Así no Marcha Verde

Por Tommy Mejía Pou lunes 10 de julio, 2017

A la marcha verde solo le falta un líder carismático para reunir todas las condiciones de un movimiento  populista.

La lucha contra la corrupción y la impunidad es el descontento social que utilizan para obtener poder político y lograr su objetivo que es sacar al PLD del poder.

De esto no creo que nadie tenga dudas después del manifiesto donde se pide la renuncia del presidente Medina. Los firmantes, avalados por la marcha verde, plantean cambiar el sistema político con el nombramiento de un ¨gobierno de transición¨, que se comprometa a la organización de una constituyente por elección popular.

Para justificar el rompimiento del sistema político instituido, reconociendo que no han logrado reunir la fuerza electoral necesaria para sacar al PLD del poder, utilizan una retórica izquierdista en su manifiesto: ¨la marcha verde ha demostrado que ante el bloqueo de las instituciones y la debilidad de la oposición política pueden existir formas no orgánicas capaces de auto organizarse tomando las calles a través de marchas multitudinarias convertidas en un concierto desafiante de voces, ruidos y música que a la vez se tornan espejo de su condición social y política anunciando así la posibilidad de decidir y abrir un nuevo horizonte de futuro¨.

Hace tiempo que este grupo verde está buscando un tema que los ciudadanos sientan como una injusticia, recuerden las manifestaciones contra la OISOE, y ¡eureka! apareció Odebrecht con pruebas venidas desde Brasil y EEUU. Entonces se dijeron llegó el momento para ser la voz de los que no tienen voz, y se organizan para ser la expresión popular de este malestar social y político, añadiendo ingredientes demagógicos para persuadir a la ciudadanía, mostrándose como iluminados y con la clave de las soluciones políticas y sociales.

Pero ya los ciudadanos están empezando a ver más claro el panorama y la credibilidad del movimiento puede hundirse cuando se vayan descubriendo fallos, inexactitudes y falsedades. La corriente de simpatía puede mermarse. Puede llegar el momento que la sonrisa cese.

La marcha verde se está sirviendo del descontento social para tomar, concentrar y centralizar el poder político. Estos movimientos populistas, con mucha frecuencia acaban imponiendo un régimen autoritario y terminan con las libertades.

Por esto el presidente de la Asociación de Industrias de la RD, Campos De Moya y la vicepresidenta ejecutiva de la entidad Circe Almánzar, expresaron que han retirado su apoyo, incluido el aporte económico que dieron en principio al movimiento verde por considerar que se han desvirtuado y porque han tomado un camino muy peligroso.

De Moya dijo que las iniciativas originales no son lo que está hoy día ocurriendo y agregó que “Se mantienen atacando a los mismos partidos de oposición, a los  líderes de la oposición. Esto es muy peligroso, esto ya se ha visto en otros países, son movimientos populistas que terminan destruyendo los partidos de oposición. Eso ocurrió en Venezuela, Guatemala y Honduras, en donde los que impulsaron movimientos de esta índole están arrepentidos porque se han quedado sin oposición”, observó el empresario.

La marcha verde ha desmentido que recibiera apoyo económico de los industriales. No creo que el presidente de la Asociación de Industrias de la RD mienta al decir que aportaban dinero y que ya no lo harán más por los motivos expuestos. No es el proceder de los industriales. Lo que sí creo es que quiso dejar claro que los industriales ya no son parte de esa peligrosa aventura.

Mi preocupación mayor con los objetivos de la marcha verde es su silencio ante la constante inmigración ilegal de haitianos hacia nuestro país. Sabemos que entre los promotores de la marcha hay personas pro haitianas que apoyan la fusión de las dos naciones. Al no denunciar esta ocupación ni a las parturientas haitianas que ocupan nuestros hospitales, dentro de diez años los haitianos serán mayoría en nuestro territorio.

Más preocupante aun es la denuncia de que EEUU, USAID y Centro Bonó, financian la marcha verde a cambio de su silencio en el tema haitiano, de esto ser cierto la pérdida de nuestra nacionalidad es el precio a pagar.

Como hemos visto la marcha verde persigue otros objetivos más allá de la supuesta lucha contra la corrupción y la impunidad. Quienes la apoyan y acuden a sus marchas están siendo usados para objetivos que no necesariamente son de su consentimiento.

Los reclamos ciudadanos es necesario que sean atendidos por personas que tengan verdadera lucidez ante la injusticia social, personas que levanten la voz con energía para encausar democrática y éticamente las realidades sociales, respetando las reglas del juego democrático y los fines deben ser limpios para que encajen en el bien social y no se quede en un proceso de pura manipulación a favor de unas campañas basadas en la ambición de poder por encima del servicio a los demás.

 

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