¿Cuál es la verdadera reforma que necesita la Policía Nacional?

Por Miguel de J. Ramírez P.

La verdadera reforma que necesita la Policía Nacional, es un cambio de conducta en la población dominicana, en virtud de que todos los miembros de la institución pertenecen a la sociedad dominicana.

Por consiguiente, como los alistados a la Policía Nacional lo hacen siendo mayores de edad, con mentalidad definida y metas e ideales propios, cuando son parte de la institución viven según sus propios intereses y no según los lineamientos de organismo castrense.

Ahora bien, cuál sería la verdadera reforma para evitar todos estos hechos lamentables que cometen los miembros de la Policía y los ciudadanos en general, es un cambio de mentalidad ajustados a los valores que promueven la convivencia pacífica y de respeto en la sociedad, cómo podríamos lograr esto, simplemente con un presupuesto de publicidad orientando y promoviendo los buenos valores por todos los medios de comunicación, la televisión, la radio, las redes, periódicos, etc.

En este mismo sentido, carcomanía, vallas, anuncios radiales, y televisivos. Ahora, qué podrían promoverse en estos anuncios para el cambio de mentalidad que necesita el pueblo y que ahorraría mucho trabajo a los organismos castrense: “No robe, respeta la propiedad privada, ama tu prójimo, Policía Nacional”; “No agredas tu pareja, ahorrate la cárcel, Policía Nacional”, “No Mates piensa en su familia, P.N.”, “Deja el narcotráfico no destruyas tu cerebro y el ajeno, P.N.”, etc., etc.

Por otro lado, las personas que practican el robo o cualquier otro delito, cuando oigan la publicidad radial, cambiarán la emisora, o el canal, si quieren seguir delinquiendo, pero esto le martillará hasta calar en su conciencia.

La solución es el cambio de mentalidad y la publicidad puede hacer el trabajo que necesita la Policía para que los ciudadanos que ven televisión, que oyen radio, que visitan las redes sociales, que leen periódicos se encuentren con éstos y otros mensajes acorde al respecto, los valores, la convivencia pacífica, etc., etc. ¿Qué me dice usted?

Por Miguel de J. Ramírez P.

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