Compartiendo diálogos conmigo mismo

Por Víctor Corcoba Herrero sábado 6 de mayo, 2017

ARTÍCULOS ANTERIORES

Víctor Corcoba Herrero

Algo más que palabras

Víctor Corcoba Herrero Para las gentes de voluntad no hay ocasos

Hoy me he propuesto y dispuesto

tener un corazón alegre,

salir de la tristeza,

volver a ser el árbol de los sueños,

por el que no pasa el tiempo,

para vivir en tus manos y darnos vida.

Me niego a vivir por vivir,

a caminar sin rumbo por la soledad,

a no ser nada para nadie,

a vegetar en la indiferencia sin más,

a no sentir ganas de amarme,

porque sin corazón todo expira y cesa.

En batallas inútiles me he perdido,

ahora necesito salir de la pereza,

envolverme en la inspiración,

resucitar de la amargura,

y ver que tras de mí,

hay un lenguaje de luz esperándome.

Todo parece decirme: levántate,

toma tus labios y sonríe,

no sea que la muerte te sorprenda

sin haber vivido en la poesía,

pues amar es perpetuarse en el verso,

en aquello que uno ama porque sí.

El sentimiento que lo es,

no agoniza, está siempre ahí,

deseoso de ser correspondido,

más allá del tiempo y las distancias,

cercano a todos, para intimar

con el más recóndito latido del ser.

Justo por el ser, yo también cohabito,

en tu existencia por mi existir,

no trunquemos lo que nos da sentido,

vayamos por los caminos del alma,

testimoniando la liturgia del poema,

la mística de la encarnación del verbo.

Por el que todo nos precede y aguarda,

a la espera de un renacer y nacer

en la pureza, como la flor del almendro,

la primera en florecer en primavera,

dispuesta a sorprender nuestra mirada,

y a dejarnos reencontrar por el amor.

 

Apple Store Google Play
Continuar