Cuidado con una matazón grande de gente en el mundo!

Por Francisco Rafael Guzmán jueves 7 de mayo, 2020

¿Cómo? ¿Qué quién mato a Policarpo Soler? No, no me interesa saber la causa de la muerte de un gángster en particular, más bien me interesa la vida de las mujeres y de los hombres dignos.  Un  profesor de historia en la UASD (QPD)  era el que hablaba de eso. Lo que me importa es si la humanidad, en su grandísima mayoría, sobrevivirá a la catástrofe del coronavirus o COVID-19. En todos los países este es un asunto de seguridad nacional. Esto no es una actividad lúdica, no es un juego. Ahora de lo que se trata es de salvar a casi toda la humanidad de esta catástrofe, porque los que han muerto tuvieron la azarosa suerte de sufrir lo irremediable, la pérdida de lo más preciado del ser humano: La vida.

Esta crisis sanitaria, la que ha eclosionado con el coronavirus, como ya he dicho, ha puesto al desnudo al capitalismo salvaje que hoy vive la humanidad en prácticamente todo el mundo. Recuerdo cuando hablando algo sobre la carrera de medicina, una alta autoridad de la UASD en esa área me dijo que el problema que tenía la medicina era el hecho de que los pobres se habían quedado excluidos de la salud. Recuerdo cuando me hizo alusión a lo planteado en Alma ATA: Salud Para Todos, me dijo que  eso no se cumplió y que los pobres se han quedado excluidos de la salud. Si mi memoria no ha sido afectada por el alzhéimer esta conversación ocurrió en la  segunda semana de diciembre, todavía no se hablaba del COVID-19. Al decirme esto entendí que definitivamente estaba conversando con alguien que tiene una conciencia social no tan común, así pienso, porque un juicio así no lo he escuchado de cualquier médico.

Sin embargo, la carrera de medicina sensibiliza mucho al profesional de la medicina, al dedicarse a la práctica de la misma. En el pasado, Evangelina Rodríguez, el Dr. Ángel María Concepción, el Dr. Manuel Antonio Tejada Florentino, el Dr. Rafael Cantisano y el Dr. Gabriel Imbert  fueron galenos de una gran sensibilidad social en el ejercicio práctico de la medicina. Ahora bien, pese a todo el terreno que ha ganado la medicina privada en nuestro país y en casi todo el mundo, en 35 años de neoliberalismo con un capitalismo salvaje y la correspondiente globalización neoliberal, hoy día en nuestro país  podemos contar con médicos de una gran sensibilidad social y de una gran eticidad como el Dr. Jorge Chaín Herrera, el Dr. Secundino Palacio, el Dr. Héctor Guerrero Heredia, el Dr. José Selig, el Dr. Cruz Jiminián, el Dr. Héctor Balcácer  y la Dra. Fernández, entre otros.

Ahora bien, los médicos son como verdaderos soldados en guerra, en esta crisis sanitaria que arropa al mundo, tan solo pensemos que en México son cerca de 2,000 los médicos que se han contagiado con el COVID-19. Vaya nuestro loor nuevamente para esos héroes de la medicina que arriesgan su vida, aun sin las autoridades de salud pública proveerle de todos los insumos necesarios desde un principio, para poder trabajar con la debida protección. Ellos han hecho de su ejercicio profesional algo digno, al igual que lo hiciera madame Curie con sus investigaciones sobre el radio, al arriesgar su vida, lo que no debió hacer, pero fue su decisión, además sirvió con tanta abnegación a la cura de los heridos de la Primera Guerra Mundial en unidades móviles de la Cruz Roja Internacional.

No mencionaremos por ahora lo que plantea el Informe Lugano sobre el medio ambiente, la contaminación, sobre el parque vehicular, la población mundial, la fecundidad, los nacimientos muy por encima de las defunciones, los fármacos y las enfermedades, entre otras cosas, lo que nos dice dicho informe sobre esos temas. Hablemos de un tema como lo es el alcoholismo, ya que en medio de la entrada de la pandemia ha  aparecido lo que algunos médicos llaman brotes de alcoholismo. En diferentes lugares se han producido muertes de más 150 personas, según los cálculos hasta el día 4 de abril se contaban 155 muertes.

¿Por qué ahora que llega la pandemia, y no antes de que llegara, es que se habla  del tema del consumo de alcoholes adulterados que están matando a decenas de consumidores? Puede ser que en medio de la pandemia los alcoholes adulterados se estén consumiendo más que antes, que le hayan vendido la idea de que si toma esa bebida evitara o se curara del COVID-19 y lo creen y la toman, como  escribe en un correo Hugo Cedeño que envía al autor. El alcohol no adulterado, el que se vende legalmente y paga impuestos, hace tanto daño como el  alcohol adulterado que se vende ilegalmente. Hasta donde tengo entendido, la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD tenía proyectado realizar algunas actividades tendentes a prevenir en los estudiantes el alcoholismo, el uso de juca, etc.

Para Hugo Cedeño, lo cual comparte el autor de este artículo, cuando la persona tiene un problema existencial, ya sea por la salud física, porque se sienta que puede enfermarse, por temor a una enfermedad letal, o por otras causas, acude a hábitos que se creen son curativos, el alcohol, el té de moringa, etc., acude hasta a lo mágico-religioso. El sujeto acude a cualquier hábito buscando curarse.

Ahora bien, parece ser que se ha divulgado la creencia de que esos alcoholes adulterados  curan o previenen el COVID-19. No solo en República Dominicana han muerto consumidores, también en otros países, como por ejemplo: Turquía. Millones de personas mueren en el mundo cada año como consecuencia del consumo del alcohol. Puede ser lo que me dice Hugo de la competencia comercial en el correo que me envía, en el sentido de que fabricantes legales del ron vean una amenaza en las ventas de esas bebidas ilegales. De ser así, puede ser que ese interés tan marcado de las autoridades de Salud Pública por hablar de ese tema sea para por un lado complacer al capital de la industria licorera legal  y por otro lado distraer la atención de las gentes  del tema del COVID-19.

Ahora bien, como el fenómeno no es solo de nuestro país, me refiero al consumo de alcoholes adulterados, si  seguimos el discurso de Susan George, es posible que haya una campaña soterrada para inducir a una parte de la población, a los más ignaros, analfabetas y pobres, al consumo de tales bebidas, con el macabro fin de reducir la población. Para los grandes ricos del mundo no hay garantía de que puedan mantener los privilegios, con el crecimiento de la población y la situación del medio ambiente. De ese modo, sería necesaria una poda en la población, es decir, una gran reducción de la población mundial.

 

Francisco Rafael Guzmán F.

 

 

 

 

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