Byblos: una mirada, un texto hacia la luz

Por María De las Nieves Fals Fors viernes 17 de mayo, 2019

La Exposición Byblos fue inaugurada un 6 de mayo de 2019 en la PUCMM, en el  Santiago de los 30 Caballeros. Ocupa  el espacio temporal del mes de las flores y se encamina a su final en el junio del comienzo del verano cibaeño.  Las obras expuestas constituyen un homenaje al Libro, realizado en el marco del Mes del Libro y de la Semana del Libro que celebra esta prestigiosa institución de Educación Superior. Con un cuidadoso trabajo curatorial y conceptual abarca el vestíbulo de la Biblioteca, la Escuela de Arquitectura y  los verdes  jardines frontales de este entorno universitario.

Cuando abrimos las puertas del Universo Byblos, pudimos observar como una niña sembraba de pétalos rojos el cuerpo empapelado de Sole Fermín,  sentir las cortinas blancas al viento del Esbozo de un Santuario  de Raúl Morilla, que  se mecían al vaivén de encuentros prohibidos o aprobados. En esta fiesta del espíritu,  que nos relaja, que  nos invita a cruzar la frontera del olvido,  penetramos, como un colibrí entre las flores de  una Primavera de Libros,  en el universo de  Adolfo Faringthon y logramos nadar entre  peces milagrosos al pie de una cruz  que redime y salva, nacidos de Jesús y materializados  a través de las manos  fecundas de Jorge Peralta.

Angelita Casals nos esperaba con sus fotolibros  Olvidados, derretidos por el index de la inquisición del tiempo,  envueltos en la espiral ocre de la prisa.  La piedra filosofal de Ernesto Rodríguez nos colocaba sobre un Puente, que nos indica la ruta de una escala horizontal; mientras tanto Atenea con sus ojos de lechuza nos miraba con los párpados absortos de la Consagrada de Marcelle Latour,  ordenándonos  penetrar sin temores junto a  Aureliano Buendía en el ojo mágico  de los Cien Años de Soledad de Rosa Miguelina Santos.

Otros nombres, otras obras llegan a mi mente : E Books City de Jhonny Bonelly, la ciudad tecnológica, gris, vacía, rodeada de un círculo de arena y piedras;  Emergiendo de Fausto Ortiz,   donde las manos se alzan para atrapar los libros rojos de la aventura y una gota de agua pura refleja el universo  de la duda. Y la Extinción de una Era en las manos de Leo Díaz,  donde  fríos ataúdes  pregonan la paulatina muerte del libro impreso, dando paso a su reencarnación a través de una elíptica textual y textural concebida por alumnos de arquitectura que le devuelven savia viva a las páginas perdidas por la marea humana.

José Manuel Antuñano nos habló del hacer Patria, de la libertad que genera el conocimiento y el desarrollo del pensamiento crítico. En el  cuadro aún inconcluso del Maestro Menicucci,  se revela un ángel abocetado, aún difuso,  que levanta el vuelo hacia el sol infinito de un Cipango  de de ideas y recuerdos. Para despedirnos recorrimos el blanco camino de la pureza  del Postmortem de un  Mariojosé Ángeles que ha renacido en un Mario Rafael,    un postmorten redivivo donde treinta  textos encontrados,  o  recién paridos o aún por nacer,  rendían homenaje a  los 30 paladines de una ciudad de ensueños.

 

 

Quiero en este instante invitarles a recorrer los jardines de la PUCMM de Santiago, a que se comuniquen sin barreras  con las obras de Mónica Ferreras,  a que puedan paladear la jocosa y crítica ironía de la obra de Pedro Veras, que se detengan a las puertas de la Sala de Espera de Augusto Batlle para disfrutar las páginas prohibidas de las anónimas lectoras  de Karim López, les exhorto a que logremos juntos  revivir el heroísmo de nuestro Amín Abel a través de la novela gráfica de Hampton Rodríguez y que me acompañen a sentarnos al borde del abismo, para  soñar despiertos con la medusa  de un agujero negro, hija de la creatividad de Carlos Baret, y que luego, ya cansados, nos durmamos a la sombra de una Ceiba,  a la espera de nuestra penúltima reencarnación  en la Génesis biomórfica  del universo creativo de Freddie Cabral.

 

 

En este banquete de la luz y de la magia, veintiun artistas consagrados o emergentes, veintiun textos individuales de hermenéuticas diferentes y signos  contrastantes, nos convidan como amigos  a reinar al filo de lo bello,  a rendir culto a la vida,  a intercambiar epistemes y doxas , a ser emisores y a la vez receptores de lo incognito, a fusionarnos con esta Modernidad Líquida, pero no vacía, flotando en una nada que al mismo tiempo lo resurge todo y donde los elegidos del azar, los predilectos del destino, seremos conducidos por el guardián del viento del Norte hacia el bosque de los sueños,  a ese paraíso estético que se llama Byblos.

 

 

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