¡Ay de mi país!

Por Rolando Fernández lunes 27 de mayo, 2019

¡Qué incierto se le vislumbra! Quiénes se encargarán de devolver en él, sosiego económico necesario; la paz que todo hombre aspira; la seguridad ciudadana, siempre necesaria; como, el esplendor del sonreír de su gente cada vez, que otrora caracterizaba al grueso de los dominicanos.

Evidentemente, tendrán que aparecer en la palestra pública nacional, hombres bragados, que estén en disposición de representar la nación tal es debido; como, llevarse de encuentro a toda esta “claque” politiquera local, compuesta en su mayoría por farsantes y demagogos que, cuando no es que van al poder a trabajar en busca de lo de ellos propiamente, lo hacen en favor de aquellos sectores hegemónicos que los catapultan hacia el poder. Después, ¡pueblo!, si te vi se me olvidó; ¡vamos a lo nuestro!

En este país todo está de capa caída, principalmente la fortaleza de las instituciones oficiales; el respeto a todo, incluidas las leyes vigentes; al igual que, a la soberanía nacional, de ordinario pisoteada por los “externos” que respaldan las aspiraciones de los políticos en este solar caribeño, casi inhóspito ya. Y, como es lógico suponer, con el beneplácito de los aprovechados que disfrutan del pastel oficial de la nación.

Todo aquí está basado en componendas, y acuerdos de aposentos entre los seudo políticos que predominan; como, las decisiones emanadas ahora del flamante Comité Político, y demás grupos dentro de la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la gran finca que algunos creen les dejó el insigne maestro fundador, para su explotación. Aquellos opinan estar por encima de la Justicia, como del Congreso Nacional. ¡Ellos son los dioses omnímodos!, que incluso dictan las pautas para la gobernanza de la nación.

En relación con las inapropiadas andanzas moradas, innegables, en estos precisos momentos, se quiere crucificar al señor Ramón Ventura Camejo, que bien conoce la “barriga del monstruo”, por estar en él, y quien manifestó públicamente:

“El pacto de Juan Dolio carece de legitimidad democrática por ser fruto de la rebelión de las minorías, por lo tanto consideramos que más que un pacto fue un atraco”, según sus declaraciones ofrecidas a la prensa local.

Es evidente que, ese miembro connotado de dicha organización anda muy cerca de la verdad. El mismo nombre del dicho pacto lo dice claro: “Reelección por Reelección”, firmado el 28-5-15, de acuerdo con la publicación periodística aparecida.

Se infiere que, entre líneas, claro está, quedó consignado así en esa salida salomónica ideada, para evitar una eventual crisis a lo interno del partido morado, por la lucha entre las dos marcadas tendencias presentes: “Hazlo tú ahora, que mañana me toca a mí; te cedo el paso”.

Las grandes preguntas que se desprenden con relación a dicha táctica compartida son, ¿y quién homologó ese acuerdo, el Comité Político del PLD? ¿Qué visos de oficialidad  real tuvo eso?, que hasta sirvió de base para reformar de nuevo el traje de la Constitución de la República, por parte de la caja de resonancia denominada Congreso Nacional, conformado por ineptos y levanta manos en un alto porcentaje; que se venden al mejor postor, como se dice; o, entran en todo, con el fin de que les aseguren permanecer en sus curules, y seguir guisando como siempre.

Hoy se está exigiendo respeto por aquello – lo acordado -, que se firmó solo pensando en los dos “caciques” que se estiman los señores más importantes, y amos de todo allí; de la membresía total del partido, como es obvio, olvidándose incluso de la libertad libérrima de la población en general en esta República.

De ahí que, procedería cuestionar entonces, a qué puede obligar una componenda entre políticos de ese tipo, sin nada de oficialidad institucional a nivel en el país, contándose solo con el aval del “Supremo Comité Político” morado. ¿Tiene esa naturaleza, o potestad, el organismo partidarista?

Muchos no reparan en que, en esa clase de arreglos, nada más garantiza su cumplimiento después, lo ético-moral que caracterice a los firmantes, lo cual hace tiempo pasó de moda entre los políticos de este “solar”. Cada cual se olvida del compromiso asumido en lo adelante; sufren de amnesia esos bárbaros; y, por tanto, priman los intereses personalizados, como grupales, cuando se reclama a posteriori.

A ver cómo se resuelve el impase por la reelección que se viene generando en el presente. ¡A quién le tocará en definitiva ser proclamado por las huestes moradas!, según esos magnates, lo cual no asegura, necesariamente, que se pueda alzar con el poder en el año 2020. ¡Habrá que esperar!

 

Autor: Rolando Fernández

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