Ataque químico en Siria mata a 22 miembros de una familia

Por admin miércoles 5 de abril, 2017

EL NUEVO DIARIO, BEIRUT (AP) — El apesadumbrado padre acunó en sus brazos a sus gemelos de 9 meses de edad, Aya y Ahmed. Conteniendo las lágrimas acarició su cabello mientras musitaba: "Di adiós, bebé, di adiós", a sus cuerpos sin vida.

Después, Abdel Hameed Alyousef los llevó al cementerio donde estaban siendo sepultados 22 miembros de su familia. Cada rama del clan tuvo su propia fosa.

Más de 80 personas, incluidos 30 niños y 20 mujeres, murieron en el ataque con armas químicas registrado el martes en el poblado sirio de Khan Sheikhoun, y la cifra podría aumentar. La familia de Alyousef, uno de los principales clanes del poblado, fue la más afectada.

Otro miembro de la familia, Aya Fadl, recordó que salió corriendo de su casa con su hijo de 20 meses de edad en sus brazos y que pensó que podía protegerse en la calle del gas tóxico. En lugar de ello, la maestra de inglés de 25 años enfrentó en primera persona el horror del ataque: una camioneta pick-up cargada con cadáveres, incluidos muchos de sus familiares y alumnos.

"Ammar, Aya, Mohammed, Ahmad, los amo mis pajaritos; realmente ellos eran como pajaritos. Tía Sana, tío Yasser, Abdul-Kareem, por favor, escúchenme", decía Fadl, ahogando el llanto mientras recordaba cómo se despidió de sus familiares que estaban amontonados junto a otros cuerpos sin vida.

"Los vi; estaban muertos; todos están muertos ahora".

La tragedia ha devastado la pequeña ciudad de varias decenas de miles de habitantes. Profundizó además la frustración sentida por muchos sirios en áreas en poder de la oposición debido a que las escenas de masacres se han vuelto rutinarias en la guerra civil del país y no ha habido determinación para fincar responsabilidades.

Estados Unidos y otros países occidentales acusaron al presidente sirio Bashar Assad de ser responsable del ataque, mientras que Siria y su principal aliado Rusia lo negaron. A pesar de la condena mundial, impartir justicia es difícil ante la falta de una investigación independiente sobre el arsenal químico de Siria, el cual el gobierno sirio insiste en que ya fue destruido.

"Tengo el corazón roto. Todo fue terrible. Todos estaban llorando y no se podía respirar", dijo Fadl a The Associated Press el miércoles en una serie de mensajes de voz. "Tuvimos muchas circunstancias en Siria y tuvimos muchas situaciones difíciles; ésta es la situación más difícil y más dañina que he tenido".

En 2013, escenas espantosas de hospitales sirios llenos o de personas encontradas muertas en sus casas después de un ataque con gas sarín que mató cientos de personas en Ghouta, un suburbio de Damasco en poder de los rebeldes, provocaron la condena internacional. Después se llegó a un acuerdo impulsado por Rusia que permitió a Assad declarar que había destruido su arsenal químico y se había sumado a la Convención sobre Armas Químicas.

Pero un año después, se volvieron recurrentes los ataques con gas de cloro, en los que han muerto decenas de personas.

Sin embargo, la masacre del martes no fue ocasionada por cloro, un irritante con capacidad limitada para matar. La alta cifra de muertos, así como los graves síntomas como convulsiones, pupilas contraídas y vómito, indican que se usó un gas químico más complejo.

Un equipo de la organización Médicos Sin Fronteras que examinó a varias víctimas en un hospital cerca de la frontera con Turquía, dijo que los síntomas corresponden a exposición a un agente neurotóxico: al menos dos agentes químicos diferentes. La valoración inicial de Estados Unidos es que involucró el uso de cloro y sarín, según dos funcionarios estadounidenses que pidieron no ser identificados porque no tienen autorización de hablar públicamente sobre el asunto.

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