Autorización para llevar apellido a una persona de filiación desconocida

Por Juan B Sánchez sábado 20 de julio, 2019

El Dr. Jottin Cury hijo ha sostenido, con razón, que “La filiación, en términos generales, no es más que el vínculo natural o civil que une al hijo con sus padres…” (Jottin Cury hijo: Consideraciones sobre la Filiación en el Código del Menor, Estudios Jurídicos, Volumen VI, número 2, mayo-agosto 1996, Editora Centenario, S. A., Santo Domingo, D. N., octubre 1996, p. 317).

El párrafo I del artículo 126 de la Ley 136-03, de fecha 22 de julio de 2003, que instituyó el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, dice que: “La condición de niño, niña o adolescente de filiación desconocida se acreditará por la sentencia de declaración de abandono, ordenada por el tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes donde fue encontrado el niño, niña o adolescentes”.

Después de agotarse los pasos legales correspondientes y de expedirse el acta de nacimiento de una persona de filiación desconocida, la misma figura en la partida de nacimiento solamente con el nombre o los nombres que se le (s) de (n), sin apellido alguno, lo que se constituye en un obstáculo para el desarrollo normal de su vida en la sociedad. Sin embargo, afortunadamente esa situación es legalmente superable.

Tomando en cuenta el espíritu de los artículos 85 y 86 de la Ley 659-44, sobre Actos del Estado Civil, que regulan la autorización de una persona a otra para que lleve su apellido, es factible que cualquier individuo mayor de edad y en plena capacidad civil, autorice a una persona de filiación desconocida, con un acta de nacimiento donde figure su nombre, pero sin tener apellido, a que lleve su apellido.

Para lograr lo señalado en el párrafo anterior, dicha autorización debe hacerse mediante un acto auténtico instrumentado por un (a) Notario (a) Público (a) competente y ser debidamente aceptada por la persona de filiación desconocida, por ella misma, si es mayor de edad o por la presidencia del Consejo Nacional para Niños, Niñas y Adolescentes (CONANI), en representación de ella, en el caso de que la persona de filiación desconocida sea menor de edad.

Lo indicado anteriormente es factible en razón de que no hay disposición legal alguna que lo impida y porque el artículo 40, numeral 15 de la Constitución consigna que todo lo que no está prohibido legalmente, está permitido jurídicamente.

En términos prácticos es bueno decir que el acto notarial contentivo de la autorización para llevar apellido, el acta de nacimiento de la persona de filiación desconocida y los demás documentos requeridos, deben depositarse en la Consultoría Jurídica de la Junta Central Electoral, para que ésta, a través de la Dirección Nacional de Registro Civil de dicha Institución, instruya al Oficial del Estado Civil correspondiente a asentar en el acta de nacimiento de la persona de padres desconocidos una nota marginal, en la cual se establezca que a partir de ese momento el individuo que solamente figuraba con un nombre también tendrá un apellido.

El derecho al nombre es un derecho fundamental y el mismo comprende tanto el nombre propio como el o los apellidos que corresponda (n) a la persona, de acuerdo al artículo 55, numeral 7 de la Constitución dominicana y al artículo 46 de la Ley 659-44, sobre Actos del Estado Civil (modificado por la Ley 1215, de fecha 20 de junio de 1946), y con la ejecución de la autorización para que lleve un apellido dada por otra persona a un ser humano de filiación desconocida, se hace posible que éste utilice un nombre completo (nombre propio y apellido), aunque en una situación especial, por las peculiaridades que encierra el caso, lo cual resulta altamente provechoso para el favorecido y para la sociedad.

*El autor es abogado especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Por Juan B. Sánchez Espinal

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