El cuento de la carrera de sapos (a palabras necias oidos sordos)

Por Humberto Salazar jueves 22 de junio, 2017
 ¨Necedad se llama y es todo aquello que se hace o dice encontrando o repugnando las costumbres de cortesía o lenguaje político¨.

¨Se declara necio de los cuatro en carga al que va por las calles hablando consigo mismo a solas entre si, y se pregunta y se responde; y si a esto añade efecto de rostro y manos, estiramiento de cejas y alzar de ojos…. escribió en genial Francisco de Quevedo hace mas de 4 siglos.

Cuanto nos pueden recordar estas palabras a los doctos dominicanos que cada mañana en algunos programas de televisión ¨estiran las cejas y alzan los ojos¨ para convencernos de lo que no es y vendernos necias palabras que cada día nos entran por una de nuestros oídos y salen por el del lado contrarios sin que queden guardadas en nuestra memoria.

Solamente a un grupo de necios se le puede ocurrir intentar construir una crisis política en la República Dominicana, a partir de un ejercicio insensato de mitomanía política representado por unas cuantas marchas teñidas de verde a las que, lamentablemente se les ha dado una importancia y representación que no tienen.

Pero ademas, es un ejemplo de necedad, el intento de meses por parte de los representantes de la oposición política al gobierno que encabeza el Presidente Danilo Medina, de aceptar la derrota electoral histórica que recibieron el pasado año y terminar con una consigna de tintes subversivos de ruptura del orden constitucional.

Ahora que se quiera hacer reaccionar en palabras a un presidente de un país que, como es el caso de la República Dominicana, es ejemplo de estabilidad política, ejercitando la democracia a través de un sistema electoral de elección popular que lleva mas de 50 años de manera ininterrumpida, es también un ejemplo de necedad.

En ninguna cabeza puede caber la mínima posibilidad de que en nuestro país se destruyan las instituciones que son la base de sustentación de nuestro sistema democrático, que al mismo tiempo es el fundamento de los avances notables en términos económicos y sociales que hemos logrado los dominicanos en las últimas décadas.

Si esto es así. como se le puede ocurrir a un periodista preguntar al Presidente de la República, en los momentos en que analiza con los gestores una de las alianzas publico-privadas mas importantes que se han realizado en el país, la construcción de la Ciudad Juan Bosch, que si tiene alguna opinión sobre lo que escribieron un grupito de necios que parece no tienen nada que hacer.

Por eso la respuesta ¨déjenme trabajar¨, que fueron las palabras de respuesta de Danilo cuando se le inquirió para que diera su opinión sobre la petición de los necios auto-denominados ïntelectuales¨, son el reflejo del estado de animo del presidente: ¨a palabras necias oídos sordos¨.

El mensaje no fue ni siquiera bien interpretado, algunos escribieron que era la respuesta a la petición de renuncia, pero ni siquiera eso fue, las palabras del presidente fueron dirigidas directamente a quienes pretendían una reacción a un absurdo, a una necedad, a un imposible, es decir a los que preguntaron haciéndose eco de la necedad de los peticionarios y por lo tanto cómplices y por lo tanto necios ellos mismos.

La actitud el Presidente Danilo Medina en el día de ayer, cuando se hizo el sordo ante la necedad de una pregunta fuera de lugar al responder ¨déjenme trabajar¨, nos recordó un cuento que es un excelente ejemplo de cuanto caso debemos hacerle a lo que nos dicen con mala intención por ignorancia o imprudencia.

¨Había una vez una carrera de sapos, cuya meta estaba en lo alto de una gran torre.

Había mucha gente expectante que no creía que los sapos pudiesen alcanzar la cima de la torre.

La gente gritaba diciendo: ¨no lo van a conseguir¨ ¨no lo conseguirán¨

Los sapos escuchaban los gritos y algunos comenzaron a desistir. Pero había uno que continuaba con los mismos ánimos y persistencia de cuando comenzó la carrera.

La gente seguía gritando: ¡Que pena! ¡No lo van a conseguir!

Los sapitos se daban por vencidos. Pero ese sapito seguía avanzando con mas fuerzas.

Llegando al final, todos desistieron menos ese sapito que en contra de todos llego a la cima de la torre.

Los otros sapitos querían saber como lo consiguió y uno fue a preguntarle como pudo seguir en contra de todo el griterío del desánimo.

Y ¿saben que fue? El sapito era sordo¨.

¨A palabras necias oídos sordos¨ es por supuesto la moraleja del cuento.

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