Bocinas del Gobierno abatidas ante mujeres incorruptibles de la comunicación

Por Ramon Collado Viernes 31 de Marzo, 2017

Es propio, en esta coyuntura histórica que atraviesa actualmente la República Dominicana con respecto a la corrupción y la impunidad, resaltar constantemente la labor comunicacional de aquellos/as que arriesgan el pellejo para hacerle llegar información veraz, atinada y vertical a la población dominicana.

En esta coyuntura en la cual muchos comunicadores/as han capitalizado y han acumulado fortunas escandalosas—fortunas inalcanzables para comunicadores que actúan dentro del margen de la legalidad—es necesario respaldar y reseñar la labor de los ‘sin precio’ o, mejor dicho, de los que nos son ‘bocinas’ del Gobierno dominicano.

Es de conocimiento colectivo que hay comunicadores que utilizan la comunicación como una exótica mercancía, aplicando los principios de economía de ‘oferta y demanda’ tanto al Estado dominicano como al Sector Privado. Paradójicamente, ante una población dominicana que se ha tornado despierta, inteligente, crítica y reclamante, las voces de estos comunicadores (bocinas) tienen débil impacto—a pesar de estas bocinas contar con poderosas plataformas comunicacionales.

Entre los comunicadores incorruptibles que quedan en la República Dominicana, que no han sido silenciados con un puesto en el Gobierno o con jugosas sumas de dinero, u otras ofertas, hay una gran parte proveniente del sexo femenino. Hermosas, perspicaces, pragmáticas y valientes mujeres de vasta capacidad cognitiva, a las cuales el pueblo dominicano lleva en lo más profundo de su corazón por su honestidad, audacia, valor, integridad y verticalidad en los medios de comunicación. Este grupo de excepcionales damas—entre las cuales se encuentran: Edith Febles, Milagros Germán, Ivonne Ferreras, Amelia Deschamps, Faride Raful, Diana Lora, Altagracia Salazar, Tatiana Rosario, Julissa Céspedes, entre otras—enorgullecen al pueblo dominicano y son muestra de que todavía se puede hacer comunicación dignamente.

El pueblo dominicano debe velar por la integridad física de estas valiosas mujeres; ya que sus análisis y comentarios coherentes e imparciales despiertan la ira del tinglado de irresponsables que está despilfarrando la República Dominicana. Por ello, y por la arrogancia e intolerancia de este Gobierno, el pueblo dominicano debe mantenerse precavido y escéptico ante cualquier situación que pudiese afectar a estas damas de la comunicación.

También, estas valiosas comunicadoras deben ser marco de referencia para aquellos que están dando sus primeros pasos en el complicado, demandante escenario de la comunicación—si es que estos nuevos comunicadores desean pasar a la historia como personas íntegras, y no pasar al zafacón de la vergüenza y la inmoralidad como pasarán las ‘bocinas pagadas’ que han vendido su alma al Estado.

Los funcionarios mefíticos, defendidos por las ‘bocinas pagadas’, cuentan con una densa estructura de comunicadores a su favor; pero el pueblo, que es la mayoría, cuenta con prestigiosas, respetadas comunicadoras, como las ya mencionadas, que seguirán dando el todo por el todo por el bienestar de la República Dominicana.

Siempre ha habido y habrá comunicadores torcidos en la República Dominicana; empero, en esta coyuntura histórica, hay que enfatizar que el fin de la impunidad se acerca y que los corruptos, sean comunicadores, senadores, directores, diputados, ministros, u otras posiciones de poder, irán a la cárcel.

Brevemente, es importante puntualizar que en vez de estar pagando ‘bocinas periodísticas’, el Gobierno debe acatar el clamor de justicia de la población dominicana; debe entender que, si la misma cantidad de personas que se presentó a la Marcha Verde del 26 de marzo de 2017 en Santiago de los Caballeros decide un día dirigirse al Palacio Nacional y demandar la renuncia del Presidente Medina y sus adláteres, hasta ese momento Danilo Medina Sánchez será referenciado como “Señor Presidente” de la República Dominicana.