Balance económico del año 2021

Por Víctor Manuel Peña

Durante el año 2021 ha habido cierto nivel de crecimiento del PIB, pero el control de la inflación ha brillado por su ausencia en la mayoría de los meses del año.

Claro, en determinados momentos del año el Banco Central ha ofrecido al público cifras astronómicas sobre el crecimiento de la economía.

Y cuando el Banco Central habla del crecimiento de la economía dominicana no aclara ni dice si se trata de crecimiento del PIB nominal o del PIB real.

Tampoco es preciso en cuanto a esas cifras de crecimiento de la economía: en ocasiones dice que será de 12%, luego recula y habla de 11% y ha llegado a hablar hasta de 10% de crecimiento.

Pero todas esas cifras se refieren al crecimiento nominal de la economía: esas cifras se calculan a los precios del mercado, por lo que incluyen el efecto de la inflación.

Para calcular la tasa de crecimiento real de la economía o del PIB real hay que eliminar el efecto de la inflación, es decir, calcular el crecimiento real de la economía o del PIB real a precios constantes de un año escogido previamente como año base.

Si asumimos que la tasa del PIB nominal será 11%, entonces para calcular el PIB real hay que restarle al 11% la tasa de inflación de 7.72%, por lo que el crecimiento del PIB real será de 3.28%.  En el caso de que el crecimiento del PIB nominal sea de 12%, el crecimiento del PIB real será de 4.28% (12%-7.72%=4.28%).

O sea que el crecimiento del PIB real será bajo, es decir, de 3.28% ó 4.28%.

Y ese crecimiento del PIB real ha de ser bajo en este año por el hecho de que la inflación estuvo fuera del control la mayor parte del tiempo.

Y esa inflación afectó seriamente los precios de los productos agrícolas, los precios de los insumos del sector agropecuario, los insumos del sector construcción, los precios de los combustibles, en fin, los precios de prácticamente todos los bienes y servicios que circulan en la economía dominicana.

La inflación, provocada por causas internas y por causas externas, ha aumentado significativamente el costo de la vida, deteriorando progresivamente el salario real y provocando una situación dramática de inseguridad alimentaria.

La inflación ha deteriorado enormemente el poder de compra del dinero, por lo que procede tener la mayor parte de los ahorros en bienes raíces o bienes inmuebles.

La participación directa e indirecta del Estado en ese proceso de recuperación, aún en ciernes, se ha hecho sobre la base de un masivo incremento de la deuda pública.

El incremento de la deuda pública está precedido por el incremento del déficit fiscal.

El problema subyacente en el incremento del déficit fiscal y de la deuda pública es el de la sostenibilidad de las finanzas públicas.

La política fiscal y la política monetaria son claves para seguir apoyando el proceso de recuperación de la economía.

Ni la política monetaria ni la política fiscal deben seguir propiciando o impulsando el deterioro de la moneda nacional frente al dólar.

No conviene a la salud de la economía la depreciación continua de la moneda nacional.

La depreciación genera inflación y la inflación deteriora sostenida y progresivamente el bienestar de la gente.

Otra cuestión de suma importancia en un proceso de recuperación es la elevación del nivel de empleo y, sobre todo, recuperar los empleos perdidos durante el primer año de pandemia (2020).

Las estadísticas sobre los empleos recuperados y los empleos creados adicionalmente deben ser creíbles.

Hay una correlación bilateral entre el crecimiento del PIB, crecimiento de la producción y el crecimiento del empleo.  De manera concreta el crecimiento del empleo depende del crecimiento de la producción, el costo laboral real y la productividad total de los factores.

O sea que el crecimiento del PIB es resultado del aumento de la productividad total de los factores y del aumento del empleo.

En síntesis, el balance económico nos permite colegir que hay que reorientar acciones y medidas de políticas públicas para hacer más efectivo el proceso de recuperación de la economía dominicana.

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP).

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar