Como escribir bien

Por Enrique Aquino Acosta

Como la  palabra escrita se ha convertido en “la moneda de nuestra vida social y cultural” debemos tener cuidado con las palabras  y  las  frases que utilizamos  cuando escribimos mensajes de texto a través de Twitter, whatsApp, blogs y libros electrónicos y análogos.

En vista de ello, voy a compartir con los amigos lectores las sugerencias que hicieron varios escritores anglosajones sobre la importancia de escribir buena prosa, las cuales fueron publicadas en el suplemento cultural del diario español “El Mundo”, el domingo 10 de marzo del 2019. Son de vital importancia. Pongámosle atención.

“Trabaja en una sola cosa hasta que acabes. No  estés nervioso. Trabaja con calma, gozo y prudencia en lo que tengas a mano. Trabaja  en función de tu programa y no de tu humor. Y a la hora acordada. Salta el programa cuando quieras, pero retómalo el día siguiente. Y cuando no puedas crear, sí puedes trabajar.

Cimenta un poco tu texto cada día, en vez de añadirle fertilizantes nuevos. Sé humano. Ve gente. Visita sitios, bebe si te apetece. Concentra. Estrecha. Excluye. Olvida los libros que quieres escribir. Piensa solo en el que estás escribiendo. Escribir es siempre lo primero. La pintura, la música, los amigos, el cine… Todo va después (Henry Miller)

“Sé conciso. No es un accidente que el discurso de Gettysburg sea tan breve. Las leyes de la prosa son tan inmutables como las del vuelo, las Matemáticas y la Física” (Ernest Hemingway)

“Escribe con el corazón. La primera frase solo se puede escribir después de escribir la última. Los primeros borradores son un infierno: los últimos, el paraíso. Escribe para tus contemporáneos, no para la posteridad. Si tienes suerte, tus contemporáneos se volverán tu posteridad. Recuerda a Oscar Wilde: un poco de sinceridad es peligrosa, mucha sinceridad es absolutamente fatal.

Cuando dudes cómo acabar un capítulo, saca a un hombre con una pistola (gracias a Raymond Chandler) Sé tu propio editor: empático pero despiadado. No te imagines un lector ideal, puede ser que exista… pero está leyendo a otro. Escribe, observa y escucha intensamente, como si tu vida dependiera de ello”(Joyce Carol Oates)

“Nunca uses una metáfora o un símil que sueles ver por escrito. No uses una palabra larga si hay una corta ni la voz pasiva si puedes usar la activa. Tampoco uses una expresión extranjera, un vocablo científico o una jerga, si puedes pensar en un equivalente cotidiano. Antes de escribir algo, rompe esas reglas” (George Orwell)

“Cuando escribes una historia, te la cuentas a ti mismo y cuando la reescribes, tu principal tarea es quitar todo lo que no corresponde a ella. Tus textos comienzan siendo tuyos, pero luego dejan de estar en tus manos” (Stephen King)

“Evita los prólogos. Nunca  uses un verbo que no sea “dijo “en los diálogos ni uses un adverbio para modificar la forma verbal dijo. Mantén bajo control los signos de exclamación y no uses las expresiones “de repente” o “se armó la de San Quintín”.

Usa  los dialectos regionales con  limitación. Evita las descripciones exhaustivas de los personajes. No entres en muchos detalles sobre los lugares y las cosas. Intenta dejar fuera las partes que los lectores tienden a saltarse. Las diez reglas se resumen en una. Si suena a escritura, reescríbelo” (Elmore Leonard)

“Tus lectores son más listos de lo que imaginas. No temas experimentar con las formas de la historia ni con los cambios en el tiempo. Mi  teoría personal es que los lectores jóvenes se distancian de la mayoría de los libros,  no porque sean más tontos que los del pasado, sino, porque el lector de hoy es más listo: las películas nos han hecho muy sofisticados para la narración. De modo que impactar a tus lectores es más difícil de lo que crees” (Chuck Palahniuk)

“Examina cada frase y pregúntate: ¿Dice exactamente lo que quiero transmitir? ¿Hay posibilidad de que se malinterprete? ¿He usado un cliché en vez de inventar una forma nueva más memorable? ¿Me he repetido y he dado rodeos en vez de contar lo que quiero con seis palabras bien elegidas”?  (Evelyn Waugh)

“Lo clásico es el empleo del sustantivo, acompañado de un adjetivo definidor (…) Lo barroco no añade nada a lo clásico, pero perturba su equilibrio, exaltando la importancia del adjetivo definidor hasta hacerlo asumir la propia función del sustantivo” (De Juan de Mairera) (Antonio Machado)

“Emplea el tiempo en ese absoluto desconocido que es el lector, de tal forma que no pienses que lo has desperdiciado. Da al lector, al menos, un personaje al que apoyar. Cada personaje debe querer algo, aunque sea un vaso de agua. Cada frase debe conseguir una de estas dos cosas: modificar  los personajes o avanzar la trama.

Empieza tan cerca del final como puedas. Sé sádico. Haz que a tus personajes les pasen cosas terribles. Escribe para una sola persona. Da toda la información posible tan pronto puedas. Al diablo con el suspenso. Los grandes escritores tienden a romper todas las reglas, menos la primera” (Kurt Vonnegut)

“La ambición de un novelista no es hacer algo mejor que sus predecesores, sino, ver lo que ellos no vieron y decir lo que ellos no dijeron” ( Milan Kundera)

Se exponen finalmente, los planteamientos lingüísticos de Steven Pinker, un sicólogo cognitivo de la Universidad de Harvard, quien expresa lo siguiente:

“Los avances de la Lingüística ayudan a usar mejor la lengua escrita, debido a que ahora tenemos escáneres cerebrales, análisis de big data y experimentos sobre el procesamiento del lenguaje en la mente, facilidades que no existían cuando se escribieron los manuales clásicos.

Podemos solucionar los problemas que confrontamos al redactar un texto adoptando una mentalidad científica, o sea, determinando cuáles palabras son adecuadas para comunicar la idea  que queremos y recordando que la claridad es la base de la buena escritura.

Cuando  te topas con un pasaje que disfrutas, debes desmontarlo como si fueras un ingeniero para ver por qué funciona así  y  extraer las lecciones necesarias.

El escritor debe ponerse en lugar del lector que puede ver algo, pero no lo ha detectado. ¿Cómo? Orientando su mirada para que lo perciba por sí mismo, ya que el  lenguaje no es un objeto en sí mismo, sino, una ventana para contemplar el mundo”. Además, la lectura nos permite explorarlo y conocerlo, agregaría yo.

Por todo ello, deseo que esas interesantes sugerencias nos ayuden a superar las limitaciones que tenemos para escribir bien y recordar lo que dijo F. Bacon: “La lectura hace al hombre completo. La  conversación lo hace hábil. El escribir lo hace preciso”.

Por: Enrique Aquino Acosta

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