Cuidado con ceder más de lo debido

Por Cristian D. Cabrera lunes 14 de septiembre, 2020

Extemporáneo para algunos, apresurado para otros, unos menos me señalarán como ave de mal agüero, no sé si tengan razón, lo que sí estoy seguro es que el tiempo y los libros me han enseñado que es mejor prevenir que lamentar.

Ese preludio me permite exponer la situación que hoy atraviesa nuestro país, luego de 16 años de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) con sus luces y sombras, llega un nuevo partido, se rompe la hegemonía que sobre los hombros de Danilo Medina reposó luego de la famosa frase “Yo quiero mí Congreso” pregonada bajo el furor de la campaña en 2016.

Pero, ¿basta la llegada de un nuevo partido? ¿Asegura esto el quiebre de los desmadres de quienes intentaron perpetuarse en el poder? No, rotundamente no. La democracia se nutre de actitudes democráticas, y por eso urge que día a día exijamos al nuevo Gobierno ceñirse a la ley, a la institucionalidad y a los principios democráticos.

He visto con buenos ojos el despertar que como sociedad ha tenido la República Dominicana durante el último año, sin embargo, la tierra que Pedro Mir describió cercana a la perfección, ha sufrido en reiteradas ocasiones de despertares efímeros, en los que para cumplir lo cíclico de la dialéctica que describieron los griegos y posteriormente conceptualizaron Hegel y Marx, a veces dormimos más de lo debido.

Si el PLD se coronó con el rechazo de la población, se debió a acciones pequeñas, casi imperceptibles, que fueron formando grandes remolinos, a los que no se les puso contención temprana, hasta que pasaron los años y se tornaron incontrolables.

¿Quién pensó en 1931 que Trujillo se convertiría en tirano, después de ver la forma en que gestionó la recuperación de Santo Domingo tras el huracán San Zenón? ¿Quién sospechó del fino paso del avivato Dr. Joaquín Balaguer para agenciarse 22 años con la primera magistratura en sus manos? Nadie advirtió de estos hechos, de ahí la importancia de mantenernos atentos, una por una a las acciones de todo gobierno que ocupe la gerencia del Estado.

En 2002 el poder absoluto era de un partido ¿y qué pasó? Crisis financiera y relección, tras modificación a la Constitución. En 2016 el poder absoluto obedecía a un solo grupo ¿y qué pasó? reelección, fraude electoral cuatro años después, militarización del Congreso, y otros demonios.

En estas elecciones salió el PLD y resucitó la alternabilidad democrática, pero se mantuvo muerto el contrapeso necesario en la Cámara de Diputados y el Senado de la República, donde el Partido Revolucionario Moderno tiene mayoría. ¡Cuidado! ¡Mucho cuidado en confiarnos y ceder más de lo debido! Las acciones del PRM, como las de cualquier partido que en el futuro asuma las riendas de esta nación, ameritan auditorías ciudadanas permanentemente, así evitamos con tiempo un mal mayor.

Creo que lo harán bien, tienen todo lo necesario para lograrlo, pero si por cualquier razón salen del camino correcto, es responsabilidad nuestra, compatriotas, enderezar el barco o lanzar el capitán y su tripulación a los tiburones.

Por Cristian D. Cabrera

*El autor es periodista y politólogo.

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