Convulsionan los sistemas políticos; ahora Guyana Francesa

Por Daniel E. Guillén Gómez miércoles 5 de abril, 2017

Existen altas probabilidades de que al preguntarles a las personas por la ubicación de Guyana francesa, la respuesta sea en Francia. Pero la realidad es que este territorio se encuentra en nuestro hemisferio y ello lo convierte en parte integral de nosotros, aunque sea una colonia francesa. Por lo tanto no podemos ignorar lo que pasa en este territorio que hace frontera con Brasil y Surinam.

Guyana Francesa es un departamento de ultramar de Francia que forma parte de la Unión Europea como región ultraperiférica. Al definir esto sería lógico pensar que este territorio debe ser de los más prósperos y organizados de la región, pues cuenta con el apoyo de una potencia y un organismo regional de los más poderosos. La realidad es que Guyana Francesa es de los territorios quizás más rurales e incomunicados de la región, pues para trasladarse de una localidad a otra en la mayoría de los casos debe ser por pequeñas embarcaciones, por la carencia de vías de comunicación.

Desde el pasado 28 de marzo Guyana Francesa ha presentado un paro casi total de su economía, y los ciudadanos se han lanzado a las calles en protesta por el abandono en que se encuentra este territorio. Los sindicatos han hecho un llamado al gobierno de Francia y la Unión Europea, para que se inviertan unos 2,500 millones de euros en el territorio y con esto subsanar algunos de los males sociales que los afectan, como el desempleo y la criminalidad.

Esta movilización ha sido catalogada como la más grande e importante que se ha realizado en el territorio. Esto hace que Guyana Francesa se una a las grandes manifestaciones que han tenido lugar en todos los continentes, y todas estas con un solo objetivo, el mejoramiento de los sistemas políticos y por ende, el bienestar de las sociedades de estos países.

Con el caso de Guyana Francesa queda tal vez, confirmado que el sistema colonialista ha quedado desfasado y disfuncional, pues estos territorios o países que se encuentran bajo este sistema político, no se han podido desarrollar en el nivel que pudieran hacerlo de ser independientes. La independencia de los países logra en sus ciudadanos el deseo de superación y desarrollo, el cual no puede germinar bajo la imposición de otro país, que en la mayoría, sus intereses son adversos a los de esas colonias.

Es evidente que las sociedades del siglo XXI están exigiendo cambios en los sistemas políticos. Se avecina una evolución en estos sistemas que mejorará y perfeccionara las democracias ya existentes, puesto que las sociedades están demandando que estos sean incluyentes y con políticas sociales que realmente beneficien a la sociedad, pero no bajo populismo sino, donde reine el régimen de consecuencia y que predomine la meritocracia.

 

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