Cincuenta años de aquel 12 de enero de 1972

Por Francisco Rafael Guzmán

Hace unos 52 años que Allende en Chile fue electo presidente, mientras que hace pocos días que en ese mismo país,  un joven candidato que representa el sector más progresista de los chilenos acaba de ser elegido presidente. Sin embargo, si bien en Chile ha ocurrido lo mejor que podía pasar, en términos generales la conciencia social, pese a que vivimos una pandemia que es un azote que puede amenazar la existencia misma, no anda bien. Nada más hay que prestarle atención a lo dicho por el ex presidente de Estados Unidos J. Carter, quien predice que ese país está al borde de una guerra civil. Eso no es lo único, porque si prestamos atención a las redes, videos, etc. y damos créditos a informaciones que no sabemos sin son veraces o no, pero de ser veraces son alarmantes. Nada más pensemos en lo que se ha divulgado sobre Nueva Zelanda en un video sobre la práctica de la eutanasia con los enfermos de COVID en ese país, pero además que en Suiza una píldora ha sido legalizada para la gente suicidarse. ¿A dónde nos quieren llevar? Se trata de dos países que han sido como modelos de democracia, modelos de calidad en la educación o instrucción y de desarrollo humano, en el caso de Nueva Zelanda fue el primer país en que las mujeres votaron (1892), siendo todavía colonia inglesa. Entonces, si cierto lo del video, ahora resulta que quieren despreciar la vida humana.

En el caso de nuestro país, aunque el presidente Abinader quiera aparentar ser un demócrata a carta cabal, la realidad es que parece que subyace en él la vocación de ser un líder autoritario, el poder mediático le favorece para tener aceptación por el momento. Nadie o casi nadie le cuestiona las alianzas público-privadas, nadie o casi piensa en las consecuencias de ello, en que eso va a beneficiar al capital privado, sobre todo a las grandes empresas. En nuestro país se quiere vender la idea de que las vacunas son indefectiblemente  la solución al problema de la pandemia, pero esa es la opinión de las autoridades del gobierno la que está decidiendo sobre las medidas, no los médicos como comunidad científica autónoma, como debería ser. Las vacunas han generado incertidumbre, no podemos jugar con candela, toda la autoridad debe descansar en la comunidad científica de los médicos, como comunidad autónoma, pero no en los políticos porque sus opiniones se toman por la conveniencia o no.

No puede ser para complacer a las grandes empresas farmacéuticas que se empleen tantas vacunas, si no hay observaciones suficientes sobre los efectos y las consecuencias. Rigor científico lo habría, en el tratamiento de la pandemia de la COVID-19, solo si se delegara la autoridad para tomar decisiones nada más en la comunidad científica internacional de la medicina, sin la intervención interesada de las industrias farmacéuticas y ni de los funcionarios gubernamentales. La elaboración de las vacunas si debe estar en manos de los gobiernos, no en manos del capital privado, pero la comunidad científica es la que debe aportar el capital humano para la investigación científica.

Cuanto hemos perdido en materia de conciencia social, ya que hoy solo se quiere pensar solo en negocios, no en el bienestar humano. Amaury German Aristy y los que cayeron junto a él, no lucharon por un mundo y una sociedad dominicana como los actuales en que vivimos, lucharon por una sociedad dominicana  muy distinta a como la tenemos hoy día. Lo peor que tenemos hoy es el individualismo en que vivimos hoy día, ya que somos menos solidarios que  en otros tiempos. El autor de este articulo recuerda la solidaridad que se daba entre los dominicanos, como por ejemplo los choferes, recuerda haber visto hacia 1970 como estos se detenían si veían a otro chofer que se estacionaba, para preguntarle si le pasaba algo con el vehículo y apoyarlo. Hoy día es difícil que alguien haga eso, porque piensa en el riesgo de que un delincuente aparezca. Con la globalización ha aumentado la delincuencia porque ha aumentado el individualismo y la desconfianza, ambos caldos de cultivo para  la primera, porque quien delinque piensa que nadie lo vigila en persona y que siendo así puede delinquir, solo las cámaras graban sus acciones.

Ahora, a 50 Años del 12 de Enero de 1972, hay que preguntarse: ¿Ha valido la pena la globalización capitalista? ¿Vale la pena importar tantas marcas productos genéricos que se elaboran aquí pagando fletes caros,  para complacer a los grandes capitales? Mi respuesta es no. Se ha deteriorado incluso la calidad del producto, tanto en los tejidos, las confecciones, como en bienes intermedios del hogar y en las vajillas, la porcelana ya no existe. Pero no se lleve de mí en lo que respecta a la soledad y el individualismo,  si no lo ha leído, léase el libro: El Alma Global de Pico Ayer (2006), Artes Gráficas, Palermo.

Francisco Rafael Guzmán F.

 

 

 

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