Colapsó la escuela

Por Manuel Hernández Villeta jueves 5 de diciembre, 2019

La escuela dominicana colapsó. El proceso educativo está atado de manos. Hay que hacer una amplia reforma del sistema. Tiene el sector oficial que normal la actividad. En el sector privado, cada cual hace lo que le venga en gana.

Hay que levantar la escuela. Es el futuro del país. Para los maestros, la enseñanza hoy es un mero pago mensual. Para los dueños de colegios, es hacerse ricos. Para el ministerio, es nombrar personas por cercanías partidistas. Para el gremio, es seguir luchando por reivindicaciones y nada más.

Si tomamos las estadísticas del sistema educativo, veremos que  es alarmante la forma en que se educa a los niños dominicanos. No vamos a hablar de la cátedra universitaria, sino el comienzo, la primaria, la básica, donde se forma desde temprano a los futuros líderes nacionales.

Si en la escuela hay fallas que duelen y mortifican, es hora de iniciar un proceso de reformas, y no tratar de esconder los retrasos. La mayoría de los niños que cursan el tercer grado básico todavía no saben leer y escribir  con fluidez. A esos muchachitos no se les está enseñando moral y cívica, no se les está insuflando el amor a la patria y no se les indica el respeto total  a la vida.

En este año se han notificado varios incidentes que parten desde las aulas, donde jovencitos se han ido a los puños y se cuentan ya algunos muertos en estos incidentes. Las burlas en las aulas y el recreo no pueden ser  controladas por los maestros. Hay adolescentes que van a las escuelas con armas de fuego o blancas. Aumenta cada día el número de jovencitas embarazadas, y de otros que abandonan los estudios antes de completar la primaria.

A las fallas se une la improvisación. Ahora mismo no hay libros de textos  para entregar a los estudiantes, y los maestros tienen que dar las materias en base a su experiencia y a los apuntes que tienen en sus computadoras.

El colapso de la escuela debe terminar. Hay que trabajar para que en las aulas se imparta una enseñanza de acuerdo con el siglo 21. Hay que dar a todos los niveles la moral y cívica y la  responsabilidad de la convivencia pacífica y del respeto a los derechos humanos.

El país está alarmado por la gran cantidad de feminicidios, hay que hacerle frente a los asesinatos de mujeres por sus compañeros o ex-compañeros. La escuela, que forja a los futuros  líderes y hombres de bien, no está cumpliendo con su trabajo. Si la buena convivencia no se imparte desde los jardines de infantes, el círculo de violencia nunca será erradicado.

Vamos a salvar a la escuela dominicana, con un programa realista de enseñanza en base al siglo 21 y a las necesidades presentes y futuras de la Republica Dominicana. Si no se trabaja desde ahora, no vamos a tener paz y desarrollo en el futuro cercano. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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