Cabral y Báez: Un hospital con casi 130 años

Por Francisco Rafael Guzmán viernes 15 de mayo, 2020

Leges muntandae sunt

El nombre que llevara en una época no es lo más importante, en realidad lo que hoy es el Cabral y Báez es una tradición, una tradición en la medicina que se remonta al año 1891, cuando la sociedad La Caridad de la ciudad de Santiago de los Caballeros lo fundaría, al parecer fue –según el diario El Caribe del 29 o el 30 de mayo de 1948 (el autor no puede dar la fecha exacta porque o se cortó en la tirada del diario o no salió en la foto tomada por él) ese hospital se fundaría el 25 de mayo de 1891- fue con el mismo nombre de La Caridad  con el que se le denominó al Hospital, que es el nombre de la sociedad de beneficencia o socorro que fue sociedad La Caridad, fundada en  Santiago en agosto de 1875.  El Dr. Francisco Ángeles publicó un excelente artículo en internet, médico de mucho  ejercicio profesional, tal vez no tenga ningún desperdicio su artículo. Ahora bien, aunque él y otros hacen referencias al hospital San Rafael, como un hospital distinto del Cabral y Báez, la realidad es que este se construyó sobre los cimientos del anterior, por lo tanto es la continuidad del que hasta los años 40 se llamó San Rafael, pero mucho antes y desde que se fundó, como dejar el diario dominicano El Caribe en mayo de 1948, tenía el nombre de La Caridad.  Ángeles, quizás por un error tal vez involuntario, Ángeles dice que la sociedad La Caridad se fundó en 1686, probablemente quiso decir 1886, yo tengo registrado que se fundó en agosto de 1875.

¿Por qué se cambiaría el nombre de José María Cabral y Báez y no se le llamara San Rafael u otro nombre que complaciera el ego de Trujillo? Dona Amelia Vicini Cabral fue quien hizo donación de todos los equipos del hospital citado cuando se reinauguro en la década de 1940, por lo que fue Trujillo quien propuso el nombre del padre de ella para el hospital que la continuidad del hospital La Caridad o de los hospitales La Caridad y San Rafael. Trujillo se cuidaría mucho de enfrentar a personas con un prestigio tan viejo (como Cabral) y vinculada también a un  grupo empresarial (Vicini), en una ciudad con un grupo empresarial sólido y autosuficiente como es Santiago. Tómese también en cuenta que Mario,   una de las figuras serviles a Trujillo en el Congreso, abuelo de Peggy Cabral y padre del poeta Manuel del Cabral, estaba emparentado con los Cabral y Báez y los Cabral Bermúdez. De todos modos, la burguesía de Santiago tuvo, como grupo corporativo, cierta independencia de los poderes políticos del Estado hasta antes de subir Antonio Guzman, pero se atrevió a enemistarse mucho con el grupo de Santiago. Popy Bermúdez tuvo algún tipo de amistad con Minerva Mirabal, solo algún tipo de animadversión política a Trujillo explicaría esa amistad con ella.

No es casual que fuera la burguesía de Santiago, la que desde 1976 o antes, cuando el ascenso de Carter en Estados Unidos, la catapultara la candidatura de Antonio Guzman en 1978 para sacar a Balaguer del poder,  pero de esa misma manera perdió influencia en la vida política con la movilidad y la deslocalización de capitales que trajo la globalización y con la incidencia del narcotráfico en dicha ciudad.

Es muy probable que el Hospital, hasta 1930 se llamara La Caridad y partir de ese año comenzara llamarse San Rafael, como parte de la megalomanía del dictador de mano de hierro que gobernó al país por 31 años, pero que antes de gobernar el país ejercía mucho  poder. Inauguró antes de 1930 un arco en Santiago, en honor a la Batalla del 30 de Marzo y firmaba documentos oficiales que al parecer debían ser firmados por el presidente de La República.  No sería tan raro que se le cambiara el nombre al hospital, para complacer la megalomanía de “El Jefe”, ya que Rafael era su primer nombre, como también gustaba de clubes, calles, puentes, cines, hospitales, provincias, emisoras y otras entidades llevaran los nombres de él, los familiares (el de hermanos,  el de su padre, madre o el de sus hijos) y el de su mujer. Así el hospital de Moca se llamaba Altagracia Julia, por el nombre de su madre, luego se pasaría a llamar Dr. Toribio Bencosme, honrando a ese médico que vino en la invasión de 1959 a abonar con su sangre el suelo dominicano, como también vino Jimenes Moya y vinieron otros, a inmolarse, como vino José Cordero Michel, aun creyendo pocos día antes como lo dijo en una conferencia en Puerto Rico (titulada: Informe Sobre República Dominicana) que todo intento de invasión estaba condenado al fracaso por el control del país que ejercía Trujillo.

Santiago tal vez tiene, con el hospital Cabral y Báez, el hospital público más majestuoso y colosal, pero parece ser que se ha deteriorado mucho en los servicios que venía ofreciendo a la población. La corrupción es sistémica porque es un todo que opera como un todo en la alta gerencia de la sociedad, bajo el neoliberalismo y dictadura del mercado impuesta por el fondo hace más de tres décadas con la hegemonía del capital financiero. Se ha hablado en fecha reciente de falta de equipos en el Cabral y Báez, como no sería tan raro la carencia de insumos en cualquier otro hospital público o que se le pretenda llamare hospital público, porque al nivel de privatización a que ha llegado la medicina no se sabe si aquí hay hospitales públicos.

Son sueldos de miseria los que ganan los médicos en los hospitales públicos y así no puede pretenderse que la mayoría sea honestos y presten sus servicios con eficiencia. Eso debe ser parte del problema del Cabral y Báez.  En los primeros tiempos del hospital, aunque tuviera otro nombre, su personal lo componían alrededor de 10 personas, entre médicos, practicantes y enfermeras, y contaba con 25 camas para personas de ambos sexos, según el Dr. Ángeles. Fue trasladado de  lugar el hospital, a un nuevo edificio y temporeramente estuvo alojado en el local hotel Sevilla hasta que se construyera el nuevo edificio.

Sin embargo, se ha dicho de El hospital Cabral y Báez  los directores de ese centro de salud eran designados como subsecretarios de Salud Pública, eso pudo haber sido en tiempos del PRD, pero antes de Jorge Blanco por motivos políticos. También se ha dicho que tenía  más de 40 servicios especializados y más de 400 médicos en servicio y un personal de enfermería de casi 2000 enfermeras donde siempre existía personal de trabajo social. Recordemos que la Pucamaima formaba parte del proyecto del PRD y el grupo de Santiago. De todos modos, la cifra de casi 2,000 enfermeras parece exagerada, habría que cuantas horas de los días y de las semanas laboraba ese personal. Pagar suelditos de miserias con los que no pueden vivir y sin insumos para las labores de salud a muchos médicos y a muchos del personal auxiliar, como parece ser que se hace en los hospitales públicos desde hace mucho tiempo, para que presten poco tiempo de servicio no parece justo ni para el médico y ni para el paciente.

Por  Francisco Rafael Guzman F.

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