Campañas electorales y su financiamiento

Por Félix Nova Hiciano martes 31 de octubre, 2017

En 2020 se cumplirá 58 años de la conmemoración de las primeras elecciones democráticas organizadas en el país, después de la caída del régimen tiránico de Rafael Leónidas Trujillo, las cuales tuvieron lugar el día 20 de diciembre del 1962, y en las que resultara electo como Presidente Constitucional, el profesor Juan Emilio Bosch Gavino.

En este lapso de más de cinco décadas, la República Dominicana ha experimentado una evolución en su sistema político y también ha debido sortear varias crisis post-electorales, con una secuela a contrapunto de diversos cambios en el sistema para la escogencia de funcionarios mediante el voto popular. 21 jornadas electorales (casi al hilo) han dejado en la historia política contemporánea una rica experiencia en materia electoral. Más aún, en el año 2020 contaremos en nuestro haber con 23, incluso con posibilidad de 24, si hay oportunidad de una segunda vuelta en las presidenciales.

¿Qué peligros y retos se ciernen hoy sobre nuestro sistema democrático que, con luces y sombras, los dominicanos hemos construido en esta más de media centuria?
Conforme a múltiples informes especializados, incluyendo los realizados por las Naciones Unidas sobre las causas que han determinado la crisis de credibilidad de los partidos políticos en América Latina, se enumeran los siguientes tópicos:
1. Las malas prácticas.

2. El descrédito que han sido sometidos los partidos en los medios de comunicación.
3. El fracaso en la reducción de los índices de la pobreza.

4. La ausencia de éxito en la reducción en la brecha de la desigualdad social entre ricos y pobres.
El tema del financiamiento de las campañas juega un papel prepoderante en la competencia de la política. De hecho, muchas veces olvidamos que los partidos políticos son estructuras de competencia electoral, y que ganar elecciones es una ciencia.

En esa competencia, las campañas se convierten en la expresión de tantas aspiraciones; pero estas mismas campañas sin regulación, en cuanto a su duración y a su propio contenido, que muchas veces resulta superficial y frívolo, vienen a ser precisamente la dinámica más sensible en lo referente a la propia viabilidad y permanencia del sistema de partidos políticos

Hay que estar atentos a esta nueva realidad: las ofertas de dinero sucio e ilegal, producto del narcotráfico internacional, juegos de azar, trata ilícita de personas y demás actividades ilegales, se convierten en tentaciones atractivas que con que contaminan la voluntad de nuestros candidatos y futuros funcionarios, quienes a cambio de estas dispensas obsequiosas e inmorales, comprometen su futura voluntad pública que, eventualmente, los convierte en prevaricadores.

Un deber de toda la sociedad dominicana y jóvenes que deseamos un mejor país es: romper radicalmente con las prácticas corruptas de enriquecimiento ilícito, a través del ejercicio de la política, que desencanta a la juventud dominicana, quienes terminan abominando estas prácticas inmorales y clientelistas, desencantados por este obrar que desaloja cualquier criterio de ciudadanía y torna a los partidos en meras agencias para dispensar favores de compromiso electoral.

Damas y caballeros, con o sin financiamiento de las campañas electorales y de todos los intereses que se mueven en torno a la actividad política: la democracia no tiene precio, no se vende. Y no puede comprarse con dinero. Su valor está determinado por lo mucho que nos ha costado conseguirla. El sacrificio hace que las cosas sean sagradas.Su valor moral.
Y moral es la victoria que debemos tener todo el pueblo dominicano si este año nos damos a nosotros mismos la victoria de que el Congreso finalmente apruebe la ´´Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas y Régimen Electoral´´, que son las que pautarán el ejercicio racional y civilizado de la política dominicana.
No olvidemos que: ¡Justicia es la voluntad perpetua de darle a cada cual lo suyo!

 

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