Billy Wagner pasó derecho a zurdo antes de brillar en las Grandes Ligas

Por El Nuevo Diario domingo 23 de enero, 2022

EL NUEVO DIARIO, HOUSTON.- Suena como una leyenda de béisbol, el tipo de cuento que tu abuelo quizás te hacía antes de dormir cuando eras pequeño y creías todo lo que te contaban.

Un niño joven, en la región de Appalachia del estado de Virginia, se fractura el brazo derecho — su brazo dominante — dos veces, antes de cumplir los 7 años. De alguna manera aprende a tirar con la mano izquierda, eventualmente toca las 100 millas por hora, llega a las Grandes Ligas y se convierte en uno de los lanzadores más dominantes de todos los tiempos.

Lo que hace mejor esta historia es que es real.

“Sí, digo, prácticamente sigo siendo diestro”, Billy Wagner me dijo por teléfono. “Mi pie dominante es el derecho, como pateador, pateo derecho. Corto mi comida con la mano derecha. Seguramente me sacaría un ojo usando un tenedor con la mano izquierda”.

La transformación de Billy Wagner de derecho a zurdo se ha contado anteriormente, pero no con la frecuencia que amerita. Hablamos con un kinesiólogo para ver si cualquiera puede hacer lo que hizo Wagner o si el monticular posee alguna cualidad singular.

Wagner, quien se encuentra nuevamente en la boleta para el Salón de la Fama, era de esos niños a quienes les encantan los deportes — mayormente fútbol americano y béisbol — así que, cuando se fracturó el brazo jugando fútbol americano con un vecino y otra vez en un pasamanos, no quería perderse juegos o actividades con sus amigos. Tenía otro brazo, así que, ¿por qué no utilizarlo?

“Creo que cuando eres niño, tienes ese instinto natural de que vas a hacer las cosas, pase lo que pase”, dijo Wagner. “Los niños son muy fuertes y yo quería jugar. Quería hacer cosas. Creo que la competividad de ‘voy a jugar’ se apoderó [de mí]”.

“Sí, se llama neuro plasticidad: la habilidad de nuestro cuerpo de adaptarse a lo que exijamos”, dijo el Dr. Eugene Charles, experto en el tema, por teléfono. “Creo que tenemos esta habilidad durante toda la vida. Pero en general, el consenso es que es aún más poderoso [cuando somos pequeños]. La ciencia también indica que tenemos más maleabilidad y neuro plasticidad en ese momento … y menos cohibiciones autoimpuestas”.

Por lo tanto, inconscientemente, Wagner tomó su nueva neuro plasticidad y la desarrolló. Comenzó a tirar todo lo que encontraba con la mano izquierda – pelotas, balones de fútbol americano y hasta rocas. Practica constante es clave para cambiar las dinámicas del cerebro.

“Si, con su esfuerzo consciente por irse con su mano izquierda, se puede establecer las vías neurales”, dijo Charles. “Es aquello de naturaleza versus crianza. La naturaleza quizás sea la fundación, pero la cultivación es lo que te convierte en lo que eres y lo que haces”.

De pronto, mientras el brazo derecho de Wagner seguía sanando, halló que estaba tirando cada vez más duro con su brazo izquierdo. Ese brazo se convirtió en su brazo bueno. Rompía el revestimiento de aluminio del lado de su casa y en pequeñas ligas ponchaba a bateadores de mayor edad y más corpulentos que él.

“Mi papá siempre cuenta que cuando me enfrentaba a niños grandes, no tenía problema”, Wagner recuerda. “Era cuando me enfrentaba a los niños pequeños que no era capaz de tirar un strike. No los quería golpear”.

En la escuela segundaria, con una recta de 80 y tantas millas por hora, ponchó a 116 bateadores en 46.0 innings, a la vez que bateó .451. Se inscribió en Ferrum College en Virginia con la idea de jugar fútbol americano, pero sus instructores le aconsejaron que siguiera con el béisbol y su carrera como lanzador despegó.

