Conservadores lideran recuento en Islandia pero dependen de fuerzas de centro

Por EFE sábado 28 de octubre, 2017

EL NUEVO DIARIO, COPENHAGUE.- El conservador Partido de la Independencia del primer ministro de Islandia, Bjarni Benediktsson, lidera el recuento de las elecciones generales anticipadas del sábado en este país, escrutada una cuarta parte de los votos, pero depende de varias fuerzas de centro para gobernar.

La izquierda sube varios puntos respecto a los anteriores comicios de hace un año, pero la caída del Partido Pirata, que pierde casi un tercio de sus apoyos, la obligaría a contar con alguna formación de centro, en teoría más próximas a los conservadores.

El Partido de la Independencia logró el 26 % de los votos, tres puntos menos que hace un año, seguido por el Movimiento de Izquierda Verde, con el 17 %; la Alianza Socialdemócrata, con el 12,7 %, y el Partido Centrista, la nueva formación del exprimer ministro Gunnlaugsson y que puede ser clave, con el 10,9 %.

En el nuevo Parlamento, que podría contar con la cifra récord de ocho fuerzas políticas, estarán también el Partido Progresista, el Partido Reformista y el Partido del Pueblo, de corte ultranacionalista y que entraría por primera vez en la Cámara.

Los conservadores -que han ganado todos los comicios menos uno desde que el país se separó de Dinamarca en 1944- hicieron valer su condición de fuerza hegemónica y las buenas cifras macroeconómicas para lograr un triunfo claro, a pesar de los escándalos que han rodeado a Benediktsson.

Las otras dos fuerzas integrantes de la coalición en el poder salieron peor paradas: el Partido Reformista, la sensación hace un año, bajó casi cuatro puntos hasta el 6,6 %, mientras que Futuro Brillante -que provocó la ruptura del Ejecutivo hace mes y medio- se quedaría fuera del Parlamento, lejos de la barrera mínima del 5 %.

La Alianza Socialdemócrata pasaría de ser la fuerza más pequeña en el Parlamento a la tercera posición, un salto solo superado por el Partido Centrista, fundado hace apenas un mes.

Pese a que no se espera que haya resultados definitivos hasta dentro de varias horas, Bjarni Benediktsson proclamó la victoria de su partido, aunque admitió que no será fácil formar una coalición de gobierno.

Minutos antes, la líder rojiverde, Katrín Jakobsdóttir, había mostrado también su intención de liderar un Ejecutivo.

Aunque las fuerzas de centroderecha tienen mayoría en el recuento provisional, las conversaciones postelectorales se antojan aun más complicadas que las de hace un año, cuando se necesitaron diez semanas y cuatro rondas entre distintas constelaciones para formar gobierno, que resultó ser el más breve en la historia de Islandia.

La coalición se rompió nueve meses después de su creación por falta de confianza en su seno al descubrirse que el jefe de Gobierno había ocultado que su padre recomendó que le fuera “restituido el honor” -una polémica figura legal abolida posteriormente por el Parlamento- a un amigo suyo condenado por pederastia.

Las anteriores elecciones también se habían celebrado antes de tiempo por la dimisión en abril de 2016 de Sigmundur David Gunnlaugsson al descubrirse, a través de los papeles de Panamá, que había depositado casi 4 millones de dólares en bonos de bancos islandeses en una sociedad en las Islas Vírgenes.

El Partido Centrista es el proyecto personal de Gunnlaugsson, exlíder del centrista Partido Progresista, que abandonó hace un mes y con cuyo líder actual mantiene una mala relación personal.
 

 

 

 

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