Crecen las críticas a Pekín por el control de una estación de tren hongkonesa

Por EFE viernes 29 de diciembre, 2017

EL NUEVO DIARIO, HONG KONG.- La línea de alta velocidad entre China y Hong Kong ha desatado la polémica por la propuesta del Gobierno chino de que una parte de la estación hongkonesa sea considerada territorio continental, una medida sin precedentes que los críticos dicen que erosiona aún más la autonomía de la región.

Las críticas aumentaron esta semana después de que el máximo órgano legislativo de China, la Asamblea Nacional Popular (ANP), aprobara el miércoles un plan conjunto para que una parte de la estación hongkonesa pase a ser territorio chino a fin tener el control migratorio sobre el flujo de pasajeros.

Esta decisión daría a los funcionarios chinos el poder para aplicar las leyes nacionales en ese específico punto, algo que cuestionaría, por primera vez, el principio de un país dos sistemas, por el que se rige Hong Kong desde su devolución a China en 1997 y que da amplia autonomía judicial y legislativa a la excolonia.

El anuncio del miércoles fue respondido hoy por un grupo de abogados y jueces de Hong Kong que plantearon la posibilidad de desafiar judicialmente la controvertida decisión del Legislativo chino.

Basan sus argumentos en el Artículo 18 de la Ley Básica de Hong Kong, la Constitución local, que establece que la ley nacional no se aplicará en Hong Kong.

Paul Shieh Wing-tai, expresidente del Colegio de Abogados local, dijo hoy que la posibilidad de que ocurran casos judiciales dentro de Hong Kong que no estén bajo la jurisdicción de los tribunales de la ciudad va en contra de la Ley Básica.

Sin embargo, admitió que una posible batalla legal podría terminar con el Gobierno chino emitiendo una interpretación “impactante” de la Constitución hongkonesa.

La ambiciosa línea de alta velocidad que comunicará el sur de China con Hong Kong formará parte de los más de 20.000 kilómetros de la red de alta velocidad del país asiático y tiene prevista su puesta en marcha en septiembre de 2018.

El de Hong Kong será el único tramo transfronterizo y uno de los extremos de línea, donde los pasajeros deberán pasar por controles de inmigración, un asunto que ha desatado meses de debate sobre quién debe estar al frente de la gestión migratoria.

Los expertos jurídicos favorables a la intervención de China defienden que el alto grado de autonomía de Hong Kong otorga poder al territorio para alquilar su terreno a otras autoridades, incluidas las de la parte continental.

Sus defensores dicen también que este acuerdo traería beneficios económicos a la ciudad ya que agilizaría el tránsito de viajeros ahorrándoles una doble revisión de sus documentos a ambos lados de la frontera.

Por su parte, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, que salió elegida en marzo bajo el beneplácito de Pekín, recibió con agrado la decisión del Legislativo chino, pero destacadas figuras hongkonesas se han pronunciado en contra de esta nueva intervención el gigante asiático en Hong Kong.

Entre ellas el ex presidente del parlamento de la ciudad, Jasper Chang, quien escribió en un medio local que el gobierno local debería “admitir francamente” que el acuerdo no cumple con la Ley Básica.

La legisladora opositora y abogada Tanya Chan, que encabeza un grupo en contra del acuerdo, dijo a la prensa local que el asunto representa la “violación más grave de la Ley Básica” desde la entrega de la región a China en 1997.

“Se trata de otra invasión de China sobre Hong Kong, acabarán controlando todas nuestras decisiones y terminaremos por estar sometidos por completo al régimen”, dijo por su parte a Efe Janny Lee, una empresaria local.

Con el respaldo de la ANP, el Gobierno de Hong Kong deberá ahora impulsar la legislación local a través del Consejo Legislativo para implementar el sistema, a mediados del próximo año.

La decisión de China encontrará poca oposición oficial en Hong Kong, ya que después de que una serie de polémicos casos judiciales invalidara a varios diputados de la oposición el Parlamento local cuenta con sólo una minoría de representantes contrarios al régimen comunista.

Con los 26 kilómetros de la sección hongkonesa del enlace ferroviario Cantón-Shenzhen-Hong Kong se espera una mejora en la conectividad entre Hong Kong y China.

Su apertura vendrá precedida por la del puente Hong Kong-Zhuhai-Macao que unirá las ciudades del sur del Delta del Río Perla a través de uno de los viaductos marítimos más largos del mundo, cuya construcción está empañada de retrasos, sobrecostes y tensiones políticas y que podría inaugurarse a comienzos de año.

 

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