Auditoría a la DGA en control financiero, administrativo y patrimonial

Por José Peña Santana

En comunicación número 005500 de fecha 20 de agosto 2020, el Director General de Aduanas solicita al presidente de la Cámara de Cuentas de la República, efectuar una auditoría que cubra los períodos presupuestarios comprendidos entre agosto 2016 y agosto 2020, y le especifica que la misma debe circunscribirse al control financiero, administrativo y patrimonial. Observamos que, el solicitante evade en su misiva un aspecto determinante que viene a ser la columna vertebral de la institución puesta a su cargo por el presidente Luis Abinader.

Se le siente el entusiasmo al joven abogado y dirigente político del partido de gobierno, cuando presumiblemente emocionado escribe un mensaje de Twitter que dice: “Siguiendo la visión de nuestro presidente Luis Abinader y como parte de nuestro compromiso con la transparencia, he solicitado al presidente de cámara de @cuentasRD Hugo Álvarez una auditoría presupuestaria de @aduadard.!Vamo!”; me luce lleno de las mejores intenciones el nuevo incumbente de la más codiciada  oficina recaudadora del Estado, después de la DGII.

Sin embargo, a nuestro entender, en su solicitud faltó incluir detalles que puedan reflejar las acciones de una buena o mala gestión de su antecesor, toda vez que por tradición en esa dependencia los controles financieros nunca han sido una complicación para gestión de gobierno alguno.

Hasta donde alcanza nuestro conocimiento como abogado y nuestra experiencia acumulada en la administración pública durante más de 35 años, de los cuales 26 años han sido precisamente en la Dirección General de Aduanas, donde he desempeñado diferentes funciones, siempre nos hemos preguntado si la Cámara de Cuentas posee los técnicos calificados que pudieran aplicar una verdadera auditoría técnica operativa de esta institución.

De igual manera, entendemos que hasta el momento la institución auditora no cuenta con abogados especialistas en derecho aduanero internacional; los cuales, haciendo una experticia a profundidad, pudieran dar al traste con supuestas o reales irregularidades operativas y de procedimientos aduaneros con fines ilícitos.

Confiamos en la buena intención del flamante Director de Aduanas, más ponemos en duda que la solicitud de marras dirigida a buscar resultados del manejo financiero-administrativo en aduanas, llegue a reflejar mínimamente las acciones operativas y técnicas que hayan producido escapes fiscales en detrimento de la recaudación aduanera.

No decimos que el interés del incumbente sea diferente al que ha manifestado, lo que sí decimos es que la vía expedita para escrutar en los despachos irregulares o no de la mercadería despachada durante ese período, no es la que ha solicitado el incumbente.

La carencia de técnicos idóneos al servicio de la Cámara de Cuentas es un obstáculo para alcanzar los resultados óptimos que cada buen gerente debe saber al momento de asumir un cargo con las características operacionales de las aduanas.

En ese sentido, colegimos que hay maneras complementarias que pudieran revestir la auditoría de visos de legalidad en coordinación con la Cámara de Cuentas. De esta forma, una vez reflejados los resultados del proceso de auditoría y en caso de que fuesen comprometedores de la responsabilidad penal de algún funcionario aduanal, los mismos no le impidieran a la DGA actuar en justicia en contra de quien resultare comprometido.

Por: José Peña Santana

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