¿Cómo mueren los partidos?

Por Jesús M. Guerrero viernes 17 de enero, 2020

“El que pretende acabar con la revolución matando a los revolucionarios, es como el que piensa que puede apagar la luz del sol sacándose los ojos.” Gregorio Luperón

Al oficializarse la división del partido de gobierno que se venía gestando desde hace tiempo en las entrañas de la organización morada, con renuncias masivas sumando a esto la incapacidad del candidato oficialista que con evidentes deficiencias cognitivas nos hace pensar en la degradación política al recordar a Juan Bosch, Balaguer, Peña Gómez y Leonel Fernández, el ejercicio político se ha degradado a un personaje burlesco que exhibe sus tonterías con orgullo y que ahora se autodenomina vanidosamente “El Penco”, demostrando que la ignorancia es osada y peor cuando se pregona con orgullo, el déficit de liderazgo y el revanchismo son la antesala de una crisis política, por tratar penosamente de legitimar la cualquierización presidencial.

Toda la atención se ha centrado en la crisis del partido de Bosch, porque el del jacho, ya atravesó su crisis final, que originó al PRM, pero la realidad actual es que el PRD es una bisagra dirigida al antojo del tristemente célebre Miguel Vargas Maldonado, como una de sus tantas empresas.

En la actualidad el partido del jacho que no alumbra como la estrella del PLD que ya no brilla, es una de las tantas S.R.L., propiedad de MVM, la cual no soporta la salida de un dirigente de la envergadura de José Leonel “Neney” Cabrera que según circulan los rumores saldrá del PRD por la aniquilación de toda fibra que resguardara la esencia perredeista, dirigida a cabo por aquel que durante la división final del PRD simplemente pronunciaba las palabras “disciplina”, “institucionalidad” y “gobernabilidad”, cuando debió sincerarse y hablar de servilismo.

Para ser parte del PRD de MVM se debe acatar la membresía servil sin criterio propio y simplemente decir si a todo deseo del propietario del jacho, tal cual Bosch detallo en su cuento La Mancha Indeleble, colgar su cabeza en la pared y arrodillarse ante Miguel, anulando toda iniciativa de pensamiento independiente.

Ahora con la cacareada y eminente salida del Presidente Ejecutivo del PRD, Neney Cabrera quien nunca ostento cargo alguno en la administración de la cosa pública actual, es el único dirigente nacional y con equipo real de esa organización por eso los rumores anuncian que no saldrá solo de la entelequia en que ha involucionado el PRD que en su momento fue el centro de lucha democrática de hombres y mujeres; cada día Diputados y Alcaldes del PRD se reúnen con Neney Cabrera para salir con él de lo que en vida fue el partido de Peña Gómez. Es decir, el principal partido aliado del gobierno, se queda con pseudos perredeistas y personajes oscuros. Los que se van con Neney Cabrera lo han catalogado como aquel que unificará a la familia peñagomista.

Un dirigente político que sin ocupar cargo alguno en la principal institución que fue el botín de guerra de MVM, semanas atrás recibió la visita de cortesía de la Embajadora norteamericana. Con su salida podemos decir que el paciente perredeista falleció mientras estaba ingresado en cuidados intensivos.

El PRD sobrevivió las divisiones encabezadas por Bosch y Peña Gómez, las tensiones que tuvieron Antonio Guzmán, Jorge Blanco y Peña Gómez, nuevamente las divisiones formales de Jorge Blanco y Jacobo Majluta, la de 1990 protagonizada por Peña Gómez y Majluta, la reelección de Hipólito Mejía y la expulsión de Hatuey de Camps, pero es evidente que no pudo salir airoso del resentimiento de Miguel Vargas y sus acólitos.

De ser cierta la salida definitiva de Neney Cabrera es innegable que el PRD llegó a su fin, porque ni siquiera bisagra política, simplemente un partido recolector de firmas para preservar la personalidad jurídica es lo que vislumbra en sus días venideros. El oficialismo dividido y su principal aliado por igual.

Por eso no han podido responder a la unidad opositora lograda por la coalición Juntos Podemos, PRM y la integración de Leonel Fernández a la oposición, el partido de gobierno luce disgregado y sin capacidad de movilización. Por primera vez en años las reuniones del Comité Político del PLD no producen expectativas en el país, sencillamente el oficialismo perdió el control político hegemónico al destruir su unidad monolítica.

No parecía posible que la situación del PRD pudiese empeorar, pero en el escenario actual con miras a los comicios del 2020. El PLD no podrá cargar con las siglas del PRD e inyectarles votos como hicieron en las elecciones del 2016, MVM no saldrá airoso del juicio de la historia por secuestrar una organización política que tenía 40% del electorado y la redujo a un miserable 2%. Un partido pequeño para grandes negocios.

Aunque lo que se merece es deambular por uno de los círculos del primero de los mundos de La Divina Comedia de Dante, me aferro a mi convicción cristiana para desearle un requiescat in pace, al verdugo del partido del pueblo y de la libertad, el comerciante más exitoso de la política dominicana y quien inició el proceso de degradación que destruyó el sistema de partidos políticos.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de José Saramago, cito: “La dignidad no tiene precio. Cuando alguien comienza a dar pequeñas concesiones, al final, la vida pierde su sentido.”

Por; Jesús M. Guerrero

Anuncios

Comenta