Ciencia y cooperación ante la pandemia que ha marcado la entrega de los Nobel

Por EFE jueves 10 de diciembre, 2020

EL NUEVO DIARIO, REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Sin premiados y sin la familia real sueca. Así fue este jueves la ceremonia de los Premios Nobel debido a la pandemia, que nos recuerda cómo la vida puede “cambiar drásticamente” y que la ciencia y la cooperación internacional son esenciales para encontrar soluciones a los problemas globales.

La ceremonia transmitida por internet contó con la presencia de miembros de la Fundación Nobel y las academias que otorgan los premios, mientras el rey Carlos Gustavo dirigió unas palabras grabadas, al igual que las imágenes de los galardonados recibiendo el premio, a comienzos de semana, en su países de residencia.

El presidente de la Fundación Nobel, Carl-Henrik Heldin, tomó la palabra, en un momento en el que la Humanidad “se ve sometida a grandes dificultades”, para destacar “la importancia de la investigación y la cooperación internacional para encontrar soluciones a problemas globales”, como esta pandemia que “no conoce fronteras”.

La covid-19 nos ha recordado no solo que, “con gran rapidez, las condiciones de nuestra vida pueden cambiar drásticamente”, sino también “la importancia de la ciencia para resolver problemas graves”, la cual “ha unido esfuerzos, con una velocidad impresionante”.

En un acto inédito en casi todos sus detalles, también lo fue que Carlos Gustavo tomara la palabra, en una grabación desde el Palacio Real, para reiterar el papel de la ciencia.

“Mientas los países se han centrado en cerrar fronteras, los científicos de todo el mundo han trabajado juntos, como nunca antes, para entender el virus y desarrollar una vacuna”, destacó el monarca.

Esta es “una ceremonia diferente de entrega de los Premios Nobel al final de un año muy diferente”, aseguró Carlos Gustavo. De hecho, los nuevos nobel -cuatro mujeres y siete hombres- no pudieron protagonizar el momento más solemne, recibir la medalla y el diploma que acreditan el premio de manos del rey.

El premio se les entregó a comienzos de semana en sus países, momento que pudo verse mientras, como es tradicional, sonaban las fanfarrias. Imágenes que mostraron momentos alejados de la sobriedad de la ceremonia tradicional, con medallas entregadas en jardines particulares o en universidades.

Celebrada en esta ocasión en el Salón Dorado del Ayuntamiento, decorado con flores rosas y un busto de Alfred Nobel, en la ceremonia tuvo una presencia destacada la música, desde Mozart y Debussy a Edith Piaf o David Bowie, cuyo tema “Heroes” cerró el acto.

En un año de pandemia, el Nobel de Medicina puso “a los virus en el centro del escenario” con su concesión a los descubridores del virus de la hepatitis C, una enfermedad que ahora puede curarse: los estadounidense Harvey Alter y Charles Rice, junto al británico Michael Houghton.

Los virus son “maestros de la adaptación” que nos “seguirán sorprendiendo” y para estar preparados ante “nuevas amenazas virales necesitamos” investigaciones como las hechas por los premiados, que “ilustran la importancia de la colaboración científica”, destacó Gunilla Karlsson del Instituto Karolinska.

La colabora internacional también estuvo en la base del Nobel de Química, que por primera vez en la historia premia a dos mujeres, la estadounidense Jenniffer Doudna y la francesa Emmanuelle Charpentier, descubridoras de las “tijeras genéticas” CRISPR-Cas9.

Una tecnología que permite cambiar el ADN de animales, plantas y microorganismos “con una extremada y alta precisión”, contribuyendo al desarrollo de nuevas terapias y hace que “el sueño de poder curar enfermedades hereditarias esté por convertirse en realidad”.

El Nobel de Física fue para el británico Roger Penrose, el alemán Reinhard Genzel y la estadounidense Andrea Ghez, por sus “descubrimientos pioneros” sobre los agujeros negros y por localizar un objeto supermasivo en el centro de la Vía Láctea, que según las teorías actuales, solo puede ser uno de estos “extraños objetos”.

La inconfundible voz poética de la estadounidense Louise Glück, que, “con una belleza austera, convierte la existencia individual en universal” ha merecido el Nobel de Literatura.

Una poeta que se siente atraída “por la voz íntima que invita a la participación”, cuya “fuerza motriz interior es un hambre espiritual y una reverencia excepcional por las posibilidades de la poesía”, señaló el presidente del Comité Nobel de Literatura, Anders Olsson.

Las subastas, están detrás de muchos de nuestros actos cotidianos, como tomar un café, encender una luz o los anuncios que vemos en internet, y los estadounidenses Paul Milgrom y Robert Wilson recibieron el Nobel de Economía por mejorar la teoría que trata de ellas y crear nuevos modelos para este tipo de ventas.

Pocos economistas como los premiados “han cruzado las fronteras entre disciplinas, recurriendo a las ciencias matemáticas, del comportamiento y la informática, además de trasladar la teoría a la práctica”.

Cada diez de diciembre, día en que falleció Nobel se entregan los premios que llevan su nombre, todos en Estocolmo a excepción del de la Paz, en Oslo.

Heldin recordó que este año el premio ha sido para el Programa Mundial de Alimentos por sus esfuerzos para combatir el hambre. Un galardón que nos recuerda, “una vez más”, que “los problemas globales solo pueden abordarse de manera eficiente a través de la cooperación global”.

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