Candidatos a Cooperstown “bajo el radar”

Por El Nuevo Diario jueves 16 de diciembre, 2021

EL NUEVO DIARIO, INTERNACIONAL.- La boleta del Salón de la Fama de este año cuenta con nuevos nombres importantes (David Ortiz, Alex Rodríguez) y otros que enfrentan la que potencialmente será su última oportunidad (Barry Bonds, Roger Clemens, Curt Schilling). Pero hay otros jugadores a los que también se les debería prestar atención.

Analistas de MLB.com eligieron a siete candidatos al Salón de la Fama que podrían estar volando por debajo del radar en la boleta del 2022 – ya sea porque están en su primer año de elegibilidad o que han recibido un porcentaje bajo de votos en años anteriores.

Todos merecen un vistazo. Aquí, el argumento a favor de cada uno

Bob Abreu
Año en la boleta: Tercero (8.7% en el 2021)
Dato clave: OBP de .395

El venezolano es exactamente el tipo de jugador que sería más valorado en la actualidad. Sólo fue convocado al Juego de Estrellas en dos ocasiones y terminó entre los 15 primeros en la votación por el Jugador Más Valioso una vez. Incluso para entonces, parece un poco subestimado; tuvo ocho temporadas con 100 carreras empujadas o más y 14 con más de 10 robos de base, que acompaña con un promedio de bateo de .291 de por vida. Tampoco es que no estaba a la altura de las “estadísticas convencionales”.

Pero en donde Abreu realmente despuntó fue en su capacidad de alcanzar bases. El oriundo de Aragua negoció 100 o más boletos en ocho temporadas en fila, dejando un porcentaje de embasado de al menos .400 en cada una de ellas. Demostró su poder en el Festival de Jonrones que ganó en el 2005 y el ojo como para terminar entre los 10 mejores en OBP entre 1998-2006. Además, robó la quinta mayor cantidad de bases en ese período. Comparen su carrera con la de Tony Gwynn, quien fue exaltado con el 98% de los votos en su primer año en la boleta.

Abreu: 2,425 juegos, .395 de OBP, .459 de SLG, 288 HR, 128 de OPS+, 400 SB
Gwynn: 2,440 juegos, .388 de OBP, .475 de SLG, 135 HR, 132 de OPS+, 319 SB

¿Son tan diferentes?

El verdadero problema es lo subestimado que fue para su época, haciendo que su palmarés de reconocimientos individuales carezca de cantidad. Pero consideren esto: sólo hay seis jugadores en la historia con al menos 250 jonrones y 400 bases robadas. Tres (Rickey Henderson, Joe Morgan y Craig Biggio) están en el Salón de la Fama. Barry Bonds, su padre y el venezolano son los otros tres.

— Mike Petriello

Ryan Howard
Año en la boleta: Primero
Dato clave: Dos premios BBWAA (Novato del Año del 2005 y JMV del 2006)

El caso de Howard no es tan sólido como el de otros candidatos de primer año, pero vaya que su tope es digno de resaltar. En su primera temporada, en el 2005, Howard fue reconocido como el Novato del Año. En la temporada siguiente, fue el JMV de la Liga Nacional, imponiendo el récord de jonrones en una campaña en la historia de los Filis (58).

Para Howard, el punto focal va desde su primer llamado en el 2004 hasta el 2011. En ese período, tuvo un slugging de .560 y empalmó 286 cuadrangulares en 1,027 juegos. Además, fue convocado tres veces al Juego de Estrellas y ganó el Bate de Plata y recibió votos para el JMV en cada una de las temporadas entre 2006 y 2011.

Su WAR no resalta tanto, al tener 19.5 en ese período de más de 1,000 partidos, según Baseball-Reference. Parte de eso fue a causa de su defensa, que le otorgó un dWAR negativo de -9.8 en ese tramo.

Claro, ya sabemos lo que pasó luego. Howard se desgarró el Aquiles en el Juego 5 de la Serie Divisional de la Liga Nacional del 2011 y eso aceleró el declive del cañonero.

— Sarah Langs

Tim Hudson
Año en la boleta: Segundo (5.2% en el 2021)
Dato clave: 120 de ERA+

Hudson fue miembro de la brillante rotación de Oakland de principios de los 2000, junto a Barry Zito y Mark Mulder. De los tres, Hudson fue quien terminó con la mejor carrera, al sumar récord de 222-133 y efectividad de 3.49 en 3,126.2 innings entre los Atléticos, Bravos y Gigantes, con quienes ganó la Serie Mundial del 2014.

Sólo recibió 21 votos en su primer año de elegibilidad. Uno menos, y queda fuera de la boleta. Su destino es incierto, pero hay suficientes motivos para que continúe.

Hudson no dejó un número impresionante de ponches y nunca fue considerado el mejor lanzador de la liga, pero lo que consiguió durante su carrera de 17 campañas luce bien desde la perspectiva histórica. El especialista en sinkers tuvo ocho campañas con 200 innings o más, incluyendo cinco en las que alcanzó 220, junto a una EFE+ de 125 o superior. Es uno de 18 monticulares en la Era de la Pelota Viva (desde 1920) con al menos 3,000 innings y ERA+ de 120 o mejor. Sólo cinco de ellos no están en el Salón den la Fama: Clemens, Schilling, Kevin Brown, Zack Greinke (aún activo) y Hudson.

— Thomas Harrigan

Tim Lincecum
Año en la boleta: Primero
Dato clave: Tres títulos de Serie Mundial, dos premios Cy Young, dos no-hitters

Los argumentos de Lincecum para el Salón de la Fama son la variedad de logros en su carrera — los trofeos, reconocimientos y hazañas que alcanzó en su tiempo en las Mayores. Como as de los Gigantes ayudó al equipo a ganar tres Clásicos de Otoño durante la dinastía de San Francisco a inicios de los años 2010. Ganó dos premios Cy Young consecutivos. Lanzó dos no-hitters. También tres títulos de ponches. Fue convocado a cuatro Juegos de Estrellas. Aquí un curioso dato: Solamente existen dos pitchers con varios anillos de Serie Mundial, varios Cy Young y varios juegos sin hit ni carrera — Tim Lincecum y Sandy Koufax.

— David Adler

Joe Nathan
Año en la boleta: Primero
Dato clave: Probabilidad de Victoria Agregada (WPA) de 30.6 en su carrera

Hay dos requisitos para al menos considerar a Nathan: 1) Es posible que haya que incluir a más relevistas en la Galería de Placas en Cooperstown (hay ocho, con interesantes candidatos como Kenley Jansen y Craig Kimbrel entrando en la boleta probablemente en los años 2030), 2) Algunos creen que Billy Wagner merece estar en el Salón de la Fama.

A Wagner le restan cuatro años en la boleta, y los votantes de la BBWAA están casi divididos 50/50 en sus méritos. Para los que piensan que Wagner debe ser inmortalizado, entonces también deben tener en cuenta a Nathan. Wagner fue un cerrador que dominó con sus ponches, pero observen lo similar que ambos fueron en varias estadísticas clave (según Baseball Reference):

Wagner: 422 salvados, 27.8 WAR, 29.1 WPA, 1.00 WHIP
Nathan: 377 salvados, 26.4 WAR, 30.6 WPA, 1.10 WHIP

La estadística WPA tiene en cuenta factores contextuales como inning, marcador y corredores en base en cada jugada, lo que la hace una métrica importante para cerrojeros que siempre están lanzando en momentos apremiantes.

Como Wagner, Nathan no tiene un gran historial en la postemporada que acompaña a un taponero en el Salón de la Fama, pero tampoco lo tienen los ya inmortalizados Trevor Hoffman y Lee Smith. Para los que creen que Wagner debe estar en el Salón, entonces Nathan merece otro detallado análisis.

— Matt Kelly

Andy Pettitte
Año en la boleta: Cuarto (13.7% en el 2021)
Dato clave: 19 victorias en su carrera de postemporada (récord de todos los tiempos)

Hablemos de lo obvio inmediatamente: Pettitte fue incluido en el Informe Mitchell del 2007 y eventualmente reconoció usar hormonas de crecimiento humano para ayudarlo a recuperarse de una lesión en el codo en el 2002, antes de que fuera una sustancia prohibida. Algunos considerarían eso algo para descalificarlo; pero yo no.

Ahora el argumento de Pettitte. Reconozco que no es muy evidente. El zurdo solamente fue convocado a tres Juegos de Estrellas, nunca ganó un Cy Young, lideró su liga en una categoría importante en solamente una ocasión aparte de aperturas (victorias 1996) y en su carrera registró efectividad de 3.85 que sería la segunda peor de un miembro del Salón de la Fama, por debajo de Jack Morris.

Pero hablemos de la postemporada. Obviamente, Pettitte estuvo favorecido por lanzar en una era de la expansión de los playoffs, principalmente con equipos de los Yankees que casi anualmente jugaban en octubre. Pero vale la pena señalar que mantuvo su gran desempeño contra rivales de postemporada (EFE de 3.81), mientras que su Probabilidad de Victoria Agregada en los playoffs está por debajo de sólo el panameño Mariano Rivera, Schilling y John Smoltz. Si se tiene en cuenta que Pettitte es un candidato al borde por sus números en la temporada regular, eso lo llevaría a la elección.

— Andrew Simon

Mark Teixeira
Año en la boleta: Primero
Dato clave: 409 jonrones en su carrera

Teixeira estaba rumbo a dejar buenos argumentos para estar en Cooperstown — a los 32 años, llevaba OPS de .904 en su carrera y había pegado 314 vuelacercas. También tenía cuatro Guantes de Oro como inicialista y un anillo de Serie Mundial con los Yankees en el 2009. Pero ahí fue que las lesiones comenzaron a plagarlo — nunca disputó más de 123 encuentros en una temporada el resto de su carrera, y casi se perdió todo el 2013. Entonces está casi claro por qué los argumentos de Teixeira al Salón no son evidentes.

De todas maneras, llama la atención. Teixeira es uno de 14 jugadores con slugging de más de .500 (.509) y sacudió más de 400 bambinazos (409) que no está inmortalizado en Cooperstown. De los 13 restantes, 11 tienen vínculos con sustancias prohibidas, opacando sus respectivas candidaturas para el Salón de la Fama. Junto a Teixeira, los otros dos que no tienen conexiones con las sustancias para mejorar el rendimiento son el puertorriqueño Carlos Delgado y Fred McGriff, quienes también tienen argumentos para ser inmortalizados pese a ya no estar en la boleta de la BBWAA.

Según el sistema JAWS de Jay Jaffe (promediando el bWAR de un jugador con el WAR total de un apogeo de siete años), el 44.3 de Teixeira lo coloca por encima del boricua Orlando “Peruchín” Cepeda, Frank Chance y el recién elegido Gil Hodges.

Hagamos una comparación entre Teixeira y Hodges, ahora que este último fue seleccionado por el Comité de la Era Dorada:

Hodges: 2,071 partidos, 120 OPS+, 370 HR, 43.9 bWAR
Teixeira: 1,862 partidos, 126 OPS+, 409 HR, 50.6 bWAR

Como pueden ver, es difícil justificar la elección de Hodges y no la de Teixeira — ambos fueron inicialistas con poder que fueron limitados por dolencias al final de sus carreras, pero que tienen números que hacen sus casos para ser inmortalizados en Cooperstown algo intrigante.

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