El Consulado: Un Feudo Medieval en el siglo XXI

Por Rolando Robles viernes 23 de junio, 2017

A pesar de que el Feudalismo -como sistema social- comenzó a morir en el siglo XV, justo a la llegada de los colonizadores, aun perdura en la isla La Española. Dicha isla, tan “querida” por el almirante -según se lee en su diario, curiosamente conserva casi intacta, la figura más emblemática de ese difuso período de la humanidad, el Feudo.

El Feudo, también llamado Consulado -un espacio físico que valida la existencia del Señor Feudal y sus Vasallos- es una de las instituciones más apetecida por los activistas políticos de “alto copete”, y hasta por los “compañeritos” de las bases partidarias que sueñan con llegar a ricos antes de cruzar el río Aqueronte, en su viaje hacia los confines del Hades. Lo que no entiendo es el porqué de ese empeño de riqueza, si de toda forma, al abordar el barco, nos iremos exactamente igual a como vinimos.

Les decía, que me causa enorme curiosidad que el Estado dominicano sea el único, de 194 países del mundo que aun mantiene esa arcaica forma de relación feudal con el funcionario más importante -en materia de comercio exterior- de todos sus servidores, el cónsul. Y sepan ustedes que el Gobierno nuestro es, también extrañamente, el principal empleador del país, algo no tan feudal, pero que denota un atraso de por lo menos un siglo, en el hilo de la historia.

En el caso de Nueva York, el cónsul es el “Señor Feudal”, que tiene una relación “de tú a tú” con el “Rey”, que es el presidente de turno y a quien deben pagarse “los impuestos” sobre los beneficios mutuos que genere la explotación del “Feudo” o Consulado. De lo que no estoy claro, es de la proporción en el reparto, que puede ser a la “tercia” o a la “media”, como se hacía y se hace aun, en nuestros campos.

Tampoco sé si la repartición es entre el Rey y el Señor Feudal solamente, o si le sacan algo al Estado dominicano, que es en última instancia, el dueño del feudo. Ahora, de lo que si estoy seguro es de que “el que reparte y reparte, toca la mayor parte” y de que nosotros, los dominicanos residentes en Ultramar, somos menos que un “ayudante de peón del capataz del vasallo”.

Dejando ya la chercha, los cónsules dominicanos deben ser posiblemente, los únicos funcionarios del mundo moderno que no cobran un sueldo definido y establecido por el Estado que los emplea. Y digo posiblemente porque hay tantos países, con tal nivel de atraso, que a lo mejor nos imitan en esta especie de vagabundería estatal, política y partidaria.

El coronel Freddy Díaz (El Gallo) mi ayudante y asesor en materia de orden histórico, me apunta que en República Dominicana, luego de ajusticiar al Jefe (asesinarlo, corrige él) quedaban dos instituciones que se comportaban como “chivos sin ley” y eran: las Oficialías de Estado Civil y los Consulados. Lo de las oficialías se resolvió, pero los consulados siguen como “Juancito el caminador” y el motivo es -siempre según el coronel- porque a los presidentes les llega su “ración del Boa”. Personalmente, no estoy tan seguro de esta opinión, pero el coronel es un muy fino oficial de inteligencia, y solo habla cuando tiene confidencias probadas.

El Consulado dominicano -mí consulado- ha sido uno de los temas que mas he manoseado como comunicador; y es que me resultan insólitas las cosas que alrededor de éste acontecen, veamos algunas:

  • El cónsul es un representante comercial del Estado. No es diplomático propiamente hablando, aunque goza de ciertas prerrogativas propias de la diplomacia.
  • Su papel principal es “buscar negocios e inversión extranjera para el país” pero, el único nicho que él acomete, es el de la comunidad dominicana. Todo el dinero que busca y entra al Consulado, viene de los bolsillos de los dominicanos residentes en Ultramar.
  • El Consulado manipula la opinión pública para aumentar el costo de los servicios que presta y por eso tenemos hoy uno de los pasaportes mas costosos del mundo.
  • Los presidentes de turno hurgan en la chistera de la hipocresía, lo de la “ciudadanía americana” de algunos activistas locales, para sacarlos de competencia por el puesto de cónsul; pero luego los acomodan, con un vice cónsul que se acredite por ellos y hasta se ha llegado al colmo de nombrar “un trío de compañeros” para que se repartan el botín.
  • A menudo se anuncian operativos satélites de fin de semana, dizque para “ayudar a la comunidad”, pero sabemos que solo se hacen para aumentar las entradas extras del cónsul.
  • Hay una variedad de actividades “comunitarias” que son promovidas por el cónsul y a las que no nos oponemos, pero también sabemos que son parte de la política de “pan y circo”.
  • ¿Por qué no construir un edificio que albergue las oficinas operativas del Consulado y de otras instituciones estatales en el Alto Manhattan o El Bronx, mientras se mantiene una pequeña oficina titular en Time Square?
  • Pues porque ese sería un proyecto de gran beneficio para todos (los dominicanos y el Estado), que necesitaría de dos o tres años para materializarse y los cónsules solo atienden a los proyectos inmediatistas y que dejen dinero líquido rápido (mientras estén en el cargo).

 

Bien podría yo llenar dos cuartillas mas, enunciando cosas malas que se hacen a diario y cosas buenas que jamás se harán por iniciativa de los cónsules; pero sería algo así como “llover sobre mojado”. Que de paso, puede que ni siquiera lo entiendan las autoridades nuestras, que parecen ser sordas y ciegas.

 

Para terminar, una última acotación: ¿usted sabe lo que es promover desde el Consulado la venta de unos apartamentos que son tan pequeños que a nadie que viva en el Exterior les importa? Porque si usted quiere venderle a los dominicanos del Exterior apartamentos para su retiro, por Dios, no le construya esas “casitas para muñecas”, que solo les interesan a quienes viven hacinados, a las orillas de los ríos; digo, si son regalados, porque por el precio que tienen, no se venderían jamás.

 

¡Vivimos, seguiremos disparando!

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