Campaña política

Por Manuel Hernández Villeta

La Junta Central Electoral luce impotente para poder frenar la marcha del proselitismo. A destiempo, y fuera de lo que marcan los reglamentos, ya se inició la campaña política. Prácticamente a dos años de las elecciones congresuales, municipales y presidenciales, no es lo ideal meterse  en una amplia lucha por el poder.

Toca a la JCE fijar las posiciones de rigor, y hacer que cada partido la cumpla. Todo indica que este organismo que debe ser poderoso, tiene las piernas entumecidas, los brazos caídos, aunque mantiene su verticalidad. Las debilidades existentes hoy, serán cruciales en el venidero proceso electoral.

Es por la poca acción de mando de la JCE que los partidos han iniciado su campaña. Inclusive el de la Liberación Dominicana va a escoger a su candidato presidencial en este año, fuera de lo que acuerdan los reglamentos.

Se puede aducir que el PLD es el único de los tres grandes partidos que no tiene candidato. Cierto, pero ello conlleva que el organismo  de comicios dicte una resolución al respeto y sienta jurisprudencia. Ya el Revolucionario Moderno tiene a Luis Abinader como su virtual candidato, y en la Fuerza del Pueblo, nadie puede aspirar mientras Leonel respire.

En principios, la JCE trató y no pudo  de controlar la realización a destiempo de la campaña partidista. Se da un mal precedente. Para el próximo año todo será movilizaciones partidista. Los cargos tienen que ser electos en primarias. Habrá elecciones internas para los síndicos, los regidores, los diputados, senadores y finalmente para el presidente de la República.

El país no soporta en medio de una profunda crisis económica, que se inviertan tantos recursos en buscar el posicionamiento de candidatos. Es una sangría que solo van a soportar los grandes, y a los pequeños de único  les quedará la realidad de buscar buenas alianzas, para seguir recibiendo los recursos electorales.

Es una obligación de los miembros de la Junta Central Electoral reunirse con el liderazgo de todos los paridos y llegar a un consenso sobre  el arranque fuera de tiempo de la campaña política. Se pueden lograr acciones de control, si las medidas se toman hoy, cuando no hay un desbordamiento general.

Luego de ese consenso, la Junta tendrá que tener un reglamento donde determine que solo habrá proselitismo en los fines de semana, en locales cerrados. Tiene que haber prohibición de marchas y control de  los espacios publicitarios en radio y televisión. Nada de vallas ni folletos repartidos en las esquinas.

La Junta no puede caer en la trampa de supervisar procesos internos de los partidos. No tiene nada que buscar allí, salvo el descrédito y las acusaciones de parcialidad. Su único trabajo es organizar las elecciones. Hay un tramo de trabajo de cuatro años,  y ya van dos, por lo que si no se apura el paso y se hace ejercicios de verticalidad, será imposible que los miembros de la JCE rescaten la credibilidad en el organismo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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