“Ese primer año, subí 40 libras [y] crecí dos o tres pulgadas”, dijo Wagner, quien mide cinco pies y 10 pulgadas. “Un gran estirón para mí. En mi primer año fui de 78-82 mph a 92-95 mph”.

Durante una de sus temporadas en la universidad, Wagner ponchó a 19.1 bateadores por cada nueve innings, lo cual aún sigue siendo un récord de la Asociación Nacional Colegial Atlética (NCAA, por sus siglas en inglés). En un no-hitter, ponchó a 19 bateadores, y terminó una carrera de tres años con récord de 17-3 y efectividad de 1.63. Incluso fue exaltado al Salón de la Fama Nacional de Béisbol Colegial en el 2019.

En el Draft amateur de 1993, los Astros eligieron a Wagner con su primera selección. El serpentinero hizo su debut de Grandes Ligas dos años después, ponchó 106 bateadores en 1997 — un récord de un relevista de Houston — y en 1998 fue convocado al primero de sus sietes Juegos de Estrellas. Para entonces, su brazo más “débil” alcanzaba las 100 mph. A su futuro compañero de equipo, Chipper Jones, le daba miedo entrar a la caja de bateo contra él. El famoso zurdo lanzallamas y compañero de equipo de Wagner en los Astros, Randy Johnson, comentó, “Mide un pie menos que yo, y tira más duro que yo”.

Pero incluso con todo el éxito que tuvo con su brazo izquierdo, ¿alguna vez le dio curiosidad por saber qué tan rápido podía lanzar con el derecho? ¿Alguna vez lo “probó”?

“No, no, no, no,”, responde Wagner entre risas. “No creo que estaría ni cerca (del izquierdo). No puedo poner un número. Pero pienso que no estaría ni cerca del otro”.

Wagner sí recordó una historia bien graciosa de sus días en Filadelfia que envolvía al lanzador visitante Kenny Rogers. Rogers, un zurdo, retó a Wagner para ver quién lanzaba más duro utilizando su brazo contrario. Rogers, por supuesto, no tenía idea de que Wagner era un derecho natural.

“Estábamos parados cerca de las cajas de bateo y le dije, ‘Ok, vamos a ver’”, recuerda Wagner. “Rogers tomó la pelota y la lanzó sobre la raya de foul. La bola dio un bote y cayó en las gradas. Agarré una bola y lancé directo a los asientos por la parte más lejana”.

Wagner se retiró en el 2010 a los 38 juegos, después de una de sus mejores temporadas: 37 salvados, EFE de 1.43, 13.5 K por cada nueve innings. Ponchó a los últimos cuatro bateadores que enfrentó. Probablemente hubiese podido lanzar un par de años más, pero tenía más ganas de pasar más tiempo con sus hijos y servir como coach, algo que todavía hace en Virginia Miller High School.

“Oh, sí, lanzó práctica de bateo todo el tiempo”, dice Wagner. “El tiempo no pasa en vano, pero todavía me monto en el montículo y compito contra ellos”.

Dijo que hace un par de años registró 90 mph con su bola rápida y que su control es mucho mejor hoy día. También mencionó que puede lanzar una buena práctica con el brazo derecho.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Todos tenemos la habilidad de hacer lo que hizo Wagner? El doctor Charles piensa que sí… con una advertencia.

“Todo el mundo puede hacerlo”, dice Charles. “Pero en donde él se merece todo el crédito, es que tuvo la disciplina y la determinación para hacerlo. Esa es la advertencia: tienes que tener la disciplina y la persistencia. Ese es el factor X”.

Sí, todo el mundo tiene la capacidad de hacerlo. Pero no todos lo van a hacer. No todos podrán lanzar más rápido que un huracán, convertirse en un cerrador de élite a nivel de Grandes Ligas y estar tocando las puertas de Cooperstown.

Todo el mundo puede hacerlo, pero no todos pueden ser Billy Wagner.

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