Clausura temporal del mercado de pulgas en Santiago divide opinión de la población

Por Jose Angel Bratini viernes 19 de agosto, 2016

EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO.- La clausura temporal del semanal Mercado de las Pulgas diversificado del sector Pueblo Nuevo, ordenada por el nuevo alcalde de este municipio, Abel Martínez, tiene divididas la opinión de los santiagueros, los que de acuerdo al “cristal como lo miran”, poseen enfoques distintos, aunque todos convienen que amerita una regulación en sus operaciones.

Mientras es defendido por familias residentes contiguas al principal centro, al igual que a lo largo de las distintas calles donde se instalan los miles de buhoneros, como afirma doña Vilma Abréu, que vive en la calle 6 de septiembre, y que nunca pensó dedicarse al comercio, “pero con ese gentío de los jueves, la suerte vino a mi casa, y vendiendo tostadas, jugos, refrescos y hasta unas cervecitas, me gano parte de los dineros que necesito en la semana”. El Testimonio, es uno de los miles que aprueban la permanencia de las ventas y compras.

En un segundo escenario, el mercado es señalado como de negativo por otros santiagueros, que no residen en el entorno, y que irónicamente cada jueves, son de los primeros que se abastecen de una infinidad de artículos.

Y es que, las compras y ventas de ropas usadas (ahora de todo), que se inició cada jueves hace un par de décadas en el parqueo a la redonda del Mercado Central de la referida demarcación, en los últimos años, en uno de esos hechos novelescos, se ha extendido más de un kilómetro de manera lineal de norte a sur, recorriendo la calle 6 de Septiembre, cruzando la avenida 27 de Febrero, alcanzando la histórica calle 30 de Marzo, hasta la calle Restauración, que de manera vertical de este – oeste, cruza parte de la ciudad.

Cifras aportadas por experimentado negociantes, revelan que alrededor de 200 a 250 millones de pesos, moviliza cada jueves el enjambre de vendedores y compradores haitianos y dominicanos de diferentes puntos de la nación.

Se ha podido establecer, que grupos de haitianos cruzan la frontera, siguen rumbo a esta ciudad, ofertan y adquieren productos, y al terminar la actividad en las primeras horas de la noche, parten con destino a la ciudad fronteriza de Dajabón, para durante el viernes, repetir la rutina en el mercado binacional.

Pero esa misma programación llevan a cabo cientos de dominicanos de diferentes ciudades, del lejano sur, lo profundo del nordeste, del Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo.

Las instituciones gubernamentales relacionadas a las actividades comerciales, como los Ministerios de Economía, Planificación y Desarrollo, Industrias y Comercio, entre otros, pero tampoco ninguna entidad privada dispone de estudios que plasmen el impacto económico que genera el agigantado Mercado de las Pulgas diversificado de Pueblo Nuevo. Aunque estás a la vista de todos.

POR HILARIÓN ISALGUÉZ