Carta a mi querida América

Por Carlos Martínez Márquez martes 21 de marzo, 2017

‘’Nada tan parecido a la pobreza, como un enano de enorme cabeza, con los brazos largos, piernas cortas y panza hinchada: no armonizan con el cuerpo. ’’ Ernesto-Che-Guevara

Has vagado por todo un continente y un largo camino has transitado. Por ello, América, me animo a escribirte. Tu vientre ha llevado la carga más pesada, por aquellos de dudosas ideologías, conciencias y pulcritudes…por lo que hasta el día de hoy, nos gobiernan y son volubles a las circunstancias. Vuestros sueños, los han eclipsados por tantos desaciertos y ambiciones desmedidas.

¡Ojala, pudieras levantarte del letargo al que te han sometido, sin revancha, ni tregua! Más sin embargo, tu fe inquebrantable, no ha permitido, que el litoral de la globalización, obnubile nuestra evolución hacia un pensamiento noble y un mundo mejorado.

No te desanimes, América. Aun tienes mucho que ofrecernos, ya no de aquella época precolombina, que contrasta con el mundo de hoy. Existe un mañana para una nueva generación, que juntos, construyamos una familia con valores auténticos, que serán importantes, para devolverte la esperanza, que te harán reencauzar tu fiel voluntad como la soñada desde tu génesis. Yo, al igual que tú, América, estoy preocupado, de que en el transcurrir del tiempo, no encontremos la presencia, de la madre Temis. Que nuestro clamor, como ‘’Efecto Mariposa’’, se haga sentir por todos los rincones del planeta, alertando de que habrá un nuevo amanecer.

El equilibrio de los pueblos, es necesario y urgente, para conjurar el vilipendio del cual hemos sido mancillados, de que la amargura social se disipe, para poder unificar el pensamiento y espíritu, que polarizaran un Sol radiante, con destellos de esperanza para nuestro continente. Deseo, que junto a ti, América, construyamos una mezquita de ensueños; para atesorar y proteger lo que la naturaleza misma nos deja como herencia divina, un lugar de igualdades y hermandades. Que Dios, nos ayude a trazar las coordenadas, que arrojen luz y transparencia a líderes notables, para obtener resultados inmejorables en cuanto a la calidad de existencia, que todo latino americano merece.

Quiero, a tu lado, siempre estar, querida América. Eres anhelada y venerada por muchos. Pese a las tantas tecnologías, de las que hoy disponemos, nos hemos distanciados; pero quiero que sepas, que sufro tu dolor, pero no habría mejor oportunidad de levantarnos de tantos pesares, como ahora, para poder de pies, honrar tu memoria. Imploro, que los inquisidores, no sigan causando estragos a nuestro continente.

Hasta luego, querida, amiga.

 

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