Cuando otros son los protagonistas 

Por Karla Patricia Zacarías Reinoso jueves 14 de mayo, 2020

Son incontables las veces que hemos aceptado alguna invitación o nos hemos quedado callados cuando en nuestro corazón la respuesta era ‘’no’’. A veces tenemos temor a decir lo que en realidad está en nuestra mente, otras veces pensamos que seríamos egoístas por establecer los famosos límites. Pero la realidad es que los límites adecuados aumentan nuestra capacidad para dedicarnos a otros, es que las personas con límites bien definidos son las más solícitas. Y en el artículo de hoy hablaremos de algunos mitos y verdades acerca de los límites.

  • Si pongo límites, lastimaré a otros: Quizás eres de esos que piensan de esta manera y el problema está en que a veces tomamos los límites como un arma ofensiva cuando la verdad es que los límites apropiados no controlan, ni atacan ni lastiman a nadie. Solo protegen los tesoros de ser robados.
  • Poner límites significa que estoy enojado: Para nada señores, cuando desarrollamos el hábito de establecer límites sanos, aumentará nuestra seguridad presente y al mismo tiempo la confianza. El temor a otras personas lo esclavizará menos y con el tiempo la gente entenderá que su salud emocional es prioridad.
  • Cuando otros ponen límites, me lastiman: A veces que alguien responda que no a nuestro pedido nos deja un sabor amargo en la boca. Nos sentimos lastimados o rechazados. Nos cuesta concebir que los límites sean útiles y buenos. Y cuántas lagrimas me costó entender que cuando somos incapaces de aceptar que una persona nos diga que no, le hemos transferido el control de nuestra vida. Solo tienen que amenazarnos con distanciarse y haremos lo que nos pide. No se puede vivir así y tampoco resulta. Si usted quiere que sus límites sean respetados, pues le toca respetar los límites de los demás.

He hablado con personas que me dicen que los límites le provocan sentimiento de culpa, que no tienen la fuerza para establecerlos o que no se sienten cómodos al momento de hacerlo pero la verdad es que un no interior invalida un sí exterior. Por más complacientes que queramos ser si no respondemos lo que está verdaderamente en nuestro interior, indirectamente estamos engañándonos a nosotros mismos, engañando nuestra esencia, nuestra filosofía de vida. Y no hay peor error que vivir tu propia película poniendo de protagonista a los demás.

Escrito por Karla Patricia Zacarías Reinoso

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar