El cáncer de mama: una lucha por la sobrevivencia

Por Hamlet Melo martes 24 de octubre, 2017

El pasado jueves 19 se celebró el Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Como cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) resaltan el mes de octubre como el mes de la sensibilización, con el único fin de aumentar la atención, el apoyo a la detección precoz y el cuidado paliativo a quienes padecen este  mal que afecta  cada vez a más  a la población mundial, sin distinción de sexo, raza o condición. Según datos estadísticos, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en las mujeres.

El cáncer de mama es una proliferación maligna de las células epiteliales que revisten los conductos mamarios, donde las células, debido a una serie de mutaciones, se dividen sin control ni orden, lo que provoca que se reproduzcan en forma de tumor. Existen varios tipos de cáncer de mama, pero solo dos ocupan la mayoría de los casos: está el carcinoma ductal infiltrante, el cual es el más común (80%) y el carcinoma lobulillar infiltrante (10%), los demás no superan el 10 % restante.

En los últimos 10 años hemos visto cómo se ha proliferado la muerte a causa del cáncer. Esta realidad, que no es ajena a América Latina, pudiera deber su auge a múltiples factores, como el cambio en los hábitos alimentarios de la población, la manipulación genética en los alimentos, el uso indiscriminado de pesticidas  y productos químicos en la conservación de los alimentos, la radiación que genera la utilización de aparatos móviles, etc. A modo de ilustración, se registra que en Guanajuato, México, en lo que va del año 2017, han fallecido 207 mujeres y un hombre por causa del cáncer de mama. Anteriormente, en el 2016, la cifra fue de 299 mujeres y 4 hombres en la referida cuidad.

Según la OMS cada año se detecta 1.38 millones de nuevos casos y 458 mil muertes, para un 35 % a nivel mundial, siendo el más frecuente en las mujeres.  La OMS fomenta la medicina preventiva, ya que las posibilidades de curación son muy elevadas.

En el caso de mi provincia La Altagracia, hemos conocido muchos casos de sobrevivientes. Recordemos a las hermanas  Iris y  Nelly Pilier, Minerva Herrera, María de la Rosa y  Gisela Mercedes, entre otras heroínas.  Pero quiero hacer una mención a dos amigas muy especiales, me refiero a las señoras Elizabeth Suazo y Maribel Rivas. Ellas, a pesar de todo lo que implica llevar un tratamiento de cáncer y las secuelas que produce, han continuado su lucha con la voluntad de Dios y de un pueblo que es y ha sido siempre solidario.

Estas cifras nos demuestran una triste realidad que cada día se vuelve más preocupante. Y, en la mayoría de los casos, una realidad que se ha engrandecido por la indiferencia de las personas en realizarse revisiones periódicas. Ya se ha dicho: es un cáncer que detectado a tiempo tiene cura. Promovamos la prevención temprana y construyamos una conciencia de la vida y la preservación de la familia. ¡Juntos y con Dios, todo se puede!

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