Caos en el tránsito

Por Manuel Berges Hijo sábado 17 de junio, 2017

¡Solo siendo dominicano, se siente lo que yo siento!

Hacer comentarios sobre  el tránsito  es una tarea que no debe cansar a nadie y ojala todos los que puedan,  escriban y hablen sobre tan espinoso y a la vez fascinante tema,  pues el mismo está atado  a todo lo que representa  organización, al respeto propio y ajeno, a la economía nacional, al ahorro de pesos y divisas, a la imagen del país, en fin que,  “por el tránsito le conoceréis”.

“Dime como conduces y te diré quien eres” es una frase que bien puede sernos aplicada para identificar la clase de ciudadano que podemos ser.

El tránsito en primer lugar debe estar condicionado a la rotulación de las calles, a la señalización vial,  a la numeración de las viviendas y  locales comerciales y a la pavimentación de las calles, que yo sugiero que todas sean de cemento.

No existe, una sola ciudad de la República que tenga todas sus calles rotuladas y numeradas las viviendas y/o locales comerciales; en cambio en todos los Ayuntamientos se gastan dietas mensuales para disfrazar salarios porque la posición de Regidor o Consejero Edilicio  es honorífica.

Por otro lado, los mismos Ayuntamientos que bien pudieran en conjunto con los inversionistas y comerciantes que operan en cada ciudad, lograr patrocinios en conjunto con ellos,  para rotular y señalizar  las calles  y numerar las casas, prefieren dedicar los ingresos a otros destinos como seria la compra  y no alquiler  de costosas máquinas pesadas, que luego se canibalizan cuando se averían y posteriormente se venden como chatarras con poco tiempo de uso.

Los Ayuntamientos que tienen esa obligación por ley, la desechan y muchos logran que el Superior Gobierno sea quien supla esas voluntarias deficiencias y que hasta se anime a constituir oficinas de tránsito, construcciones y obras municipales paralelas.

Ahora que tenemos una nueva Ley de Tránsito, el país espera que las autoridades más bien enseñen o eduquen a los peatones y conductores, por varios años,  en lugar de aplicar las severas multas que se prevén.

En Alemania, la Licencia de Conducir solo se obtiene una sola vez en la vida, por el equivalente de $10 dólares, prácticamente el valor del Carnet plástico, porque no es un impuesto como aquí.

Eventualmente la Licencia puede ser actualizada al cometer el titular cualquier infracción o por deterioro de la misma, pero eso de estar pagando ese impuesto cada cuatro años, constituye una molestia anti-producción y anti-desarrollo.

Se recomienda con carácter de necesidad nacional, para facilitar el tránsito y evitar accidentes,  el sistema denominado  “Pares Viales”, que consiste en la eliminación de las calles de doble vía, y en cambio todas sean transitables de una sola vía: una hacia el  Oeste y la siguiente hacia el Este y una hacia el Norte y la siguiente hacia al Sur,   complementado todo esto con la prohibición de  doblar a la izquierda, de modo que todos los giros siempre sean a la derecha; ésta última medida tuvo su inició en el mundo civilizado cuando se permitió doblar a la derecha estando el semáforo en rojo.

Solo las grandes Avenidas deberían ser de doble vía y permitir el doblar hacia la izquierda, donde hay semáforo.

De los pocos países del mundo que se pueden dar el lujo de tener un digno señor agente de tránsito dirigiendo en cada esquina principal la circulación de vehículos, es la República Dominicana, donde tenemos tantos policías (35,000); militares (30,000) y Autoridades Metropolitanas de Transporte, (AMET) (5,000) que  hasta los semáforos podrían no ser necesarios.

El caos del tránsito es tan grande que procedería que los  militares, salvo los que se dediquen a protección de la frontera y los anti-drogas, deben pasar todos a prestar sus servicios de 8 horas diarias dirigiendo el Tránsito.

Así de paso se ahorra el Estado, el consumo de comida en las fortalezas, y ese ahorro se utiliza en adquirir mejor armamento y mejores condiciones para tener un ejército élite en su totalidad, que necesariamente no tiene que ser numeroso sino eficiente.

Valdría la pena que un Ayuntamiento del país se decida a hacer un plan piloto con estas sugerencias, en uno o varios sectores de una ciudad, durante un año y luego sacar las experiencias para  diseñar un  plan definitivo de  carácter nacional.

Los Ayuntamientos, las Asociaciones de Corredores de Seguros, las empresas aseguradoras deben “asaltar” los medios de comunicación masiva para volver a enseñar  el público a conducir por nuestras calles y avenidas, y repetir y ejemplarizar los usos, buenas maneras y cortesías propias de gente civilizada.

No hay que consumir tanto dinero en actividades improductivas: a) tener  un solo órgano que regularice el tránsito, no siete como ocurre hoy; b) que la Policía Municipal haga  cumplir las leyes y Ordenanzas y c) una  justicia, sin complacencias, que sancione los incumplimientos.

AMET ha demostrado incapacidad para conducir el tránsito;  esta institución se debe eliminar y transferir sus agentes a la Policía Municipal junto con todos los Policías de Tránsito y los militares que no tienen oficio especifico, para desempeñar  tres turnos de 8 horas  al día, con esos miles de agentes, de manera que hasta la delincuencia se reduce, pues en las calles y avenidas siempre estarán presentes los dignos agentes que ayudarían en la protección ciudadana.

Por otro lado, el conjunto de las empresas de telecomunicaciones deberían proveer radio-teléfonos a cada uno de los  agentes de tránsito, como vemos que todos poseen en el mundo entero, y el costo total de esos aparatos se reduciría del Impuesto sobre la Renta en la proporción contributiva de cada empresa; y cada cuatro años, se renueva esa flota de comunicaciones, bajo el mismo criterio, y veremos cómo se reducen los accidentes de tránsito, fluye la circulación y ningún violador de la ley de Transito se escaparía, porque la Policía estaría comunicada permanentemente.

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