¡Cómo se salva un país!

Por Rolando Fernández sábado 1 de junio, 2019

La verdad es que, en este descuidado pedazo de isla caribeña, con gente dizque civilizada, se ven cosas increíbles; que, “guindando parecen cocos de aguas”, como reza un decir popular.

La delincuencia y el descontrol campean aquí por sus fueros. Na’ e’ na’, y to’ e’ to’, cuña de la modernidad corrompida actual de muchos jóvenes.

Es obvio que, se evidencia tal conducta, cuando se leen en la prensa local titulares como: “Se roban las baterías de luces en los elevados”, y se les adiciona: “Los dispositivos buscan orientar a los conductores en las noches”. ¡Cuánta inconsciencia, cabría agregar! Los riesgos probables que se desprenden de acciones tales, no se toman en cuenta.

Eso, conjuntamente con otra declaración que se incluye, según agrega la reseña, en el sentido de que, “los dispositivos, que son para la iluminación en las entradas de los elevados en el Distrito Nacional, fueron robados en su mayoría, cuando no es que son destruidos por conductores irresponsables”, dicen claramente cuánto se carece en esta capital de seguridad, supervisión, como de los controles requeridos. Los sistemas eléctricos en general allí están inservibles, para completar el lúgubre panorama, por la falta de mantenimiento, de acuerdo con lo que se afirma.

Mientras tanto, las reuniones y asambleas de los políticos en este “solar”, amén del festival periodístico informativo pagado, para difundir ampliamente las actividades relativas; y, cómo se está preparando el “sancocho” que servirán a este pueblo ingenuo en el año 2020, tienen cierto parecido con el plato del día entre los dominicanos, cuando aparece, claro está: (arroz, habichuela, y carne), que nunca falta en las mesas. ¡Así mismo está el chachareo politiquero actual!

Evidentemente, ya las intenciones de los negocios acostumbrados entre esos trúhanes comienzan a airearse. Se están haciendo de público conocimiento los componentes del gran “sancocho prieto” que se está ideando, víveres, carnes, guisantes y otros.

Los dos “jeques” morados, que se creen los amos y señores de todo, están en acciones fehacientes.  Por ejemplo: “Propuesta sector LF reserva 144 cargos a PLD: 28 senadores”. “CP. Decidirá si partido reserva 107 diputados y 15 alcaldes”.

La misma espuma de siempre, como se aprecia. Los pataleos internos, y externos a la organización, como es lógico suponer, comienzan a dejarse sentir. ¿En qué parará la cosa, caballero? ¡Y la gente creyendo en este país!

Ahora, los robos y la destrucción de los bienes públicos en esta nación, temática principal aquí, no son cosas que nada más se ven a nivel de los elevados, y otros pasos a desnivel; están por todas partes en Dominicana. Se llevan las verjas metálicas perimetrales, piezas de hierro en zonas de cuidado, barandillas, tapas de las alcantarillas, cableados eléctricos; como, todo cuanto rápido se puedan vender.

Obviamente, son desaprensiones ciudadanas todas corregibles, por supuesto, en las que los políticos no reparan para aportar soluciones; ni los que están en poder, como tampoco, los aspirantes a llegar que se encuentran en la seudo oposición.

La atención de ellos solo está circunscrita a la trampa electoral del año 2020; en cómo se van a comprar más conciencias; y, continuar, tal se infiere, engatusando a los tarados alienados que se tienen ya en la canasta de los votos favorables.

Con un escenario como ese, en que no se advierte cambio enmendatorio alguno, definitivamente, en esta República no está quedando otra opción que no sea, la de largarse bien lejos de la misma, y observar el final de todo este juego politiquero perverso, desde otras latitudes. ¡Penoso eso! ¿Verdad?

 

Autor: Rolando Fernández

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