Comienza era de Ozoria

Por Manuel Hernández Villeta lunes 22 de abril, 2019

Monseñor Francisco Ozoria comienza su era. Deja ahora detrás la ciña del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. El liderazgo no se afianza ni por decreto ni por herencia, sino por el trabajo propio, los riesgos de los pronunciamientos y la verticalidad.

Hasta la Semana Santa Ozoria había sido un arzobispo de Santo Domingo, y por consiguiente jefe de la Iglesia Católica, que pecaba de timorato, conservador y lejos de una línea aguerrida. Con la reelección de frente ha lanzado a la palestra la nueva etapa de su administración.

Hoy por hoy, aunque ha perdido feligreses y hay sillas vacías en las iglesias, los católicos constituyen el principal segmento de masas y organización de la República Dominicana. Nadie puede llegar al poder sin el apoyo de la Iglesia Católica. En el pasado también demostró que nadie se mantiene sin ese respaldo.

Hasta la llegada de la Semana Santa la impresión era de qué la cúpula de la Iglesia Católica se alineaba con el gobierno, y que  rehusaba tratar el tema de la reelección. Los cambios ocurrieron de un día para otro. Ya  cuando nos tocó comentar la Pastoral de la Independencia, el 27 de Febrero, o la de La Altagracia, el 21 de enero, destacábamos la inercia de los ensotanados.

En siete días el grito ha sido unánime y en todo el territorio nacional, los sacerdotes enfrentan a la reelección. Un pulso difícil de ganar para el gobierno, tomando en cuenta la fuerza que la iglesia católica tiene a todos los niveles de la sociedad dominicana. Lo más inteligente no es enfrentar a Ozorio y sus curas, como lo hizo Roberto Rodríguez Marchena, ministro de Información, sino tratar de atraerlos a la senda de los aliados.

En tan poco tiempo para que haya una decisión sobre la reelección, pesa mucho la opinión de los católicos y las principales organizaciones evangélicas. Se fragmenta a la población entre los que apoyan la reelección, y los que la rechazan. Entramos a un camino incierto, en una sociedad carcomida por la miseria y con disparidades políticas profundas.

Hasta que haya una definición del tema continuista, es la principal acción política a seguir en el país. Nadie puede preparar una estrategia con miras a las elecciones sin saber si Danilo Medina va o se retira. A la iglesia católica le hacía falta dejar a un lado el yodo bautizado con agua y tomar un filoso bisturí. Vamos a ver hasta dónde llega Ozoria que habló de cáncer e amputaciones.

Lo más aconsejable para el gobierno, es evadir el golpe de los curas y guardar silencio. Si los enfrenta, pondrá una soga en su cuello, y le dará a los opositores, y sobre todo a Leonel Fernández,  un aliado que transita el mismo camino. La pista está caliente, cualquiera se quema, porque la estamos transitando en chancletas de plástico. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

Por Manuel Hernández Villeta

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