentas nacionales, sino por su vasta experiencia que le permite entregar los resultados conforme a los estándares internacionales de todo lo relativo al PIB; además, porque como hacedor de la política monetaria del país, debe llevarla a cabo, en razón de los fuertes vínculos que asocian esta política con los resultados del PIB y a ello se le adiciona el tema de la estabilidad de precios, objetivo fundamental de los Bancos Centrales modernos.

Un ejemplo concreto que puede presentarse y que robustece lo expresado en el párrafo anterior es el tema del mecanismo de transmisión que se verifica al tomar el Banco Central la decisión de fijar su tasa de política monetaria, misma que influye en la tasas de interés del sistema financiero,  el tipo de cambio y las expectativas de inflación; los que a su vez también impactan en su oportunidad sobre el costo del crédito, las decisiones de gasto, inversión, empleo, entre otras variables, las cuales al final recaen sobre el desempeño del PIB al que se aspira.

Estas razones fundamentales permiten razonar en la dirección de tener cuidado con mover las cuentas nacionales desde una entidad que lo ha hecho bien, a una por crearse, como el Instituto Nacional de Estadística, la que estaría heredando limitaciones técnicas que limitan garantizar la calidad de las informaciones que tienen que ver con el PIB y las variables que lo componen; entonces por qué descontinuar lo que está bien.

Se aduce por parte de algunos actores públicos y de representación internacional, que las estadísticas dominicanas tienen problemas de credibilidad y que además se requiere de un organismo independiente que las realice; sin embargo, los que así opinan olvidan que si el problema es falta de veracidad, la dificultad no sólo es de las cuentas nacionales, sino de todas las estadísticas del país, por lo que el mal no estaría en el organismo que en la actualidad hace las cuentas nacionales.

La evidencia demuestra que en ningún momento los organismos internacionales que se dedican a monitorear la economía han descalificado los resultados de las cuentas nacionales dominicanas, entonces, para qué moverlas.

De igual manera, formular y ejecutar políticas públicas no le resta calidad y credibilidad a un organismo estatal a elaborar estadísticas, en este caso, ser juez y parte no aplica como algo negativo, pues el grado de vinculación existente entre los resultados económicos,  como el PIB, y la caja de instrumentos que se diseñan y aplican son estrechos y no pueden ocultarse o manipularse; en adición, hacer depender a quien conduce una parte de la política económica de otra entidad que manejaría las estadísticas, es restarle sentido de oportunidad a la corrección de problemas y desafíos de todo lo que envuelve la economía.

Si algunos pretenden argumentar el criterio de la independencia para garantizar credibilidad en la información estadística, entonces también habría que aplicárselo al ámbito fiscal, con la data de los ingresos, gastos, deuda, financiamiento, o al ministerio de salud pública con los indicadores de morbilidad, mortalidad, consultas, o a educación con las informaciones sobre analfabetismo, matrícula, deserción escolar.

Permitir que el Sistema de Cuentas Nacionales continúe en el Banco Central sería continuar con algo que está bien, mudarla podría implicar adicionar riesgos e incertidumbre.

Por Haivanjoe NG Cortiñas

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