Cuba y la revolución

Por Manuel Hernández Villeta
El triunfo de la revolución cubana marcó un hito en la lucha por la libertad y la independencia de los países latinoamericanos. Una jornada inconclusa, y que todavía tiene por delante numerosos  escollos que vencer y paredes que derrumbar.

La victoria de Fidel Castro hizo renacer los deseos de lucha de los jóvenes de todo el continente, que trataron de imitar esa revolución y ese liderazgo, sin tomar en cuenta los factores locales, y los enemigos internos a que se enfrentaban.

Un triunfo de los cubanos y  de Fidel, que fusil en mano desde las montañas acorraló al gobierno de Fulgencio Batista, apoyado por los Estados Unidos y la mafia internacional. Cuba inició un largo camino hacia la libertad y el progreso.

Pero fue el  enfrentamiento con los  Estados Unidos que levantó la fibra patriótica de los cubanos y la amplia solidaridad de todos los pueblos de América Latina. Fidel Castro nunca dio su brazo a torcer, ni hizo concesiones onerosas para la independencia y soberanía de Cuba.

De ese proceso también surgió ese titán de la lucha libertaria de América Latina que fue el Ché Quevara. Nacido Argentino, pero ya una figura de orden internacional, cuyo pensamiento y acción traspasaron continentes, en momentos en que desde América Latina hasta Africa aumentaba la demanda de libertad, libertad y libertad.

Los dominicanos fuimos de los primeros en conocer la solidaridad de la revolución cubana, con el gesto libertario del 14 de junio de 1959. Guerrilla patriótica que fracasó en lo militar, pero que levantó el espíritu de los dominicanos que pedían fin a la dictadura de Rafael L. Trujillo Molina.

Como todo hecho armado, que se impone a sangre y fuego y que tiene que enfrentar a enemigos en cada rincón, la revolución cubana cometió errores, y quizás atropellos, pero supo hacerse la auto-crítica y seguir adelante.

El mundo es totalmente distinto a los hechos revolucionarios iniciales de 1959, pero la opresión, el saqueo de los recursos naturales y la fuerza y dominio imperial son los mismos. El camino sigue abierto y la lucha apenas si está comenzando.

El socialismo se derrumbó, gobiernos de puño de hierro, dictaduras, sátrapas ilustrados y pandillas  imperialistas llevaron una época oscura en Latinoamérica en las décadas de los 60, 70, y 80. Muchos de esos países retornaron a la libertad, y la izquierda con nuevo ropaje a gobernado con dificultades, en países donde ha ganado mediante elecciones.

Hay aires de cambios en América Latina. La cuba de hoy tiene que hacer aperturas sociales, económicas y culturales. Para poder subsistir hay que cambiar, y abrir a los cambios. Hay que vencer el   aislamiento, para no congelar  la marcha. Salud a los que todavía piensan en un mundo mejor, con disfrute de plena libertad e independencia. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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