Carta al director: Aclaración sobre artículo

Por Roberto Valentín martes 31 de octubre, 2017

Me dirijo a usted, en su calidad de director del periódico EL NUEVO DIARIO, para solicitarle la urgente intervención de sus buenos oficios, a los fines de aclarar que el artículo titulado EE.UU. “importó” prostitutas desde Puerto Rico, aparecido en su edición digital el recién pasado viernes 27 de octubre del corriente año 2017, no es de la autoría de quien suscribe.
Dicho artículo contiene mi firma y mi foto, lo cual implica una responsabilidad, a la que no rehuiría de ser cierto el haberlo escrito y enviado a su área de redacción, al igual que en ocasiones anteriores, de manera responsable, cuando en mis roles de articulista y reportero investigador he escrito sobre otros tópicos de interés como colaborador de este medio periodístico.
Aún cuando es consabido que vuestro matutino está compuesto por personas honorables, varias razones de peso me mueven a exigir la correspondiente fe de errata, ante este error que asumo como involuntario: en primer lugar, la delicadeza del tema, en momentos en que el país norteamericano tiene un nuevo Presidente y nuevas autoridades. En segundo término, noto que además al final del artículo per se queda pendiente otra entrega sobre este asunto, por lo cual pudiesen aparecer nueva vez mi nombre y fotografía como el autor de la saga.
En tercer lugar, nunca en mi carrera de periodista o comunicador social he escrito artículos sobre presuntas responsabilidades de los Estados Unidos en casos de “importación de prostitutas” hacia República Dominicana ni ningún otro país, mucho menos si se involucra el nombre de Puerto Rico, mi real segunda patria, pues mi fallecido abuelo materno, Valentín López Quiñones, era oriundo de Fajardo.
Finalmente, aprovecho para expresarle, apreciado Persio, que en la actualidad no poseo visa norteamericana, a pesar de mis susodichos lazos de consanguineidad boricua y a pesar de tener una familia formalmente estructurada desde hace más de 26 años, vivienda propia, vehículo propio y un empleo estable de servidor público en una prestigiosa Alta Corte. La visa de paseo a los Estados Unidos nos fue negada a mi esposa y quien suscribe, en julio de 2016, por factores que desconocemos, a pesar de que ella ejerce como maestra desde hace casi 20 años, de nuestra intachable trayectoria profesional y de que tenemos tres hijos legítimos, fruto de nuestra unión matrimonial, razones obvias que nos comprometen a regresar a nuestro amado terruño.
Al parecer, esta última parte de mi exposición pudiese lucir fuera de contexto, pero no está descontextualizada puesto que aunque he visitado otros países y ya conocí en 2003 a Puerto Rico y Nueva York, no así mi esposa. Por consiguiente, el artículo en cuestión aumenta nuestra preocupación pues de no ser esto aclarado nos aleja más la posibilidad de ser justamente visados cuando decidamos nueva vez exponernos ante el Consulado de los Estados Unidos.
Solicito que se investigue y publique cuanto antes quién es el verdadero autor de la pieza, desvinculando mi firma y fotografía de ese artículo, para que todo sea debidamente aclarado.

Agradeciendo la publicación íntegra de esta misiva,
con alta estima, queda de usted:

Santo Domingo, R. D.,
30 de octubre de 2017.

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