Comunicación en tiempos de COVID-19

Por Ricar Rodríguez sábado 28 de marzo, 2020

Estos días de cuarentena he tenido tiempo de sobra para ver televisión, en vivo y streaming, escuchar radio, leer, y sobretodo, reflexionar.

En un artículo publicado con anterioridad me referí al tema de la distracción mediática. Trataba esencialmente sobre cómo hay medios que manipulan las informaciones; en tiempos de emergencia mundial por una crisis de salud que nos afecta a todos, la manipulación descarada e inhumana es el pan nuestro de cada día.

Mientras los medios tradicionales y los comentaristas se unen a la campaña de prevención del COVID-19, interiorizamos los mensajes y nos damos cuenta de algunos discursos perversos que buscan sembrar una semilla política en parte de la población del país.

Por ejemplo, se habla mucho del alcalde electo de San Francisco de Macorís, que sale en un video tosiendo cerca de unas personas en lo que aparenta ser una celebración por su triunfo, algunos comentaristas aseguran que él “regó” el virus en el pueblo, mientras que nadie se pregunta quienes tuvieron contacto con el obispo de esa misma demarcación que dio positivo al mismo COVID-19.

Asimismo hay medios responsables que buscan informar con veracidad todo lo relacionado con la pandemia, pero los amarillistas que pintan el mundo como una utopía para que el ciudadano tenga la percepción de que si alguien le coge el celular mientras va transitando en la calle, “no es robo, es arrebato”, y todo está tan bien que podrá endeudarse adquiriendo otro en menos de 24 horas, buscan censurar al periodismo responsable con la tesis de que si difunden las estadísticas mundiales están atemorizando a la población.

Señor/a, si las medidas que toman otros países, son acogidas aquí a tiempo, el Coronavirus, u otra enfermedad, es frenada oportunamente y tendremos menos fallecidos.

Otro factor clave en República Dominicana, es la temporada electoral. Si bien es cierto que las actividades proselitistas están suspendidas, se ha seguido haciendo vida política de forma sutil en algunos casos, pues el problema del virus es de carácter público y por lo tanto político.

Vemos un gobierno tomando medidas preventivas, pero el candidato de su partido, sin haber aclarado aun mediante auditoria de donde provienen los fondos de sus empresas, donando dinero y patrocinando viajes internacionales con sus jets privados en busca de protagonismo político para aumentar sus vagas posibilidades de llegar a la Primera Magistratura.

El principal partido de oposición está haciendo los aportes que entiende y puede en donaciones (sin anunciar cuánto dinero está gastando, pero con todas sus finanzas publicadas en su web), y en comunicación preventiva, mostrando una imagen de institucionalidad alrededor de esta crisis.

Sin lugar a dudas el campo de batalla contra esta crisis está dividido entre los medios de comunicación, las actuaciones del liderazgo político y la reacción de la ciudadanía al bombardeo mediático. Mientras tanto, solo nos resta seguir en casa y esperar el desenlace de esta situación.

Por Ricar Rodríguez

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