¡Ay Maduro, palo si boga y palo si no boga!

Por Jesús M. Guerrero lunes 3 de abril, 2017

La comunidad internacional tiene desde que Maduro escaló, a duras penas, los resortes del poder; criticando su accionar al frente de la cosa pública. Desde sus abusos contra los opositores y su culpabilidad del resquebrajamiento de la economía, la nación bolivariana de la bonanza petrolera ha devenido en un cementerio de hombres vivos.

Elegido por Hugo Chávez como su sucesor, Maduro ha sido un rotundo fracaso. Al celebrarse las elecciones contra el único candidato que pudo pelear de tú a tú contra Chávez, Capriles; Maduro “obtuvo” un triunfo bastante cuestionable, aunque se agenció la residencia de Miraflores.

Desde ese momento, todos conocemos la historia. La semana pasada el chavismo en sus postrimerías aplaudió la tristemente célebre sentencia dictada por el Tribunal Supremo de Justicia, suprimía la Asamblea Nacional; de esta forma cortando el único foco opositor.

Decisión que vulnera la Carta Magna venezolana en su artículo 333, cito: “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.”

Pero una cosa es con guitarra y otra con violín; cuando la MUD planteó desarraigar el Congreso, Chávez lo criticó duramente, en su estilo característico. Hoy vemos a sus correligionarios propinando un golpe parlamentario, simplemente porque los números no les favorecen, en el pasado se jactaban de su fascinación por ir a elecciones y que el pueblo se expresara.

Debo citar la aclaración del dilecto colega, Rolkin Lorenzo la cual cito: “En 2002, tras el golpe de Estado contra Hugo Chávez, la OEA dio inicio a la activación de la Carta Democrática para que Venezuela recobrara el orden constitucional. Todo el chavismo y la ultra izquierda latinoamericana aplaudieron ese accionar.

Pero resulta que cuando la Carta Democrática es activada contra la violación del orden constitucional por parte del chavismo, entonces la OEA incurre en injerencia.”

En esta coyuntura, Almagro es un advenedizo arrodillado ante los desmandes del demonio yankee, contra la revolución bolivariana. En pocas palabras; para Maduro y su comparsa que ya ni con sus locuras logra la risa de un pueblo que reclama ayuda; son ellos los “mártires” ante los abusos de una oposición de oligarcas.

También debemos recordar el rol de Maduro como Canciller y su postura ante el golpe de estado del cual fue víctima el ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya en el 2009. Condenó el golpe y apoyo rotundamente las gestiones de la OEA para lograr el advenimiento democrático.

Irónicamente, Chávez durante sus años de gobierno dividió a los venezolanos con un discurso de odio, creando una guerra de clases; hoy la miseria que produjo su administración ha unido a gran parte de esos venezolanos que anteriormente fueron antagonistas, añoran el resurgimiento de su nación.

La semana pasada las reacciones de Perú y Costa Rica no se dejaron esperar; retiraron sus embajadores en desaprobación del auto golpe de estado y también vimos la reacción de Panamá. La Unión de Partidos Latinoamericanos, censuró el quebramiento democrático de Venezuela.

Cuando la OEA ofreció su apoyo al chavismo, fue buena y revolucionaria, hoy es mala y emisaria de las pretensiones norteamericanas; alguien debería explicarle a Maduro, el refrán popular que reza: “palo si boga y palo si no boga.” Amagar y no pegar es muy costoso en política; la decisión judicial de abolir el Poder Legislativo, para luego anular la sentencia, es simplemente un error que evidencia el desgaste del chavismo.

El Dictum de Acton establece que: “El Poder corrompe y el Poder absoluto corrompe absolutamente.” Resulta que los izquierdistas venezolanos son zurdos, y han asumido actitudes peores que los conservadores que tanto condenan.

 

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