Confía en Dios y vacúnate

Por Enrique Aquino Acosta lunes 7 de junio, 2021

El nivel de contagio y propagación del Corona Virus es alto y ha dado lugar a la hospitalización y muerte de millones de personas en todo el mundo. En la República Dominicana han resultado infectadas 297,119 personas por este virus, de las cuales 243,235 se han recuperado y 3,642 han muerto durante los 442 días que llevamos de cuarentena.

Las personas infectadas han asistido a hospitales públicos y clínicas privadas para recibir atención médica. Sin embargo, muchas de ellas no han sido atendidas, porque faltan médicos, enfermeras y equipos.

Debido a ello, las familias viven experiencias tristes y dolorosas cuando ven morir a un ser querido en los pasillos de un centro de salud o en su casa, por no encontraron una camas disponible.

Ante la gravedad de la situación, el Presidente de la República, el Gabinete de salud, las autoridades sanitarias y otros organismos están haciendo los esfuerzos necesarios para que toda la población del país se vacune.

Sin embargo, personas carentes de sensibilidad social ponen a circular rumores y noticias falsas a través de las redes sociales para que la población no se vacune contra la Covid-19.

Un ejemplo de ello es el supuesto plan que estarían llevando a cabo las súper potencias para eliminar la mitad de la población mundial, por lo que acusan a la República Popular China de haber fabricado y propagado el Corona Virus en todo el mundo.

Además, atribuyen la aparición, contagio y muertes que produce el Corona Virus a Satanás, afirmando que es una enfermedad indetenible e incurable.

A tales rumores se suma el bombardeo sistemático que lanzan determinados sectores sociales contra la campaña de vacunación masiva que ejecuta el Gobierno dominicano y el desinterés de muchas personas.

Sin embargo, nada ocurre en el cielo ni en la tierra, sin que Dios lo permita. Dios habrá permitido el Corona Virus y esos comentarios dañinos por alguna causa o algún propósito. La Biblia informa que los israelitas fueron castigados con plagas y enfermedades malignas durante muchos años, a pesar de que eran el pueblo que Dios había elegido para que le sirviera en Egipto y en otros lugares.

¿Cuáles podían ser las causas de ese castigo? Las causas principales de aquel castigo fueron varias: el orgullo de los israelitas, su oposición a los propósitos de Dios, negarse a oír sus instrucciones y el no poner en práctica sus mandamientos (Lev. 26:21, Dt 28:59)

Un castigo semejante sufrieron Faraón, sus siervos y el pueblo egipcio por no reconocer que Dios es el único que gobierna los cielos y la tierra con todo poder (Ex 9:14)

Por tanto, las causas del Corona Virus y el estado de incertidumbre que se vive en todo el mundo, podrían estar relacionados con las actitudes de oposición y rebeldía que asume la mayoría de los miembros de la humanidad hacia Dios, la negación a oír sus instrucciones y la desobediencia a sus mandamientos.

Por lo general, los pensamientos y los caminos de la mayoría de los seres humanos son contrarios a las directrices de Dios, debido a la naturaleza pecaminosa que heredamos de nuestros primeros progenitores, Adan y Eva.

Esa es la causa de nuestra desobediencia a las normas de Dios, a la Constitución, a las leyes y a las autoridades que han sido designadas para hacerlas cumplir y por eso vivimos una crisis de autoridad.

Incluso, se promueven unos “derechos” que lo único que hacen es conducir a mucha gente a vivir como chivos sin ley, como es el caso de la mal llamada ideología o preferencia de género. No se dan cuenta que tales pretensiones provocan la ira de Dios y que la persona que no se arrepienta pagará sus pecados con la muerte en dos sentidos (Romanos 6:23)

Sin embargo, podemos ser liberados de la esclavitud que representa el pecado y de la muerte eterna, por medio de nuestro segundo Adam, que es Jesucristo para disfrutar los privilegios que hubo al principio de la creación (Romanos 5:12 y 1 Timoteo 2:5

La Biblia enseña que cualquier asunto que los hombres califiquen de insensato con respecto a Dios, es más sabio y fuerte que ellos, ya que Dios es Todopoderoso y se le facilita todo (1 Corintios 1:25)

Amado hermano o amigo, ante cualquier aflicción, ten a Dios como tu refugio, amparo y fortaleza. Si clamas a Dios con fe, te enseñará asuntos importantes que tú no conoces posiblemente.

Confía en sus promesas de compañía, amparo, ayuda, cuidado, sanidad y vida eterna.
Si asumes esas actitudes, evitarás que tu corazón se turbe o sienta miedo cuando padeces alguna enfermedad, problema, fracaso o decepción. Dios te dará fuerza, ánimo, valor y esperanza para sanarte o liberarte.

Por vista de ello, te sugiero no divulgar los rumores y noticias falsas que ponen a circular a través de las redes sociales. No valen nada. Solo producen miedo, desaliento y confusión.

En lugar de hacer eso, me gustaría que abriera la Biblia, que es la Palabra que inspiró el Espíritu de Dios y la utilices para hablar, instruir, aconsejar o enseñar a otra persona. Hazlo y descubrirás su utilidad.

También me gustaría que me ayudaran a orar a Dios pidiendo más sabiduría, inteligencia y recursos económicos para que el Presidente de la República, Luis Abinader y las autoridades de salud pública mantengan la lucha que libran a favor de la salud del pueblo dominicano.

Por eso, aprovecho la ocasión para dar un importante testimonio. Me pusieron dos vacunas Sinovac de fabricación China y no he tenido ningún problema, bendición que agradezco a Dios por haber salvado mi alma por medio de Jesucristo y darme espíritu de amor, dominio propio y poder para vencer dificultades.

Si el mensaje que Dios puso en mi corazón ha tocado el tuyo y no te has vacunado todavía, confía que Dios dará más inteligencia y sabiduría a los médicos y a las enfermeras que te van a atender, sin importar que estés sano o enfermo.

Debes hacerlo para proteger tu salud, a tu familia, a tus amigos y a otras personas. Así que, confía en Dios y vacúnate.

Por Enrique Aquino Acosta

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