Cápsulas para Sobrevivir en Cuarentena:  Los animales callejeros

Por Martha Rivera-Garrido miércoles 25 de marzo, 2020

Cuando mi hijo menor empezó a salir a fiestas con sus amigos en la adolescencia,  un día cualquiera perdió su cartera, y con ella licencia de conducir y su cédula. En ese tiempo vivíamos en una casa grande que volteamos entera buscando, porque su papá había dicho que sin documentos ni manejaría ni saldría.

Esos mismos días notamos la presencia constante frente a nuestra casa de uno de los perros callejeros que mi hijo acostumbraba a alimentar, como ha hecho toda su vida. Solamente para estos fines,  comprábamos un enorme salami que él cortaba y repartía entre los perros “viralatas” del vecindario. Mi marido le hizo la observación de la presencia del perro, y él fue inmediatamente a investigar qué pasaba; “quizá está enfermo”, dijo. Para su sorpresa, inmediatamente él llegó a llevarle su pedacito de salami, el perro se levantó y debajo de él estaba caliente y resplandeciente su cartera.  El perro llevaba más de dos días protegiéndola con su cuerpo. Lamentablemente, los animales siempre han sido más agradecidos que los seres humanos, y mi familia tiene pruebas de ello.

La crisis económica producida por la pandemia del  COVID-19, está teniendo como consecuencia que en muchos países desarrollados la gente que está sola en su cuarentena esté adoptando mascotas para acompañarse en medio del estruendoso silencio que abraza hoy día las ciudades del mundo.

Desgraciadamente, también está provocando que muchos refugios hayan empezado a sacrificar sus animales por “compasión”, para que no mueran de inanición y de sed, ante la realidad de que quienes atienden estos refugios se encuentran acuartelados en sus casas  y por ende impedidos de cuidar de ellos.

En países como el nuestro es aún peor, porque una gran cantidad de ciudadanos en situación de pobreza o de pobreza extrema, está deshaciéndose de sus mascotas dejándolas a su suerte en las calles, ya que constituyen una boquita más que mantener, y apenas consiguen proveer para el  día a día de sus familiares humanos.

Aquí una sugerencia para mis lectores y lectoras, en este momento en el que vamos transformando nuestras rutinas y maneras de asumir la vida, fundando nuevas culturas con el ejercicio cotidiano de asumir en nuestros imaginarios conductas más simples, frugales, compasivas, que ponderan y privilegian lo verdaderamente importante y trascendente.

En nuestros barrios, conocemos de vista a muchos gatitos y perritos callejeros que ya no cuentan con esas almas solidarias (muchas de ellas personas mayores) que dejaban restos de comida o agua en algunos lugares, como solares, parques y esquinas concurridas. Tal vez muchos ni siquiera se ha dado cuenta de que existen esos seres solidarios que han venido proveyendo en la medida que pueden, para los animales callejeros.

Por eso te sugiero que si PUEDES, siempre y cuando tú realmente puedas, al momento de ir a abastecerte compres una funda del alimento más barato que encuentres, y dejes un poco cerca de donde ellos se concentran. Para esto, es IMPRESCINDIBLE, saludable y pertinente,  haber identificado esos lugares; esta es una práctica que no podemos desarrollar en cualquier lugar de nuestras calles. Repito: más que nada en parques donde los ves frecuentemente, parqueos de edificios y residenciales y algunos solares. Tienes que haberlos visto allí con frecuencia.

Y si PUEDES también, pon cualquier recipiente desechable con agua para que quienes lo tengan pendiente en el barrio cuando pasen dejen un poco de este líquido precioso que hoy debemos cuidar más que nunca.

Recuerda que tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro de Control para Animales de Estados Unidos ratificaron en los últimos días, que el coronavirus no es una enfermedad que pueda afectar a perros ni a gatos y que no podemos ser contagiados por ellos.

Un día a la vez hacemos algo por los demás. Un día a la vez desaprendemos y aprendemos para ser otros. Unos mejores y más conscientes seres humanos.

 

Por: Martha Rivera-Garrido

Sobre la autora: Es dominicana, poeta, narradora, ensayista y articulista de opinión, destacada en la Generación de los 80´s. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y es reconocida globalmente en numerosos idiomas, con presencia constante en el internet y sus redes sociales.

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