¿Cómo conocí a Víctor Víctor?

Por El Nuevo Diario

Un grato recuerdo de mi juventud fue haber ingresado a ese centro de formación de educación superior que permitía mis condiciones económicas formarme, nuestra querida UASD, un centro abierto a los pensamientos liberales de la época.

Recuerdo transcurría el año 1970, época muy comprometida con apenas 5 años de haber recién transcurrido el movimiento armado de la vuelta a la constitucionalidad del derrocado gobierno del profesor Juan Bosch.

Eran épocas hermosas de la vida estudiantil en su ciclo de formación superior, ya estando en la facultad de ingeniería, cada 2 años en su área periférica se montaban casetas, las cuales operaban como comandos de campaña de cada grupo estudiantil. Estas  a subes eran dependencia de los partidos nacionales y de las agrupaciones de izquierda, por ejemplo, FUSD dependía del PRD, Feflas entiendo que del MPD, y así estaba el BRUC, el cual era una dependencia de los movimientos CORECATO.

El candidato a la FED (Federación de Estudiantes Dominicanos) era nuestro compueblano y querido Leonardo Mercedes, cariñosamente Leo.

Dos o tres amigos del mismo barrio donde vivimos en nuestra querida ciudad del sur lejano, Barahona, entre ellos Juan José Caballo, militante del BRUC, acompañábamos a Leo para que tratara de ganar las elecciones a la Secretaría de la Federación, objetivo no logrado por el apoyo de los partidos fuertes a los otros candidatos.

Bien, en mi incursión de la animación musical me involucré en un cuarteto de motivación a nuestro candidato Leo. Creo recordar el saxofón era un joven apellido Bello de San Juan de la Maguana, quien luego ocuparía la Secretaría de Salud Pública en el periodo de Balaguer, la marimba era un joven santiaguero cuyo nombre no recuerdo, la tambora era Vitico, y la güira quien suscribe.

Un día cualquiera en campaña al pasar por la facultad de Economía, fuimos interceptados por los  llamados Pacoredo, y recuerdo haber visto armas de fuego en manos de ellos. Con el temor propio de no perder la vida, corrí y solté la güira para no ser identificado, y creo en ese momento terminó mi carrera musical de güirero, aunque el profesor Bosch sostenía que el güirero no era músico.

 Autor: Edmundo García

 

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