BM plantea eliminar trabas limitan encadenamiento ZF con mercado local

Por miércoles 22 de febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-Luego de la desaceleración mundial de 2009, las Zonas Francas en la República Dominicana aceleraron su diversificación productiva incorporando el calzado, los equipos quirúrgicos, los productos eléctricos y los farmacéuticos, lo que permitió su recuperación sobre bases diferentes a los textiles que predominaron durante años, según un estudio del Grupo del Banco Mundial divulgado este miércoles.

No obstante, será necesario mejorar el marco regulatorio para facilitar el encadenamiento productivo mediante la eliminación de barreras no arancelarias, las trabas a las zonas francas para abastecerse en el mercado local y superar la dispersión de las agencias gubernamentales del fomento al comercio y atracción de la inversión extranjera directa.

La investigación titulada “Zonas Francas en República Dominicana: Consideraciones de política para un sector más competitivo e incluyente”, publicado en febrero de 2017, explica que en el año 2015, las Zonas Francas siguieron siendo “el principal motor del desempeño exportador, concentrando alrededor de la mitad del total de las exportaciones”, aunque su participación disminuyó con relación a las exportaciones de origen doméstico que se tornan cada vez más dinámicas.

El estudio fue dado a conocer este miércoles por José-Daniel Reyes, Economista Senior Banco Mundial, durante el II Foro de Encadenamientos Productivos, en un acto en el hotel Jaragua, al que asistieron el ministro de Industria, Comercio y Pymes, Temístocles Montás; así como empresarios y otros funcionarios públicos, informó la Dirección de Comunicaciones del MICM.

Más tarde, Reyes sostuvo un intercambio de preguntas y respuestas con periodistas del área económica sobre el informe acompañado de Cecile Fruman, Directora de la Práctica Global de Comercio y Competitividad, Grupo del Banco Mundial quien estuvo presente en el evento, al igual que Marialisa Motta, gerente regional de la Práctica de Comercio y Competitivad, Alessandro Legrottaglie, representante del BM en el país y Guillermo Villanueva, representante de la Corporación Financiera Internacional (IFC).

La publicación sostiene que la eliminación de las preferencias comerciales en la industria de prendas de vestir afectó al sector de las Zonas Francas en la República Dominicana, sin embargo a partir del 2009 se ha observado cierta recuperación en la actividad de estas industrias.

“La fuerte contracción de la industria textil orientada a la exportación después de la expiración del AMF (Acuerdo Multifibras) en 2005, también se reflejó en una caída posterior de la participación de las exportaciones, antes de experimentar una modesta recuperación en 2010”, dice el informe.

Agrega que la contracción de la manufactura de prendas de vestir vino acompañada por una disminución de las importaciones de prendas de vestir, el cierre de empresas en este sector y una reducción de los salarios reales, aunque también se observa una evolución hacia la manufactura con un uso más intensivo de capital, acompañada por un aumento de los salarios en estos sectores.

El estudio del Banco Mundial registra “una creciente dependencia de los insumos importados en las Zonas Francas (y) simultáneamente la República Dominicana se ha insertado a unas cadenas globales de valor más sofisticadas y ha reducido su dependencia en la producción de prendas de vestir”.

Anota que el surgimiento de sectores más sofisticados condujo a que un mayor número de etapas de producción se realicen en el país, “incrementado el valor agregado doméstico incorporado en las exportaciones”.

Destaca que a pesar de que el sector de las prendas de vestir aumentó el nivel de valor agregado en sus exportaciones, el grado de encadenamientos domésticos, definido como la proporción de insumos adquiridos en el mercado doméstico, sigue siendo bajo.

“Existe un consenso generalizado que establece que el actual marco regulatorio cumple con los compromisos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), obligación que el país se comprometió a cumplir en diciembre 2015”, apunta el documento.

Sugerencias de los investigadores

A juicio de los autores del estudio, para potenciar las Zonas Francas como vehículo de crecimiento económico incluyente y sostenible, será necesario desplegar políticas orientadas a fomentar los encadenamientos domésticos.

Para ello, sugieren adoptar una estrategia integral para apoyar y desarrollar los encadenamientos que incluya acciones en torno a las áreas de revisión regulatoria, fomentar la conexión de proveedores domésticos y atraer a proveedores extranjeros competitivos conectados con los locales.

Sobre la regulación, el informe sugiere “eliminar las políticas ineficaces, como requisitos perjudiciales sobre contenido local y las barreras no arancelarias de naturaleza proteccionista que restringen la capacidad de las empresas domésticas de importar insumos clave que puedan ser transformados y vendidos a las empresas de Zona Franca”.

Asimismo, consideran que “deben eliminarse otras barreras regulatorias de jure o de facto que impiden que una empresa de Zona Franca pueda abastecerse en el territorio nacional”.

En a la conexión entre proveedores domésticos, los investigadores consideran que debe hacerse mediante el diseño de “programas de apoyo proveedores locales, el desarrollo de una base de datos de proveedores, la creación de servicios de emparejamiento de empresas, y la introducción de incentivos para fomentar que las empresas de Zona Franca se abastezcan en el mercado local”.

Por igual, proponen que se busque atraer a proveedores internacionales competitivos y apoyar la mejora de los proveedores domésticos. “Se justifica un análisis sectorial específico para evaluar la competitividad y las limitaciones de los proveedores domésticos en cadenas de valor con potencial para desarrollar encadenamientos domésticos”, para lo que sugieren los subsectores de calzado y de productos eléctricos como paso inicial.

Igualmente, expresan que el Gobierno debe considerar la implementación de programas de asistencia social diseñados para acelerar la transición de los trabajadores hacia industrias menos intensivas en mano de obra.

“Estos programas incluyen la capacitación vocacional en nuevas habilidades demandadas por las empresas de Zona Franca, la asistencia en la búsqueda de empleo y el apoyo transicional al ingreso”, proponen.

Agregan que debido a que el financiamiento indefinido no focalizado para mejorar las cualificaciones puede tener poco o ningún retorno financiero, “los programas de capacitación deben ser cuidadosamente diseñados, focalizados e incentivados, por ejemplo, compartiendo los costos con el trabajador”.

En cuanto a la necesidad de mejorar la coordinación institucional entre los múltiples actores que trabajan en el marco general de apoyo a la competitividad comercial y de la Inversión Extranjera Directa, los investigadores concluyen que “la falta de coordinación institucional se presenta de forma generalizada en la República Dominicana”.

Señalan que en el sector de comercio y competitividad, “hay múltiples participantes involucrados en la promoción del comercio y la inversión. Por un lado, las entidades públicas, como la agencia de promoción de las exportaciones y la inversión (CEI-RD), tienen el mandato de delinear la política y la estrategia, pero en realidad su trabajo se ve limitado debido a presupuestos reducidos”.

Los expertos del Banco Mundial sugieren adoptar una estrategia nacional de exportación e inversión “coordinada y aprobada por los diferentes agentes, (los que) junto con un CEI-RD empoderado, podría mejorar el marco general de apoyo del comercio y la competitividad. Esta estrategia debería incluir un robusto análisis de costo-beneficio del marco de las Zonas Francas”.