Consejo de la Magistratura

Por Manuel Hernández Villeta jueves 27 de abril, 2017

Es positiva la intención de hacer modificaciones a la composición de los miembros de la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Superior Electoral y el Tribunal Constitucional. De hecho se van a realizar a futuro cambios trascendentales en todas las cortes superiores. Es el Consejo de la Magistratura de Danilo, y él impondrá su rúbrica.

Veo plausible que se hagan los cambios necesarios en las altas cortes, valga decir la Suprema, el Electoral y el Constitucional. De aquí a las elecciones generales, los problemas críticos del país se ventilarán en los tribunales o en las calles.

Si bien la oposición se ha adelantado a los seguidores del gobierno en lo que se refiere a manifestaciones populares con el color verde, el juego se empata cuando el oficialismo se apresta a consolidar su poder en las cortes. Va a pasar la era de Leonel y llegará la de Danilo.

Los que apuestan a cambios fuera del organigrama electoral de cuatro años, pensando en elecciones adelantadas o cualquier otra diablura, deben saber que intentos de esa índole no pueden prosperar en el país, porque los dominicanos conocemos las amargas experiencias de los golpes bajos de la política.

El rompimiento constitucional en el año 1963 terminó con la revolución de abril y miles de muertos, y como punto central de ese dislocamiento institucional, sobrevuela la intervención militar de los Estados Unidos. La democracia es muy frágil para ponerle zancadillas. Se puede caer y sin soportes sobrevenir el caos.

El Consejo de la Magistratura tiene un potencial que pocos lo discuten: cuando se inician las secciones, los integrantes del organismo son los que establecen la agenda definitiva. Por consiguiente, creo que sin importar el tiempo que tienen o que les pueda quedar, ahora se irán todos los jueces de las cortes superiores, y vendrán nuevos magistrados.

Importante es ver también como se va a dividir el Consejo de la Magistratura, si se dividirá entre los cuatro partidos mayoritarios, o solamente tendrán participación el de la Liberación Dominicana y el Revolucionario Dominicano. Una rama ligada al gobierno tiene las manos acariciando la dirección en el partido Reformista Social Cristiano, por lo que habrá de ver hacia donde canta el gallo colorao.

La justicia dominicana tiene que ser fortalecida, superar los repartos por cuota entre los partidos políticos, y dar pasos certeros y firmes hacia su institucionalización. A la dama de la justicia hay que ponerle la venda, que la tiene caída, y regalarle una nueva balanza, para que el peso igualitario hable de su imparcialidad. Mientras, suenan los tambores en lontananza con lo caliente que está la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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