Construcciones sismo resistentes: Inquietudes y retos

Por Jose Espinosa Feliz

Diversos sectores muestran ciertas inquietudes sobre las construcciones, muy especialmente la de los elevados edificios que cada día crecen en la capital dominicana, y en algunas provincias que van tomando confianza y logrando poco a poco insertarse en esa tendencia inevitable, como son las llamadas torres. La pregunta recurrente: ¿soportan un terremoto?

Diría que las construcciones sismo resistente en República Dominicana (RD) se divide en dos etapas: aquellas estructuras calculadas con el código viejo, que fue usado desde el 1979 hasta el 2011, donde inicia el nuevo: más moderno, más al día con los acontecimientos y las experiencias de técnicos preocupados por un código mucho más exigente.

La ingeniería sismo resistente y su aplicación práctica.

A pesar de que el territorio dominicano está conformado por varias fallas geológicas y está en el área de incidencia de dos placas tectónicas que interactúan de manera constante. El último terremoto de importancia fue en Samaná en 1946, de 8.0 grados y el más reciente de menos magnitud, fue en Puerto Plata en el 2003, de 6.5. Aunque son constantes los temblores en el territorio dominicano, gracias a Dios, estos son los de mayor importancia en los últimos años.

Esto indica que la ingeniería sismo resistente en RD no ha sido probada, como en México y Chile, que han tomado las lecciones aprendidas para mejorar las construcciones. Lo peor de nuestro caso es la gran cantidad de edificios que se han construido y se construyen de manera informal sin el diseño sismo resistente y sin la debida supervisión. Inclusive algunos edificios gubernamentales tienen dos niveles de resistencia, prácticamente prohibido en el nuevo código.

Es importante que profesionales conocedores de la problemática puedan crear conciencia, a través de talleres, de cómo se aplican en la práctica los diseños estructurales para así lograr un mejor desempeño en la estructura.

Comportamientos de los terremotos y las estructuras.

Las acciones de los terremotos, aunque tienen un comportamiento similar, sus impactos van a depender de unas series de variables: desde el tipo de suelo, configuración, altura, rigidez y masa. El suelo es primordial, debido a que si es de origen rocoso, las ondas sísmicas se desplazan con más velocidad, generando periodos largos y menores amplitudes, es decir, que el dañó que pudiera ocasionar, si lo comparamos con un terreno blando, es mucho menor.

Otra de las ventajas es que la iteración suelo-estructura tendrá un menor periodo de vibración. Tanto la altura como la masa afectan el desempeño de la estructura, contrario a la rigidez.

Las incidencias del terremoto en las estructuras, va a depender, también, del epicentro (a que distancia se produce) y del hipocentro (a que profundidad) y cuál fue su magnitud, al igual, va a depender la altura del edificio con relación al epicentro.

Se establece que cercano al epicentro se producen mayores amplitudes en períodos más cortos, es decir, los sacudiones son más bruscos, y, por tanto, generan mayores esfuerzos. Sin embargo, en este punto los edificios pequeños podrían ser los más afectados, porque pueden entrar en resonancia con el movimiento del suelo, que generan también periodos cortos. No obstante, eso no exime de daños considerables a los edificios altos.

Este comportamiento de las ondas de grandes amplitudes, si encuentra terrenos blandos, sigue teniendo a cientos de kilómetros movimientos similares, sin embargo, si el terreno es rocoso, las ondas se suavizan, logrando períodos más largos y de menor incidencia, afectando mayormente a edificios altos que pudieran entrar en resonancia.  Todas estas variables nos conducen a que se debe realizar un diseño sismo resistente bien sopesado, además, tomar en cuenta la configuración para no producir excentricidades considerables, con ellos torsiones que comprometan la estructura, así como, evitar los pisos suaves y débiles.

Las construcciones en RD.

Es una realidad en RD las áreas de parqueos o comerciales que generan una debilidad en la parte estructural, que debe ser suplementada con los elementos necesarios, que puedan absorber estos esfuerzos generados por la falta de elementos estructurales continuos.  El terremoto del 2003, en Puerto Plata y Santiago, descubrió en algunas construcciones escolares fallas a corregir del proceso constructivo. Ya ha pasado mucho tiempo, esperamos que las mismas se hayan tomado en cuenta.

En el país se construyen hermosos edificios, y una ingeniería que emerge con profesionales muy capacitados, que se preocupan de aplicar las mejores prácticas, pero todos saben de las dificultades de manos de obra especializadas confiables, por tanto, hay que darle un seguimiento más cercano.  Queda, que el constructor plasme a través de los procesos constructivos y bajo una supervisión consciente el diseño establecido.

Aún no sabemos si pasaremos la prueba, pero es tiempo de preocuparnos para mejorar cada día más. Y como dice el Ing. Reyes Madera “aún estamos a tiempo”.

Por  José Espinosa Feliz

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